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Para protegerla de los vándalos fue enrejada en todo el perímetro y estará abierta al público todos los días de 7 a 22. El intendente Fayad, ausente por su salud

La plaza Sarmiento recupera su esplendor tras ser restaurada

Alejandro Gamerogamero.alejandro@diariouno.net.ar

“Gloria y loor... para el grande entre los grandes”, tronó en la noche del viernes en la plaza que desde hace 68 años se llama Sarmiento, pero que antes tuvo otros cinco nombres y que fue reinagurada, a nuevo, por la gestión del intendente Víctor Fayad, quien por razones de salud no pudo estar cortando la cinta, en su lugar, asistió el titular del Concejo Deliberante, Rodolfo Suárez.

Fundada en 1854, mucho antes de que el peor terremoto registrado en Mendoza borrara la capital, los mendocinos contemporáneos de Domingo Faustino Sarmiento no deben haber imaginado que la segunda plaza en importancia de la vieja ciudad llevaría su nombre.

Tampoco habrían apostado ni en la timba más reñida que 160 años después debería ser enrejada de punta a punta para que no fuera molida y destrozada por actos vandálicos.

Cercada como una fortaleza, con amplios jardines y una línea arquitectónica moderna, la vieja plaza Sarmiento, la segunda más antigua de Ciudad, fue ayer recuperada del olvido, el abandono y el ostracismo.

Antes de ser lo que hoy es, fue el lugar donde el coronel unitario Lorenzo Barcala fue fusilado en 1835 y donde los milicianos de entonces solían practicar tiro.

En 1854, el emplazamiento se convirtió en la plaza nueva y se la llamó oficialmente Constitución.

En 1860, cambió de nombre por plaza 9 de Julio y en 1863, se la renombró plaza Buenos Aires. Pasó a llamarse plaza Lima en 1919 y otra vez, Buenos Aires en 1930. Hasta que por la ley 1.595 se la nombró definitivamente plaza Sarmiento, en honor al padre de la educación pública, laica y gratuita, cuya estatua continúa gobernando el centro del predio.

Un jardín para meditarAbierta todos los días de 7 a 22, no deberá sorprender a nadie toparse con paseantes sentados en posición de loto.

La gran novedad de la plaza Sarmiento es que tiene su jardín de meditación: un espacio verde para armonizar las vibraciones bajo la sombra del gran acer, un árbol poco común en la provincia cuyo ejemplar en la plaza es el más grande de la ciudad y resistiendo un clima adverso a su natural existencia.

En el otro extremo hay un sector infantil con juegos a estrenar y un piso hecho con caucho reciclado para que los bajitos no se rompan la cabeza.

Otra novedad que rompe la tradición son los bancos ubicados dentro de los jardines y bajo los árboles, acompañados con una pequeña mesa de múltiples y obvias utilidades.

Un detalle que no pasará desapercibido a la vista y el olfato son los grandes paños azules de lavanda que florecerán todo el año, perfumando el aire para que las novias felizmente casadas de la Catedral de Loreto iluminen su noche en la plaza Sarmiento.

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