Alejandro Gamerogamero.alejandro@diariouno.net.ar
Ulises Corvalán estaba en el Himalaya cuando una avalancha causó la tragedia más grande que se recuerde, suspendiendo por primera vez la temporada de ascensos.
Everest: el mendocino que fue testigo de la historia

Tratando de dormir como se podía, con 15 grados bajo cero adentro de la carpa, Ulises escuchó ese crack que sus sentidos ya entrenados tradujeron en avalancha. Eran las 6 de la mañana. Estiró la mano, abrió el cierre, miró hacia afuera, no fueron más de cinco segundos y solo alcanzó a ver, al fondo de la traicionera cascada de hielo del Khumbu (a una hora subiendo a pie), el gigantesco spray que se esparcía sobre el aire.