Dos muertes en pocas horas, una del lado argentino y otra del lado chileno del paso internacional Cristo Redentor, fijaron la lupa sobre las posibilidades de atención ante una emergencia en alta montaña.
Con kilómetros de filas y esperas que superan las 10 horas, con miles de personas aguardando ser atendidas, era una situación que no había sucedido, pero se sabía que podía pasar. Es el tercer fallecimiento desde mediados de octubre de 2016.
El malestar de los mendocinos sobre todo, pero también de muchísimos turistas que utilizan esa ruta terrestre para llegar a Chile ya era evidente, con repetidas quejas en las redes sociales, donde las fotos no dejan mentir sobre la situación.
El lunes por la mañana, una imagen publicada en Twitter daba cuenta de la situación: del lado argentino, una eterna fila con cuatro carriles ocupados por autos y uno particular para colectivos dejaban una espera para ser atendido no menor a las 10 horas.
La situación se agravó cuando, pasadas las 18, una mujer sanjuanina identificada como María Teresa de la Vega Barzola (64) se descompensó y sufrió un paro cardíaco que, a pesar de la atención recibida por especialistas en el lugar, terminó con su vida.
La mujer estaba acompañada por su esposo y una hija cuando comenzó a sentir dolores abdominales. En ese momento, fue trasladada hasta la ambulancia del Servicio de Atención Médica de Urgencia, de Chile, (SAMU), donde fue atendida por paramédicos.
Sin embargo, cuando estaba recibiendo el auxilio, un paro cardíaco eliminó las posibilidades de mantenerla con vida.
La sumatoria de estos tres casos incrementaron las quejas de los turistas, que como hace ya varios años, siguen reclamando mejores condiciones de seguridad y salud, además de posibilidad de contar con algunos servicios básicos durante la eterna espera para realizar los trámites aduaneros.
A eso se suma la falta de infraestructura, ya que no hay un lugar destinado para que las personas que sufran algún malestar puedan ser atendidas con cierta comodidad y donde también los profesionales de la salud puedan hacer mejor su trabajo.
Murió a bordo del micro
Casi al mismo tiempo, pero del lado chileno, Rosario Sipan Tolempino, peruana de 41 años que viajaba desde Buenos Aires a Perú, pero con paso previo por Chile, falleció a bordo del colectivo de la empresa El Rápido que la transportaba.
En este caso, la situación fue más compleja, ya que la mujer se descompuso cuando el micro estaba llegando al cruce, por lo que debió tomar medicación que le regulara la presión arterial. Sin embargo, más adelante volvió a sentirse mal, a tal punto que un servicio de emergencias le sugirió trasladarla de manera urgente a un hospital.
La mujer se opuso a la recomendación y firmó un documento en el que se hacía cargo del riesgo que implicaba continuar el viaje.
Pocas horas más tarde, alrededor de las 19, el cuadro de la mujer empeoró y falleció en su asiento. Según la autopsia, el deceso se produjo a causa del rompimiento de un quiste ovárico.
El tercero de la temporada
El domingo 15 de octubre de 2016, cuando la temporada estaba recién en sus inicios, un hombre falleció mientras esperaba en el complejo de Horcones para regresar al país, luego de haber estado en Chile.
Pasadas las 21 no había más de 120 vehículos en el complejo, pero las requisas de Aduana eran tan exhaustivas que las demoras superaban las tres horas.
En ese lapso, un hombre se descompensó dentro de un auto y a pesar de la desesperación de sus familiares, quienes corrieron buscando ayuda, recién 10 minutos después fue atendido por una médica del servicio de emergencias.
Nada se pudo hacer ante la situación, por lo que el hombre falleció en alta montaña.
