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La Mesa contra la Trata de Personas asegura que las víctimas de este  modus operandi ya suman más de 20.  No hay denuncias judiciales que  avalen esa estadística. El intendente  Roberto Righi negó tal panorama.

Preocupación en Lavalle por la cantidad de mujeres desaparecidas

Por Paola Aléale.paola@diariouno.net.ar

Tres casos de desapariciones de jóvenes de entre 13 y 30 años en 3 años señalan a Lavalle como un sitio para tener en cuenta en un hipotético mapa de trata de personas que podría trazarse en la provincia.El punto es que Soledad Olivera (29), Johana Chacón (13) y la chica de 15 años que desapareció el lunes en Costa de Araujo, y fue rescatada en La Plata (Buenos Aires), no serían las únicas jóvenes de este departamento que podrían ser víctimas del delito de trata de personas.

Según datos difundidos por la Mesa Contra la Trata de Personas, en Lavalle habría muchas más víctimas. Tal como señaló Ana María Gil, integrante de la Fundación Ecuménica y de la Mesa, serían más de 20 las mujeres desaparecidas en esta comuna. Aunque los números no son oficiales, ya que no todas estas situaciones fueron denunciadas expresamente ante la Justicia, lo que pasa en Lavalle les preocupa a las organizaciones que luchan contra el flagelo de la trata.

Datos que alarman“Nosotros no intervenimos en los casos porque no tenemos asesoría letrada. Sí nos dedicamos a la promoción de derechos”, manifestó Gil, quien contó también que se han acercado muchas veces al departamento, y que conocen la situación en terreno. Entienden de la problemática, aunque reconocen que el número es estimativo. Y aseguran que no son dos ni tres, sino muchas más las desapariciones, en las que podría estar operando una red de trata.

Con respecto a los motivos por los que podría ocurrir esto en Lavalle, Gil manifestó que se conjugan varios factores que hacen a la zona más vulnerable. Uno es la ruralidad. Otro, las grandes distancias que separan las casas entre vecinos.Otro motivo es la pobreza. Es difícil que una joven de bajos recursos no se obnubile con falsas promesas de trabajos bien remunerados y con una vida más cómoda en lo económico. “Además, se trata de chicas con baja autoestima. Así, algunos perfeccionan los métodos de captación haciendo que se enamoren primero y así las convencen más fácilmente”, sostuvo Gil: “O cerramos los ojos y somos parte, o tratamos de combatir estas situaciones”.También habló de la naturalización de estos hechos y de otros que también alarman. “La iniciación sexual por parte de algún pariente, algo que en ciertas comunidades no está mal visto, es algo naturalizado. Es difícil ir contra esas prácticas cuando la comunidad misma las encubre”, dijo la militante social.

Hacerles conocer sus derechosSilvina Anfuso, integrante de Mumalá, organización de promoción de los derechos de las mujeres, señaló que, sin bien no cuentan con datos concretos, sí reconocen que en los talleres de sensibilización que dictan en los departamentos han escuchado más de una vez situaciones de jóvenes que desaparecen dos o tres días y que luego regresan a sus casas. Es posible, afirmó, que estas desapariciones momentáneas tengan que ver con la prostitución, pero si no hay denuncias, no se pueden probar. De todas maneras, desde la organización que representa intentan “empoderar”a las mujeres y hacerlas conscientes de sus derechos, para que estos no sean avasallados.

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