Gonzalo Villatorovillatoro.gonzalo@diariouno.net.ar
La pequeña nació con 850 gramos y estuvo dos meses en neonatología del Lagomaggiore. En el helicóptero policial la llevaron al hospital de General Alvear. Ya pesa 1,8 kilos.
La bebé que nació con 28 semanas de gestación y 850 gramos está cerca de recibir el alta médica

General Alvear. “Mi vida estuvo en riesgo pero no me arrepiento de lo que hice. Quería un hijo y todo lo que pasamos no hizo más que darme fuerzas para seguir adelante. Tengo más ganas de vivir, me siento rejuvenecida”. Es la frase que pinta de cuerpo entero a María Isabel Sosa (37), la mamá de Luz Milagros, la beba que fue protagonista de una historia casi novelesca.
Luz nació con apenas 28 semanas de gestación y pesó 850 gramos. Tras permanecer dos meses en cuidados intensivos neonatológicos en el hospital Lagomaggiore fue trasladada hasta Alvear, pero ante la imposibilidad de hacer el viaje por tierra, emplearon el helicóptero Halcón II de la Policía de Mendoza. El caso quedó en la historia como el segundo bebé de tan corta edad en realizar un vuelo sanitario en esa nave.
Con una extraordinaria recuperación, la niña arribó al departamento sureño con 1,600 kilos. En la última semana aumentó 200 gramos y está cerca de recibir el alta médica.
Luz fue un milagro desde la concepción. Cuando María y su esposo, Daniel, decidieron ir en busca del tercer hijo –los otros son Érica, de 13 años, y Ceferino, de 10– eran conscientes de la difícil situación que debían enfrentar. El segundo embarazo había sido complicado y la recomendación médica tras el parto fue tajante. “Siempre soñé con tener 7 hijos, me gustan las familias grandes pero después del segundo me dijeron que no podía embarazarme otra vez”, contó la madre.
Con los pronósticos en contra, los cónyuges decidieron abrirse una vez más a la vida. Sin embargo, al cabo de un año intentado concebir los resultados no los acompañaban y cuando la esperanza era un minúsculo sentimiento cubierto por un mar de frustraciones y resignaciones “apareció Luz”, dijo con los ojos brillantes de emoción.
A partir de ese instante la familia al igual que el médico de cabecera y además director del hospital alvearense, Walter Vitali, pusieron especial atención en la evolución del embarazo y la salud de la madre.
Era obligatorio que realizara los menos esfuerzos posibles y que siguiera al pie de la letra una dieta estricta, pero todo fue poco. El último tiempo estuvo en reposo absoluto y tampoco pudieron corregir las dolencias que presentaba; sólo había una salida, era el nacimiento prematuro o la pérdida de dos vidas.
“El bebé se moría y la madre corría serios riesgos también porque podía sufrir un ACV por el pico de presión, alteraciones en la coagulación, hepáticas o renales entre otras cosas. No había opciones y había que actuar rápidamente”, comentó.
El pasado de Vitali como residente en el Lagomaggiore y la predisposición de los profesionales evitaron un desenlace trágico. Como la mejor incubadora para traslados es el vientre materno, “la enviamos a Mendoza en ambulancia y allá fue el parto”, acotó el médico.
La niña nació por cesárea el 19 de noviembre y de inmediato pasó a cuidados intensivos. “Al principio me paraba al lado de la incubadora y sólo la podía ver. Tenía una energía increíble, al tercer día respiró sin ayuda de oxígeno y cuando a la semana me dijeron que la podía alzar fue algo indescriptible, la alegría de tenerla en brazos fue inmensa y ahí supe que todo iba a terminar bien”, contó.
“Yo quería otro bebé en la casa y prometí soportar todo lo que Dios me enviara, pero también sé que siempre estuvo a mi lado”, dijo con una fe ciega María Isabel.
El altaDe acuerdo con Graciela Raich, jefa del servicio de neonatología del hospital Enfermeros Argentinos, la beba evolucionó favorablemente, está recuperando peso y una vez que logre superar la barrera de los 2 kilos “podrá tener el alta”.
Según la profesional, pese al nacimiento prematuro Luz no presenta afecciones en la vista, “algo común en estos casos”, aclaró Raich, aumenta de peso rápidamente y el organismo va tomando cada vez más fuerza.La pequeña solamente tiene un soplo funcional en el corazón, que es una afección “común en los prematuros” y se corrige con medicación y con el tiempo a medida que crece.
Actualmente la mamá permanece en el estar maternal del nosocomio alvearense. Cada tres horas va a la sala de neonatología a darle de mamar. “Toma 60 centímetros de mamadera más la teta”, acotó, y por las noches vuelve a su casa para estar junto al esposo y los otros dos hijos, y sueña con el momento en que se pueda reunir toda la familia.
“Si todo sigue bien el martes o miércoles podría recibir el alta”, aseguró la pediatra.
Cuando estando en el Lagomaggiore surgió la posibilidad de que madre y beba fueran derivadas a Alvear la primera respuesta fue tajante: “En ambulancia imposible”.
En cuestión de horas la madre fue informada de que iban a hacer el traslado pero vía aérea.
Esa mañana el helicóptero salía a las siete y una hora antes las dos ya estaban preparadas.