Luciana Moránmoran.luciana@diariouno.net.ar
Lunlunta.La única inspectora de cauce del Gran Mendoza es María Emilia Scatolón. Logró su lugar luchando contra prejuicios
"Me decían que fuera a lavar los platos"

María Emilia Scatolón (33) es una de las dos inspectoras de cauce que tiene la provincia y la única en el Gran Mendoza. A los 29 años se paró en un lugar difícil para una mujer ya que, como tal, aún continúa enfrentando resabios de décadas de prejuicios. Con los años Emilia sorteó grandes obstáculos. “Como mujer me ha costado mucho. Me decían: ‘Vos, andá a lavar los platos ¿qué vas a venir a administrar?’.
Cuando me presenté para inspectora las autoridades me dijeron que ya se habían postulado mujeres pero no las votaban o si quedaban, no duraban. Les hice perder asados a muchos (risas). Muchas veces he llegado llorando pero despacito me fueron conociendo. Si están tomando mate me quedo con ellos, tal es así que ahora me invitan a los asados de fin de cosecha y fin de año también”, contó.
En Mendoza hay 136 inspectores de cauce que administran el agua y la reparten en colaboración con los to meros y los regantes. Los inspectores son elegidos por asamblea – sólo suele asistir el 20% de los regantes– y no cobran sueldo sino un viático. No tienen ART ni seguro. El trabajo del inspector fue durante años ad honorem, a pesar de ser indispensable para la administración de las redes de riego.
Sin oficinaEmilia tiene a su cargo alrededor de 1.700 hectáreas en las zonas de Lunlunta y Tres Esquinas, es decir, más de 900 regantes.
Ella no tiene oficina, recorre cauces, controla el mantenimiento y visita a los vecinos para explicarles que ellos son parte de la administración del agua, otorga los turnos de riego y controla quiénes están al día. También arma el presupuesto en función de lo que deciden los regantes.
–¿Por qué te dedicás a esto?–Porque me gusta mucho trabajar socialmente en Lunlunta. Colaboré mucho con la unión vecinal y pusimos el gas natural. Siempre viví acá, mis padres también. Mi abuelo tenía el bar de la esquina, la mercería. Tengo que decirlo… me he bañado en los canales (risas), he jugado allí en mi niñez, lo llevo en mi historia. A mi mamá –se llamaba Mabel Lucía Sicre– le hubiese gustado ser inspectora.
–¿Cuál es el principal problema del sistema de riego?–El fraccionamiento. La gente compra un lote con derecho de agua y no sabe qué significa, por eso tenemos desagües sin abrir, acequias en mal estado. No saben que la inspección y administración de cauce la formamos todos los regantes. También está la urbanización en las zonas rurales, que crece pero sin infraestructura de servicios acordes con el nuevo volumen de usuarios. Necesitamos urgente la Ley de Ordenamiento Territorial, y no por conveniencias sino porque es necesario un cambio en el modelo económico porque hoy las fincas no son rentables y la gente las está vendiendo para fraccionamiento. Eso me preocupa mucho.