Mendoza Miércoles, 20 de junio de 2018

Los sensores de monóxido casi no se usan en Mendoza

La gran mayoría de los comercios del rubro no los tienen porque los clientes, salvo excepciones, no los piden. Cuestan entre $500 y $5.000, según las funcionalidades que tengan.

La muerte de la esposa y uno de los hijos del Senador nacional de Cambiemos Luis Naidenoff, producto de la inhalación de monóxido de carbono (CO), encendió todas las alarmas. A pesar de que en el país se producen alrededor de 200 muertes al año por esta causa, en Mendoza son pocas las casas que tienen un sensor medidor de monóxido, con el cual se podrían prevenir estas situaciones.

Los medidores son aparatos pequeños que deben colocarse a unos 1,8 metros de altura para asegurar su efectividad (el CO sube), y que permiten leer el nivel de monóxido desde 20ppm (partes por millón) y 990ppm.

Si bien se los puede conseguir entre $500 y $5.000, dependiendo de las funcionalidades, en Mendoza no son muchas las personas que los tienen colocados en sus viviendas y tampoco son numerosos los comercios del rubro, como ferreterías o casas de electrónica, que lo ofrecen.

"No me lo están pidiendo en los negocios porque los clientes tampoco lo piden. Después de la noticia sí me preguntaron si lo tenía, pero antes no. Si no tuviera y me lo piden, lo conseguimos sin problema, pero nadie lo está pidiendo", explicó Gabriel, proveedor de KVA Argentina SA.

El precio varía según lo que ofrece el sensor, que en general es un producto importado pero de fácil acceso.

Por ejemplo: algunos se pueden anexar a una alarma existente en la casa; hay modelos que miden en un solo ambiente y otros que son más abarcativos; otros muestran la cantidad de exacta de partículas; pueden ser a batería o eléctricos; hay sensores a prueba de fuego, e incluso unos miden tanto gas como monóxido de carbono.

"Es muy importante usarlos. La teoría de que si esta familia hubiera tenido un sensor se habría evitado el accidente puede ser real", agregó el vendedor.

Para su buen uso, además de la altura antes mencionada, se aconseja colocarlos a no más de tres metros de distancia de las fuentes de emisión de CO y a unos 15 centímetros del techo.

"El sensor detecta el monóxido de carbono antes de llegar a un nivel que deje adormecida a la persona, que es el principal problema" (Gabriel, proveedor de KVA Argentina SA).

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