Antonio Crozetta, mendocino y empleado municipal, hizo cumbre en el Nevado Ojos del Salado, que es el volcán más alto del mundo y que se ubica en la Cordillera de los Andes, a la altura de Catamarca.
Lo hizo con 43 años, luego de haber hecho 16 cumbres en el Aconcagua, donde trabajó diez años, y haber ascendido diferentes cerros de más de 6.000 metros de altura, algo en lo que es casi un especialista.
"Hace 20 años mi sueño era subir el Aconcagua. Pero empecé a soñar después con otras montañas. Y hay algunas que son más bajas que el Aconcagua, pero más difíciles de subir porque tienen menos bases, y menos accesos e infraestructura, como el Ojo del Salado", dice Crozetta.
Para llegar a este volcán, Crozetta contrató a Paula Godoy, de 35 años, una guía mendocina que vive en Nueva Zelanda, desde donde trae turistas para hacer este volcán específicamente.
Fue la primera vez que Crozetta contrató una guía y subió en grupo con alpinistas de Japón, España y Nueva Zelanda, entre otros países.
Para hacer cumbre, tuvo que irse por Chile, por donde hay mejores rutas para acceder, y meterse 110 kilómetros en 4x4 para llegar a las bases.
"En el terreno de los volcanes todo es áspero, todo se resbala, porque al subir por senderos de lava uno se cae mucho. En cambio, en la montaña, en los cerros, no", explica.
"Los 6.000 -agrega- son experiencias muy hermosas en las que traigo de vuelta las fotos e historias maravillosas. Y en el Ojo del Salado lo más lindo es la parte del desierto de Atacama, los colores de la montaña, la hermosa laguna verde, que es un espejo en el que se reflejan todas las montañas y hay aguas termales y mucha fauna como vicuñas, flamencos".
Excursión
El lujanino explicó que contratar un guía para ese desafío cuesta U$S1.900, aunque él pagó U$S1.200 porque ayudó a la guía como asistente.
