Luego de la golpiza que le propinaran en Tunuyán a una nena de 13 años sus compañeros de curso, debido a su contextura física, una experta en psicología y trastornos en el aprendizaje contó a diariouno.com.ar cómo detectar a tiempo un posible caso de violencia escolar, crucial para después evitar graves trastornos en la autoestima del individuo cuando llegue a su vida adulta.
La licenciada en Psicopedagogía Belia Gervilla explicó a diariouno.com.ar que si un hecho de bullying es detectado a tiempo se pueden minimizar las secuelas a futuro. Advirtió que el tema es grave y puede trastornar seriamente la vida
Los padres son claves para contrarrestar las secuelas de la violencia escolar
Belia Gervilla, licenciada en Psicopedagogía, indicó que la clave es que los padres admitan la existencia del problema y no lo minimicen, como usualmente suele suceder, según la profesional.
"Se pueden dar dos situaciones: una que el chico lo exprese y la otra que no lo haga, pero que lo manifieste con la conducta. Si el chico lo expresa hay estar atento a lo que dice, no dejarlo pasar, indagar más, saber qué pasó, que cuente. Hay veces que el niño no se anima a contar entonces hay que averiguar bien qué es lo que pasó. Esto puede sonar obvio pero en estos casos los padres tienen tendencia a minimizar lo que le sucede al chico. Ellos no deben tomarlo como un comentario intrascendente, sino darle el peso que realmente tiene", relató la especialista.
"No es común que el chico lo exprese porque lo vive con culpa. Esto es un proceso inconsciente pero el chico piensa que se merece que lo traten mal. Él siente que por algo lo están tratando mal, que el problema es suyo, por eso no es fácil que exprese lo que está pasando. Generalmente lo expresa con indicios, por ejemplo dice 'no quiero ir más a la escuela' o 'quiero que me cambien de escuela o de curso', o 'me gusta otra escuela', entonces el papá cree que es un capricho o un delirio del chico y no le presta mayor atención", advirtió Gervilla.
Una campaña televisiva contra el bullying."Cuando él no lo dice hay que tener en cuenta la conducta. El chico suele estar silencioso, puede comenzar a somatizar con dolores de cabeza, dolores de panza: 'me siento mal, no quiero ir, estoy descompuesto', o que haga llamar desde la escuela a algún familiar para que lo vayan a buscar. Los cambios repentinos en la conducta también son muy importantes: está nervioso, deprimido, desganado o baja el rendimiento escolar de una manera importante. Todas estas señales hay que tenerlas en cuenta y a indagar las causas de porqué pasa esto", advirtió.
La experta insistió que los padres "de ninguna manera deben sólo aconsejar a sus hijos, porque eso no sirve, no basta. El papá debe concurrir al colegio, presentar una nota contando por escrito lo que sucedió y que las autoridades firmen el documento como que lo recibieron. Suele pasar que algunos colegios intenten ocultar estos hechos porque temen que si son conocidos pierden prestigio académico. Pero también porque no cuentan con las herramientas necesarias para encarar el problema. Los docentes no pueden hacer mucho, ni siquiera en algunos casos sancionarlos (a los chicos violentos)".
"Aunque si ya hubo no sólo agresión psicológica sino agresión física concreta, yo aconsejo también hacer la denuncia a la policía. Esto da otras herramientas que están fuera del alcance de la escuela. Lo tercero que hay que hacer es ir urgentemente a concurrir a un profesional. Por más que haya sido sólo una burla reiterada, no muy grave, esto lastima la autoestima del niño. Entonces nos deja con un chico que tiene pocas posibilidades de defenderse, se siente abandonado y desprotegido por su familia, y estas son condiciones muy negativas para un buen desarrollo", aseveró la psicopedagoga.
Una campaña de Cartoon Network contra el bullying a través de una serie de cortos animados.La recomendación de ir rápidamente al encuentro de un profesional se entiende por las graves y permanentes secuelas psicológicas que pueden quedar en la mente del niño o adolescente maltratado.
"El chico queda marcado, a veces más a veces menos, pero queda con esta sensación de que él no puede defenderse ante este inconveniente y lo trasladará a otras situaciones por el resto de su vida. Las secuelas son graves porque ese niño que no se trató a tiempo, en su vida adulta sentirá una desvaloración de sí mismo, no podrá enfrentar situaciones ni tener la fuerza suficiente para iniciar proyectos. Temerá en todo momento que podrá fracasar y ante cualquier desafío dirá 'no puedo'. El trabajo del profesional será que esos factores que han quedado subyacentes en el inconsciente, el paciente no los padezca, que no queden sepultados allí molestando de por vida", concluyó.
Producción Periodística: Fabricio Panella Vidal