Por Paola Piquerppiquer@diariouno.net.ar
No sólo los “buitres” nos amenazan, también las palomas y las gallinas
Cuando el accionar de los fondos buitre le quita el sueño a buena parte del país, o el ministro de Hacienda de la Provincia de Mendoza, Marcelo Costa, titubea si le preguntan si por el déficit y la imposibilidad de conseguir endeudamiento peligra el pago de los sueldos de los empleados públicos, es casi imposible imaginar que alguien vaya a interesarse en los problemas ambientales que llevan años sin resolverse.
Sin embargo, el ciudadano que los sufre ruega que los funcionarios responsables se hagan cargo, y no miren para otro lado, aunque el contexto apriete.
La periodista Mariana Gil, de Diario UNO, ha puesto el ojo en dos gravísimas situaciones: una es el eterno tema de las palomas y la imposibilidad de controlar lo que ya es una plaga; y la otra es la emergencia sanitaria declarada en Luzuriaga, Maipú, por una invasión de moscas en barrios que rodean a una avícola.
El caso de las palomas empezó a cobrar visibilidad en el 2012, cuando por la acumulación de la caca y el peso de los nidos que hacen ésas aves se cayó el techo de una galería ubicada en la planta alta de la escuela Homero Manzi, de Las Heras.
Doce meses después, se vivió un episodio similar en el colegio Santa Cruz, de San Rafael, donde lo que se desplomó fue el cielorraso.
En el primer establecimiento no hubo lesionados, ya que docentes y alumnos se encontraban en clases, adentro de los cursos. En el segundo, 11 personas resultaron heridas, entre ellas la directora.
Hace 15 días, conocimos que en plena intersección de San Martín y Las Heras, de Ciudad, la proliferación de los animalitos está destruyendo la fachada superior del edificio donde funcionó el Banco de Londres, una construcción que es Patrimonio Cultural de la Capital mendocina.
En los 3 sucesos los testimonios de los afectados coinciden: se detecta la dificultad, se denuncia al organismo competente, las autoridades implementan parches, pasa el tiempo, el dilema se olvida y el expediente se cajonea.
Por la Ley Nacional Nº12.913, a la cual Mendoza está adherida, las palomas están protegidas. Por ende, para convivir sanamente con ellas habría que buscar una solución integral. Sin embargo, la realidad nos marca que lograr el consenso entre ministerios, municipios, universidades y expertos en control de plagas urbanas es sólo una utopía, o el argumento mentiroso al que le echan mano los gobernantes cuando los comunicadores les preguntamos qué se puede hacer.
Me alarma tanta inacción y desidia. ¿Tan difícil es? ¿No hay acaso experiencias a imitar en otras ciudades del mundo donde hayan dominado la profusión de esos bichitos alados?
El otro foco está encendido en Luzuriaga, Maipú, a raíz del estado penoso, ruinoso, y calamitoso en el que viven los vecinos de los barrios aledaños a la avícola Brugnoli SA (sobre la Variante), una empresa que –digámoslo– funcionaba allí mucho antes de la instalación de esos conglomerados. Sin embargo, la permanencia en el tiempo no les da derecho a trabajar como denuncia el secretario de Obras de la comuna, Eduardo Mezzabota: “Con 120 mil gallinas, con gallineros de 120 metros de largo donde el guano llega a un metro de alto, con animales muertos, humedad, y falta de condiciones de higiene”.
El caldo de cultivo para que los lugareños se hayan convertido en los protagonistas de una mala película de terror: encerrados, con luces apagadas para no atraer moscas, sin poder salir al patio, gastando hasta 3 mil pesos por mes en insecticidas, y asustados de que tanto veneno termine perjudicando su salud.
Además de la municipalidad de Maipú, que ya emplazó a Brugnoli SA a desalojar de acá a agosto, en la cruzada participan el Ministerio de Ambiente, Agroindustria y Senasa. Desde estos entes desconfían que para esa fecha la empresa se traslade. Para peor, están convencidos que no ocurrirá.
Y acá me atrapan nuevamente las dudas: ¿Realmente no pueden poner fin a semejante dislate? ¿No hay nada que puedan hacer si a los inspectores municipales les pegan o los patotean cuando intentan ingresar a la firma? ¿La fuerza del Estado en conjunto es menor a la de un privado que no cumple las normas?.
El artículo 41 de la Constitución nacional reza: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley”.
Ojalá se cumpliera, a pesar de los buitres, las palomas y las gallinas.