Por Rosana Villegasvillegas.rosana@diariouno.net.ar
“Para que un niño llegue a un estado de adoptabilidad hay que recorrer un largo camino, que termina cuando un juez da la conformidad de adopción, previo haber declarado el desamparo de ese niño. Hoy trabajamos con 12 chicos que están en esta situación en la provincia y hay 750 parejas inscriptas para adoptar. El tema de la espera pasa también porque el 92% de los interesados pretende adoptar un bebé, pero los chicos que hoy están en esa situación tienen más de 7 años, y eso complica aún más el proceso por la adaptación que supone”.
Así definió Gonzalo Valdés, actual coordinador del Registro Único de Adopción (RUA), la situación de ese organismo, despejando las dudas que se habían generado la semana pasada, luego de que el gobernador Francisco Pérez afirmara que habían 500 chicos que esperaban ser adoptados. El camino a la adopción al que alude Valdés comienza de manera traumática para ese niño: cuando por algún abandono o maltrato de sus padres atraviesa una situación de riesgo. Allí interviene el Organismo Administrativo Local (OAL), que debe tomar una medida de protección llamada “de excepción”, y se lo separa de su familia nuclear por un plazo de 90 días. A partir de ese momento el destino tiene pocas opciones para ese chico, si algún tío o abuelo no se hace cargo de él, terminará en algún hogar o una familia cuidadora. En ese tiempo el OAL deberá agotar las posibilidades para restituir el vínculo entre el chico y sus padres, pero si así no fuera, puede repetir la medida de manera de prolongar el tiempo de guarda. “Estas prórrogas podrían repetirse varias veces y están sujetas a lo que el juez de familia decida sobre ese caso”, aclaró Valdés, y precisó: “En esta situación estarían actualmente los 500 chicos a los que aludió el gobernador”. Si después de que se tomaron esas medidas excepcionales y el equipo de protección del niño llega a la conclusión de que no es posible reintegrarlo a su familia biológica, se da la declaración de desamparo. En la actualidad hay más de 100 chicos en esta condición, que aguardan a que un juez pueda declarar que están en condición de adoptabilidad, algo que se debe notificar a los padres biológicos y que estos pueden apelar. Recién cuando esta medida queda firme, esos chicos están en condiciones judiciales de ser adoptados. Aquí entra en acción el RUA que deberá proponerle al juez las familias que puedan dar con el perfil para adoptar a esos chicos. “Las familias están ordenadas por la fecha de inscripción y también por sus características, porque algunos pretenden adoptar un niño o dos hermanos. En este período, cuanto menor es la edad del chico que vaya a ser adoptado, más rápido es el proceso de dar con los padres candidatos a adoptarlo, porque la mayoría de las parejas espera adoptar un bebé. El problema es cuando tienen entre 7 u 8 años, que es la situación en que se encuentran estos 12 chicos con los que estamos trabajando, lo que hace más difícil la adopción”, puntualizó el coordinador del RUA, quien aprovechó para aclarar que la mayor demora para poder adoptar a un niño se da en el proceso que debe atravesar para que un juez de familia (hay 20 Juzgados de Familia en toda la provincia) defina su adoptabilidad. De hecho, entre los chicos que hoy están en esa condición, varios pasaron 3 o 4 años entre un hogar de niños o con una familia cuidadora. “No alcanza con querer ser padres y tener una casa” “La gente cree que con su anhelo de querer ser padre, más el amor que tienen para dar y tener una casa en condiciones, alcanza. Pero acá lo que tenemos que ver es que la familia sea saludable par el niño y que le garantice los derechos”, precisó Gonzalo Valdés, coordinador del RUA, al hablar de los requisitos para llegar a una adopción. Su vasta experiencia en ese organismo le permite afirmar: “Se suele dar que los adoptantes buscan bebés para que se adapten a ellos, y acá la adaptación es mutua. Una de las cosas que evaluamos para la adopción es la plasticidad que tengan esos padres para entender la historia del niño, tener la paciencia y tolerancia suficiente para la frustración, porque éstas son situaciones que tienen varios momentos de crisis, pero si se pueden tolerar, se transforman en adopciones saludables”. Dijo, además, que “en el caso de un niño de más de 5 años el proceso de integración dura como mínimo dos años”. Opina Carina Haddad Abogada “No respeta la convención de los derechos del niño” La Ley de Adopción no sigue el espíritu de la ley de niñez que prioriza los derechos del niño por encima de cualquier otra. La letra de la primera deja claro que el chico debe atravesar un año en estado de abandono de parte de su familia biológica (es decir, sin tener ningún vínculo o contacto con su familia nuclear), y recién ahí un juez puede declarar el estado de adoptabilidad. En cambio, la Ley de Niñez habilita al Estado a intervenir en casos graves de abandono, maltrato o abuso de niños, con medidas excepcionales durante las cuales el chico y su entorno tienen un tratamiento durante 90 días, y si no se logra restablecer el vínculo con sus padres biológicos o su familia extendida, esa medida se puede repetir. Ahora, si en 6 meses no hubo ningún atisbo de esos padres de recuperar a sus hijos, ya se puede determinar si esa familia se hará cargo del chico o no. No hay por qué esperar un año, porque eso victimiza aún más a los chicos. Los casos que deberían tener un tratamiento exprés son los de maltrato físico o de abuso contra los niños en los que muchas veces el agresor es un familiar y en algunos de ellos la madre es cómplice silenciosa de esos ataques. En estos casos se trabaja con toda la familia para tratar de revertir esa situación, pero en varias ocasiones ese maltrato es histórico y por tanto casi imposible de cambiar... El Estado debería determinar la situación de adoptabilidad antes, y no esperar un año. Adopción en 1930 Satisfacer a los adultos. “Es caridad para con el niño que quedó en la orfandad, y principalmente un alto propósito social y para satisfacer las tendencias de los matrimonios estériles”. Nuevo Código CivilPriorizar a los niños. “Es una institución jurídica que busca proteger derechos de los niños a vivir en una familia, que le procure los cuidados para satisfacer sus necesidades afectivas y materiales”.
►"Cuanto menor es la edad del niño que pueda ser adoptado, más rápido es el proceso. La mayoría de los padres espera adoptar un bebé” (Gonzalo Valdés, coordinador del Registro Único de Adopción -RUA-)