Mendoza Domingo, 15 de julio de 2018

Mendocinos creativos se reunieron a inventar el juego de mesa infinito

Desde el viernes y hasta hoy, a partir de las 15, aficionados a los juegos se reúnen en el Espacio Cultural Julio Le Parc para ser parte de la Zapada Lúdica Latinoamericana 2018

Puede parecer una idea descabellada, pero para los participantes de la Zapada Lúdica Latinoamericana 2018 se trata de un desafío estimulante. Un grupo de mendocinos aficionados a los juegos de mesa se propuso crear el juego infinito. Por eso, desde el viernes y hasta hoy intentarán lograrlo.

Reunidos en una de las salas del Espacio Cultural Julio Le Parc, en Guaymallén, desde las 15, despuntan el vicio aportando ideas, diseños y mecanismos de funcionamiento que ya conocen de memoria tras tantas horas de juego en tableros creados por otros emprendedores del mundo.

Esta es su oportunidad de demostrar cuán capaces son y todo lo que aprendieron durante los encuentros preliminares de los jueves en el mismo espacio (ver aparte). A juzgar por los avances, parece que lo conseguirán. El juego sin fin está cada vez más cerca de crearse pese a que necesitará retoques que lo vayan perfeccionando con el tiempo.

"Este encuentro nació hace tres años como un proyecto federal entre distintos clubes nacionales. Es un formato que se viene replicando de talleres intensivos de videojuegos y que consistía en hacer un videojuego en un fin de semana. Lo que hicimos nosotros fue direccionarlo aplicándolo a los juegos de mesa", dijo Munir Ots, de Mendozen, una de las agrupaciones que reúne a los amantes de esta actividad en Mendoza.

Tal como explican los participantes de este encuentro internacional, los juegos de mesa no sirven sólo para el entretenimiento, ya que al practicarlos con cierta cotidianeidad ayudan a trabajar habilidades cognitivas como el pensamiento lateral. Son una de las mejores maneras de mantener activa la mente, desarrollar estrategias, aprender y respetar reglas. Además sirven para potenciar las capacidades sociales y de comunicación, y para conocer el carácter propio y el de los demás.

"La actividad empezó el viernes. Lo que se hace el primer día es una introducción y se ofrece un disparador para comenzar a desarrollar un juego. Puede ser una imagen, una palabra, un sonido, para que los participantes la interpreten y comiencen a interactuar y a lanzar ideas. Hubo una puesta en común, se tiraron distintas propuestas de cómo puede ser el juego y de qué puede tratar", señaló Munir Ots.

Los organizadores comentaron que el objetivo es que salgan varios juegos y existe la libertad de que los interesados se puedan unir a distintos grupos para desarrollar propuestas. La puesta en común sirve para hacer crecer las ideas.

El fin de la zapada es tener toda la experiencia del desarrollo de un juego. De este modo, los integrantes pasan por distintas etapas desde la idea generadora a la interacción final, que consiste en hacer un prototipo muy básico del juego y probarlo tantas veces sea necesario, para conocer sus debilidades y arreglarlo.

"Obviamente que los juegos que salen son muy chiquitos y les faltan trabajo. Sobre todo desde el punto de vista artístico. Son prototipos muy básicos que se pueden seguir trabajando durante el año. Tenemos un taller en el que vamos monitoreando los avances. Generalmente en noviembre, que es la fecha del encuentro nacional de juegos de mesa, ya están terminados para ser presentados en público", dijo Ots.

Los miembros de la zapada interactúan en simultáneo con otros participantes de veinte sedes de Latinoamérica en las que también se está realizando la misma actividad. Las redes sociales y las videollamadas son fundamentales para compartir experiencias y nutrirse de los debates en el resto de los encuentros.

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