Mendoza Domingo, 12 de agosto de 2018

Los vecinos que sufren la corrupción de La Rosadita

Se trata de una de las obras que fueron mal ejecutadas por el gobierno de Paco Pérez. Afecta a unas 1.500 familias de El Sauce

Johana Rueda tiene 32 años y lleva ese mismo tiempo viviendo en el barrio Santa Rosa de El Sauce, en Guaymallén. En tres décadas recuerda que muchas veces les prometieron las cloacas a los vecinos y que todavía no las tiene. Todos los meses o, como mucho, mes por medio, tiene que desagotar el pozo séptico de su casa y eso le cuesta $1.500. "Ahora no nos asfaltaron la calle porque en teoría ponían las cloacas y... nada", cuenta.

Es una de las cientos de vecinos de la zona de El Sauce, en Guaymallén, que esperan tener ese servicio básico, pero cuya obra es una de las protagonistas de los casos de ejecuciones irregulares de la gestión de Francisco Pérez que se manejaban en La Rosadita. De hecho la red de cloacas está y se invirtieron más de $18.000.000, pero no están conectadas porque no tienen dónde volcar los efluentes.

Las causas por obras con sobreprecios o que se ejecutaron a destiempo o cuyos contratos y licitaciones se hicieron por fuera de Casa de Gobierno tienen perjudicados directos, con nombre y apellido, son las más de 1.500 familias del distrito de El Sauce.

Además, hasta la ciencia es salpicada por los casos de corrupción. El observatorio Pierre Auger en Malargüe era uno de los beneficiados por la obra del tendido eléctrico de media tensión Loma Amarilla.

La causa de La Rosadita se reavivó esta semana luego del escándalo de corrupción a nivel nacional que destaparon los cuadernos de las coimas, que también incluyó a empresarios mendocinos -entre ellos Francisco Valenti, el N°2 de IMPSA- y en donde se vio involucrada la cárcel federal. La empresa Isolux de Juan Carlos de Goycoechea, uno de los arrepentidos, tenía a su cargo la obra de la penitenciaría. Habían ejecutado el 27% pero certificaron el 68%.

"Y también está el caso de La Rosadita", dijo el subsecretario de Infraestructura, Daniel Chicahuala a mitad de la semana en radio Nihuil. La Rosadita era el nombre vox populi que le habían puesto a una casa en la calle La Pampa del barrio Bombal, apenas a unos metros de Casa de Gobierno, en donde funcionaba una suerte de sede de la Dirección de Infraestructura Básica que dirigía Claudio Barraza y que dependía del Ministerio de Infraestructura que estaba a cargo de Rolando Baldasso (hoy funcionario de Luján).

Por aquella casa pasó la obra de cloacas para los vecinos de El Sauce. La obra ya estaba finalizada cuando comenzó la nueva gestión pero luego de realizar una auditoría pudieron determinar que había partes que no se habían hecho de acuerdo a las especificaciones técnicas que se habían pedido y de ahí una de las irregularidades por las cuales Barraza fue imputado por la Justicia. El jueves se presentó en tribunales y se negó a declarar. Sigue libre.

Con red, pero sin cloacas

"Está hecha la red pero no funciona el servicio", cuenta Iván Tula, presidente de la unión vecinal de Servicios Públicos El Sauce. "Se licitó cuando Alejandro Abraham era intendente y se terminó con Marcelino Iglesias, llevan mínimo seis años y nunca se habilitaron porque creo que no hay dónde volcar las aguas servidas", comenta el vecino lo cual, de hecho es así, para que esa red pueda ser operativa necesita de una obra complementaria que es una planta de bombeo.

Aunque la obra de red preveía una cierta cantidad de conexiones a viviendas, según Tula "no han conectado a prácticamente nadie". Son -en cuentas del vecino- unas 1.500 familias las que deberían tener las cloacas en sus viviendas y sólo hay 250 conectadas en toda la zona.

"Hay una escuela pública, una privada, está el hospital El Sauce que es un gran volcador de efluentes", agrega Tula. Sólo el barrio Municipal tiene cloacas y como está a contrapendiente esas aguas hay que bombearlas a un colector de AYSAM, cuando alguna de las bombas no funciona, los efluentes van a parar a las acequias con la contaminación y el olor que eso implica.

Tula cuenta que está al tanto de que la obra de la red estuvo mal hecha. "En esta gestión estaban destapando las bocas y pintándolas de nuevo", comentó.

Lo que falta

"Por la obra de las cloacas siempre nos preguntaba Marcelino", comentó Enrique Vaquié, quien fue ministro de Infraestructura al asumir la gestión de Alfredo Cornejo y quien denunció las irregularidades de La Rosadita en la Fiscalía de Estado para que se hiciera una presentación penal.

Esa obra por la que el intendente de Guaymallén preguntaba fue la que quedó a medias. "Tenía dos partes, la primera parte la terminaron pero faltaba otra parte que estaba prevista en el gobierno de Pérez y no se hizo. Ahora se va a licitar una planta de bombeo en Colonia Segovia porque existe la red de cloacas pero no se pueden conectar", explicó el intendente a UNO. "Nunca se licitó la estación de bombeo y eso es como si te vendo un auto pero sin motor. El trabajo está hecho a medias, si bien se hizo una buena inversión, está incompleta", ejemplifica Iglesias.

La licitación la realizará AYSAM pero con fondos de la provincia. Richard Battagion, presidente del directorio, explicó la obra es una refuncionalización de la estación de bombeo de Colonia Segovia. Permitirá dar servicio a los vecinos de ese distrito y de El Sauce y Puente de Hierro. Beneficiará a unos 9.000 habitantes y tendrá un costo aproximado de $5.500.000. Dicen que estaría lista en un año.

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