Mendoza Jueves, 22 de febrero de 2018

La lupa puesta sobre la firma Ceosa sigue destapando "la olla"

A la investigación que la Oficina Anticorrupción le abrió a la firma de Fernando Porretta por favoritismos del PROSAP, se suman los problemas durante los gobiernos de Jaque y Pérez.

A la investigación abierta por la Oficina Anticorrupción sobre posibles irregularidades que habrían beneficiado a la empresa Construcciones Electromecánicas del Oeste (Ceosa) como contratista de obras del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP) y que ya está en manos del Fiscal de Estado de Mendoza, Fernando Simón, se suman ahora los retrasos que tuvo la empresa en obras adjudicadas en Mendoza durante los gobiernos de Celso Jaque y de Francisco Pérez, y que obligaron a la actual administración a pagar el triple de lo que se presupuestó originalmente.

Si bien cada vez que se habla de los costos que suponen los retrasos en obras públicas el primer ejemplo que surge es el de la de la mal llamada Villa Olímpica (porque no es tal), cuyo presupuesto original en el 2012 fue de $323 millones y que terminará costando -según estimaciones oficiales- más de $1.000 millones, y se inauguraría en mayo próximo, hubo otra obra cuya finalización tardó 8 años y también casi triplicó sus costos.

Se trata de la planta potabilizadora Estación Benegas, de Godoy Cruz, que fue licitada en el 2009, durante el gobierno de Celso Jaque, por un monto de $55.816.000 y adjudicada a una UTE (unión temporal de empresas) conformada por Ceosa. Según la información a la que accedió Diario UNO el costo final de la obra, que se inauguró a mediados del año pasado, fue de $145.368.000. Una de las respuestas de la eterna dilación es que si bien la obra estaba en un 90% a fines de 2015, increíblemente a la planta potabilizadora le faltaba la tubería que le llevaba el agua.

"Esa obra adicional, que era imprescindible, se había obviado en la primera licitación. Lo que no sabemos es si fue un olvido real, por lo fundamental de la tubería para el funcionamiento de la planta, o si la intención era adosarla luego como una obra adicional para justificar la extensión en los plazos", explicó un funcionario que pidió mantener su anonimato.

Obras adjudicadas sin terminar

Además de esas dos obras -una ya entregada y la otra, el estadio cerrado junto al Malvinas Argentinas, pronto a inaugurarse- la empresa también tiene adjudicadas otras construcciones que aún no ven el fin.

Una de ellas es la segunda etapa del metrotranvía, en el tramo que va de la ciudad de Mendoza hasta Panquehua (apenas 4 kilómetros y lleva 4 años, ya que las obras comenzaron en febrero de 2014), y la remodelación de las oficinas del Casino de Mendoza.

En el caso del metrotranvía, la dilación no es responsabilidad directa de la constructora, ya que se atribuye a la imposibilidad de ubicar a los okupas que vivían sobre la traza prevista.

Ahora se habría logrado avanzar con las negociaciones con esos habitantes (de hecho hace poco se desalojó a personas que estaban ocupando terrenos en calle Doctor Moreno entre Lemos y Patricias Mendocinas) y la obra podría inaugurarse en junio próximo.

En el caso de las oficinas del Casino, la demora se debió a que algunas de ellas se ocuparon antes de que se finalizara la obra y surgieron algunos inconvenientes propios de esa utilización temprana.

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