Mendoza Jueves, 5 de julio de 2018

"Jubiló" al caballo, se subió a la moto y ahora trabaja mejor

Paulo es carretelero desde niño. Entregó su animal en adopción y accedió a su nuevo medio de recolección de chatarra.

A Paulo Zúñiga (38) le vino muy bien haber cambiado su carretela por una motocarga, gracias al Programa de Sustitución de Vehículos de Tracción Animal puesto en marcha en 2016 por la Municipalidad de Godoy Cruz.

A la carretela Paulo la conoce desde chico, ya que acompañaba a sus padres a recolectar lo que había en las calles de la zona del barrio Los Cerrillos, donde vive actualmente con su mujer y tres de los siete hijos que tiene.

"Siempre me dediqué a juntar chatarras, fierros pesados, cartón, botellas, papeles y lo que iba encontrando en el camino. Ahora es mucho más cómodo con la moto porque antes mi caballo se cansaba y no podía salir más. Ahora voy y vengo a la hora que quiero", contó el hombre a Diario UNO.

Para tener el nuevo vehículo tuvo que entregar su caballo a la municipalidad, que se encargó de darle una mejor vida, es decir, "jubilarlo". "Era una yegua que tenía una pata blanca, muy linda, y a veces la extraño. Me dijeron que está en un campo de Córdoba, está muy bien", comentó Paulo.

Nuevo llamado

Siguiendo con el programa que busca ayudar a las 120 familias que viven de la recolección de diferentes materiales y figuran en un registro único, la Comuna godoicruceña relanzó la posibilidad de inscribirse como adoptante de los caballos carreteleros "para jubilarse", como figura en la página del municipio (www.godoycruz.gob.ar)

"La inscripción para adoptar un equino se abre por segunda vez. El año pasado se dieron 8 a familias que tenían campos en las zonas del Valle de Uco y del Este de Mendoza. El requisito es que no sean utilizados para trabajar", explicó Leandro Fruitos, coordinador del programa municipal.

Para ser uno de los posibles adoptantes hay que llenar un formulario online, y hay tiempo hasta el 13 de este mes. Hay posibilidades de adoptar entre 8 y 10 equinos.

Luego de inscribirse, se pasa a un procesos de preselección de los aspirantes, a quienes se los indaga sobre las características del lugar donde va estar el animal, y para eso van veterinarios y personal del municipio a realizar auditorías territoriales.

Luego se convoca al adoptante y se lo integra, de alguna manera, a la familia carretelera que dio el caballo.

"Adoptar un equino proveniente de una situación de extrema vulnerabilidad significa un acto de compasión, respeto y amor por el animal. La premisa es animal sustituido, animal jubilado. La nueva familia que cuide de él deberá velar por su bienestar y su recuperación psicofísica", explican desde el Municipio en su página web.

Capacitación

"El año pasado 21 familias sustituyeron su carretela por una motocarga. Recibieron capacitación durante dos meses, donde se les dio información sobre seguridad vial, mecánica y manipulación de residuos reciclables, porque el fin es que sean recuperadores urbanos", explicó el referente de esta iniciativa contemplada en la ordenanza 7.357.

Mínima cuota

La motocarga es de 200cm³, con una capacidad de carga de 600 kilos, superior a la que puede soportar un carro tirado por un caballo.

El flamante vehículo no se les entrega en forma gratuita, sino que los llamados recuperadores urbanos pagan una cuota social que representa el 1% del costo de la motocarga, durante 24 meses.

Lo llamativo, según indican en la Comuna, es que no hay morosidad y todos cumplen a pesar de los avatares económicos.

El programa, además de contribuir con una mejor calidad de vida de los recolectores, también mejora las condiciones de vida del animal.