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El entorno natural, la cercanía a la ciudad y los precios son lo que más busca el mendocino para un respiro y eso le ha dado auge al turismo interno. Es variada la oferta en los tres departamentos.

La ruta gastronómica del Valle de Uco, una opción cada vez más buscada

Por Alejandra Adiadi.alejandra@diariouno.net.ar

Valle de Uco. Ocupar una mesa que tenga vista a la Cordillera de los Andes y disfrutar del aire de montaña que invita inmediatamente al relax, mientras llega un vino nacido en alguna viña cercana para acompañar un exquisito plato con productos de la región, es para los mendocinos una de las opciones más elegidas a la hora de darse un respiro en la agenda semanal. El Valle de Uco se ha potenciado en los últimos años como una de las regiones donde el turismo gastronómico ha tenido más auge y cuya atracción para el turismo interno es la cercanía con los centros urbanos, los precios accesibles y la opción de combinar la comida con el enoturismo.

“La naturaleza de por sí inspira paz. El Valle de Uco es incomparable por lo que ofrece el entorno, su tranquilidad”, comentó Julia Guardia (30), mientras disfrutaba de un lomo al Malbec en la galería externa de un restorán a la vera de la ruta 89, en Tupungato. Ella y su grupo de amigos habían llegado desde Ciudad para pasar la noche en un hospedaje de montaña y disfrutar al otro día de un buen plato al aire libre. “Siempre que podemos, nos hacemos una escapada para esta zona para comer en algún lugar así, tranquilo”, agregó Javier Rodríguez Bragazzi.

Ésa es la tendencia que se ha percibo en la región, especialmente en los últimos dos años: los mendocinos aprovechan las alternativas gastronómicas que se ofrecen en parajes naturales y cercanos. “Los domingos, el restorán, que tiene una capacidad para 200 personas, se llena y casi la totalidad de las reservas la hace gente proveniente de la ciudad”, expresó uno de los referentes del Almacén de Uco, ubicado en el ingreso al Manzano Histórico.

Entre otras ventajas, la oferta gastronómica de Tupungato, Tunuyán y San Carlos se destaca por su variedad. En sus cartas, el comensal puede optar por platos típicos criollos, como el costillar a las llamas, o caseros, como las pastas, hasta recetas gourmet o especialidades con truchas y otros pescados. Además, con cada menú se recomiendan distintas variedades de vinos, muchos de ellos producidos en las cercanías de cada restorán.

“El que llega hasta acá sabe que no es un crucero, llega buscando la experiencia del lugar, el irse con la sensación de que nos conocemos de toda la vida cuando sólo hemos compartido unos minutos de un día”, expresó Pablo Cerutti, uno de los dueños de Tupungato Divino, ubicado a pocos metros de los Caminos del Vino, haciendo hincapié en la atención especial que también busca el turista en ese tipo de lugar.

“Venir acá es como un casamiento. Por la conjunción de la vista, la naturaleza, la excelente comida y la atención atenta. Y poder después recorrer alguna bodega”, comentó Carmen, oriunda de Godoy Cruz. La ruta 89, que en principio tenía como mayor atracción el enoturismo, hoy se ve complementada con la cocina, llevando a que la mayoría de las bodegas ofrezca entre sus servicios un restorán.

En cuanto al perfil de los visitantes, según los prestadores turísticos gastronómicos, cerca del 60% son mendocinos, seguidos por los nacionales y luego por los internacionales. Éstos últimos llegan siempre más atraídos por las bodegas –sobre todo, los brasileños– o por la experiencia del hospedaje en la zona de montaña, con opción a realizar actividades al aire libre, como golf, trekking, cabalgatas y, en algunos casos, andinismo.

Estadounidenses, ingleses y suizos están entre los que más eligen la zona.

“La ruta gastronómica nos ha puesto en la galería nacional e internacional”, comentó Juan José Jiménez, al frente del área de Turismo de la Municipalidad de Tupungato.

Son 23 las opciones valletanas que se promocionan en las Rutas Gastronómicas, iniciativa provincial que busca potenciar la gastronomía como producto cultural y turístico de cada departamento.

El elegido: chaya de pavoEntre otros platos típicos, hay uno que le da identidad al Valle de Uco y reúne las particularidades de los tres departamentos: la chaya de pavo o ganso. Su preparación es similar a la de un estofado, en el que se incluyen cebolla, papa y zanahoria junto a la carne de ave. Sin embargo, la particularidad se la da el repollo que es utilizado para envolver todos los ingredientes, que son cocinados al fuego de dos a tres horas.

“El gusto diferente se lo otorga una piedra que se coloca en la olla que lleva a un punto ideal de calor para la cocción del ave y que le aporta otro sabor, además de que le agregamos vino blanco”, explicó Darío Rodríguez, a cargo de la cocina de La Juntada, un típico restorán criollo de Vista Flores.

Alternativas y preciosLos precios varían de acuerdo con el menú y el momento de la semana en el que se asista. El valor puede ascender también de acuerdo con el vino que se elija.

En general, un menú que incluya entrada, plato principal y postre oscila entre los $120 y los $200, dependiendo del lugar donde esté ubicado el negocio y la época del año.

Algunos ofrecen, de lunes a viernes, un menú ejecutivo que cuesta alrededor de $85, destinado a visitantes de pasos.

Otros restoranes, especialmente los que brindan visitas guiadas a las bodegas o los enmarcados en escenarios de mayor nivel, tienen alternativas que oscilan entre los $200 y los $300. En cuanto a las bebidas, un vino puede costar entre los $60 y los $200.

"Voces"“Somos amigas desde hace más de 14 años y decidimos hacernos una escapada desde Buenos Aires unos días. Nos vinimos hasta acá porque conocimos el lugar en internet y ahora lo recomendamos”. (Adriana Castagno, Buenos Aires).

“Los viñedos, el clima y el paisaje son lo que hace que sea un bellísimo lugar para disfrutar mientras uno come”. (Daniel Candiani, Córdoba).

“Siempre que venimos, comemos muy bien. Harían falta más propuestas de actividades deportivas para hacer durante el día”. (Francisco Ruiz, Ciudad de Mendoza).

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La Posada del Jamón. Los productos colgando son un clásico del local de comidas.
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Adriana Castagno y Doan Pham llegaron desde Buenos Aires.
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Así luce la Pulpería La Juntada de Vista Flores.
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Una mesa típica.
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Una típica juntada en la Pulpería. La mayoría son mendocinos.
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Variedad de platos en el Valle.

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