A esta altura de su papado, tres años y medio después de haber sido ungido, a nadie debería sorprender que el papa Francisco transgreda una norma más del Vaticano. Por decisión suya y por primera vez en más de 2.000 años en las misas se usará un vino que no es europeo.
Es más, él aceptó que desde ahora se incorpore un vino hecho en Mendoza, con uvas de pequeños productores de todo el país. Este domingo el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, presentó Todos -tal el nombre del vino- en la misa que ofició en honor a San Cayetano en la Catedral metropolitana.
"La idea surgió poco después de saber que el Papa era argentino y hace como dos años le enviamos una carta al papa Francisco proponiéndole que celebrara las misas con un vino argentino. Nos respondió formalmente que sí y ahí comenzamos a preguntar por las condiciones que debía cumplir y se decidió que fuera un Torrontés. No era menor lo que decidió porque por primera vez en la historia el vino de las misas del Vaticano no sería italiano o español", recordó Sergio Villanueva, gerente del Fondo Vitivinícola de Mendoza, que motorizó la producción de este vino junto con la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y el INTA.
Con la confirmación del Sumo Pontífice, se decidió que el vino que se elaboraría para el Papa fuera una producción conjunta y no de una marca puntual.
"Queríamos que fuera de los argentinos ese vino, no que fuera una marca de vino hecha por una empresa, queríamos que la empresa fuera la República Argentina", explicó Hilda Vaieretti, presidenta de la COVIAR, en un video que se produjo para mostrar cómo surgió el vino Todos.
Así el INTA convocó a pequeños productores de los 14 Centros de Desarrollo Vitivinícola del país, desde Cafayate, en Salta, hasta Río Negro. Ellos aportaron uvas de la variedad Torrontés riojano y se eligió como centro de elaboración la planta piloto de la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza, ubicada al lado del museo Fader, en Luján de Cuyo.
"Teníamos que hacer un vino que se conoce como dulce natural, al que no se le incorpora azúcar, sino que se trabaja con lo que produjo la fermentación. Logramos un vino con una graduación alcohólica de 13,7° que se elaboró según el método del padre Oreglia para poder ser certificado por el Arzobispado de Mendoza como vino de misa. Se trabajó respetando la identidad de cada uva y se produjeron 450 botellas", repasó José Gudiño, director del Centro Regional Mendoza-San Juan del INTA.
El funcionario integró la comitiva que ayer presenció la presentación del vino Todos que realizó el arzobispo bonaerense, Mario Poli.
"En la ceremonia se destacó el hecho de que se elaborara con el humilde aporte de pequeños productores. Ahora la intención es que este vino se use en la canonización del cura Brochero, prevista para el 16 de octubre", recordó Gudiño.



