Mendoza Viernes, 1 de junio de 2018

Gisela Campos arranca una nueva etapa

La conductora se enfocará en su perfil periodístico y se despidió de Tardes Compartidas.

Fue Virreina Nacional de la Vendimia pero su reinado continuó y continua aún hoy en la televisión. Desde su aparición frente a las cámaras con tan solo 24 años, y hasta ahora, Gisela Campos ha realizado un largo recorrido.

La conductora se enfocará en su perfil periodístico y para dedicarse de lleno en esta tarea se despidió de "Tardes Compartidas".

Con Tardes Compartidas, el programa que condujo junto a Rodolfo Gravina con la participación del chef Flavio Eglez, la maipucina conquistó los hogares de toda la provincia. Durante cinco años, el trío formó parte de un magazine con un formato nuevo en la TV local por el que pasaron reconocidos profesionales, autoridades, políticos y los artistas más famosos.

Ahora comienza una nueva etapa para la conductora y también para los televidentes. En su quinta temporada y tras un ciclo de éxitos y satisfacciones Tardes Compartidas llegó a su fin abriendo el lugar a nuevas propuestas y desafíos por venir.

Con grandes expectativas por el futuro, comienza una nueva etapa en la vida de la figura mendocina, quien hoy en día brilla en la conducción de El Mediodía (noticiero central de El Siete) y quien además sigue cautivando a sus oyentes en su clásico de FM Una.

Emocionada, conmovida, pero también feliz por lo vivido y ansiosa de lo que vendrá, Gisela tuvo un mano a mano con Escenario en el que habló sin tapujos ni restricciones sobre sus sentimientos, sus compañeros, el futuro y más.

-¿Cómo estás con este final?

-Felizmente puedo decir que lo termino tranquila, consciente de que se cerró un ciclo, consciente de que ya está culminado Tardes Compartidas pero de la mejor manera. Fueron cinco años muy intensos, de mucho trabajo, de muchas pasiones puestas en el medio, muchos sacrificios pero un ciclo que nos trajo muchas satisfacciones en lo personal y en lo profesional. Sentir internamente que ya culminó una etapa y coincidir con las autoridades del canal en este aspecto, para así poder entre todos llegar a este final, me deja muy tranquila porque sé que todos hemos visto lo mismo y todos vamos para el mismo lado. Uno tiene que aprender a soltar y sobre todo cuando siente que ya no va, que ya llegó al final. Hacerle caso a esa intuición interna que nos dice cuándo algo ya no puede seguir es la mejor arma que tenemos porque así es como abrimos la posibilidad de que lleguen cosas nuevas. Hay que correrse, tener la humildad de reconocer que las cosas están terminadas para así aportar desde otro lugar y generar otras cosas.

-¿Qué es lo que más vas a extrañar?

-Si bien me voy tranquila, la verdad es que también tengo mucha nostalgia. Voy a extrañar a los abuelitos, a las madres, a la familia que ya nos había adoptado pero repito este no es el fin, es el principio de cosas nuevas que están por venir. Yo soy una agradecida a Dios y no puedo estar mal con esta conclusión: sigo en la radio y en el noticiero. Solo me queda agradecer la generosidad de la gente, del equipo, de las nuevas autoridades que con esta nueva dirección que están tomando me han hecho sentirme muy segura, feliz y muy confiada del rumbo que seguiremos.

-¿Cuando comenzó el programa hace cinco años, imaginaste que sería tan exitoso?

-No, ni siquiera cuando arranqué en el canal. Era muy insegura de mi misma. Nunca me imaginé esto pero la vida me fue poniendo distintas personas que hicieron que yo creciera, tanto en lo personal como en lo profesional, ayudándome, enseñándome y dándome la posibilidad. Muchos me dijeron 'te damos la chance pero dependerá de vos sostenerla' y así fue. Aún hoy siguen habiendo excelentes consideraciones para conmigo y eso me alegra mucho.

-¿Cuáles fueron las claves de Tardes Compartidas para conquistar al público?

-Tanto Rodolfo Gravina como Flavio Eglez, yo diría el gran hallazgo de Tardes Compartidas, así como los chefs y todos los que formaron parte del programa. Entre todos hicimos que Tardes Compartidas llegue a los hogares y sea parte de la gente. Fue una casa que habíamos formado nosotros en el estudio y, a través de la pantalla, también llegaba a su casa, haciéndolos parte de nuestro living. La gente no vio personajes sino gente simple haciendo lo que le gusta y transmitiendo lo que podía. Pasaron profesionales con mucho respeto, con mucha altura, los artistas más grandes del país. Lo más importante fue que la gente recibió el cariño que queríamos transmitir y nunca tuvieron algo frío de parte nuestra. Eso hizo que sintieran como propio nuestro éxito.

-¿Qué significo para vos el programa?

-Fue un cambio muy grande. Yo venía de hacer juegos con Gana con Gisela, que era más entretenimiento, más superficial. Cuando me reuní con los directivos dije 'quiero cambiar, quiero hacer algo que le deje cosas a la gente, ya sea información, conocimientos o servicios'. Me dieron el sí y empezamos a ver nombres con Rody Gravina y nos gustó Tardes Compartidas, lo planteamos, lo aprobaron y allí arrancamos. En ese momento comenzó un gran crecimiento personal y profesional, con muchos cambios en mi vida privada, con una evolución en los dos aspectos de mi vida que también se vio en cómo hice el programa. En el cambio de contenido, tuvo mucho que ver con cómo yo me sentía en ese entonces. Por eso amé hacerlo y amo también poder cerrar el ciclo de esta forma, satisfecha de lo que hicimos.

-¿Qué te dejó Tardes Compartidas?

-El gran equipo que armamos. Rody con quien trabajé muchos años y puedo decir que es un ser maravilloso, extraordinario, noble y generoso. Flavio también y por supuesto, mi hermana del alma, nuestra productora Laura López Vernengo, que le puso su impronta de profesionalismo en cada momento. Eso es lo que me llevo de Tardes Compartidas, el conocer y cosechar personas bonitas.

-¿Cómo te sentís en el noticiero?

-Estoy feliz. Quizás cuando entré a los 24 años y me dijeron que tenía que conducir la primera edición del noticiero fue la peor noticia de mi vida. Venía de hacer unas participaciones en Despierta Mendoza y de pronto me cambiaron y me dijeron vas a conducir con Leandro Baldivieso el noticiero matutino. En ese momento para mí fue un parto porque pobre Leandro yo era muy inexperta pero me ayudaron mucho, fueron muy generosos. Después cambió todo, viré al entretenimiento y ahora, a los 36 años, al haber enfrentando este nuevo desafío que agradezco que hayan confiado en mí para hacerlo, me siento muy cómoda con el programa, con el equipo y con el formato. También tiene que ver con este crecimiento personal. Una tiene otros conocimientos, otra experiencia de vida que se puede volcar en lo que transmito y que hace que me sienta muy feliz con lo que estoy haciendo.

-¿Qué le dirías a la gente?

-Que no desaparezco, solamente termina Tardes Compartidas, que seguimos juntos, que los quiero y que los voy a extrañar.