Daniel Calivaresdaniel.calivares@diariouno.net.ar
El hallazgo del nieto 114 hizo recordar los casos que existen en la provincia sin resolución positiva. Las historias de cada uno de los hechos.
En Mendoza existen al menos cuatro casos de chicos apropiados que aún no fueron encontrados

El encuentro del nieto 114 por parte de las Abuelas de Plaza encendió una luz de esperanza en todos los organismos de derechos humanos y en los familiares que aún esperan encontrarse con sus nietos apropiados.
En Mendoza existen al menos cuatro casos de chicos que fueron apropiados durante la última dictadura militar y cuyos padres fueron desaparecidos por las Fuerzas Armadas.
Uno de ellos es el de María del Carmen Moyano, quien al momento de ser secuestrada, en Córdoba, estaba embaraza de ocho meses.
Sin embargo, existen otros cuatro casos donde los secuestros, desapariciones y apropiaciones se produjeron en Mendoza y solamente en uno de ellos, se encontró a la nieta.
Los casosAdriana Bonoldi y Marcelo Carreras eran pareja y al momento de su secuestro ya sabían de la peligrosidad de los militares y de que su irrupción por las armas en el gobierno nacional no significaba la paz, sino una historia de terror.
El 21 de octubre de 1976, el cuñado de Marcelo, Juan Bravo, había sido secuestrado y no se sabía nada de él. Un mes después, alrededor de la 1, la pareja dormía, cuando un golpe en la puerta de su vivienda los despertó.
Del otro lado, una voz dijo “vengo de YPF”. La hora era inusual, ellos lo sabían pero Marcelo trabajaba en la empresa petrolera y todo podía ser, pero lo que pasó fue lo peor.
Apenas la puerta se abrió, cuatro hombres ingresaron con el rostro cubierto por capuchas blancas, inmovilizaron a Marcelo y la joven fue golpeada, maniatada y abusada, para luego ser encerrada en el baño.No conformes con eso, se llevaron a Marcelo y algunos bienes de la pareja.
Mientras Marcelo vivía su pesadilla en medio de torturas, Adriana intentaba recuperarse y saber dónde se encontraba su pareja, pero ella tampoco se salvaría.
En los primeros días de diciembre, Adriana regresaba del acto de fin de año de la escuela donde enseñaba y en el camino, un Renault 4 la interceptó. Del vehículo bajaron varios integrantes de un grupo de tareas y la subieron a la fuerza.
En ese momento Adriana estaba con un embarazo de dos meses. Ella nunca aparecería, su hijo sería entregado y aún hoy no se ha podido dar con él.
Antes del secuestro de Adriana, María Inés Correa Llano y Carlos Jackowezyc también sufrieron en carne propia la brutalidad de las fuerzas de seguridad.
Ninguno de los dos tenía militancia política conocida, pero sí eran conocidos por sus tareas sociales, ya que colaboraban con el padre José María Llorens en el barrio San Martín, pero a mediados de 1976 los militares fueron contra él, a través de sus colaboradores y dio inicio a una operación que se conoció como “Operación antijesuita”, que incluyó varios secuestros y desapariciones, entre ellos el de María Inés y Carlos.
Ambos fueron secuestrados de de su casa en La Puntilla y nunca más se supo de ellos. Al momento del secuestro, la chica estaba embarazada de siete meses.
El último caso conocido corresponde a diciembre de 1977, cuando Gladys Castro y Walter Domínguez fueron secuestrados.
En aquel momento, el joven era militante del Partido Comunista y había tenido conflictos con la línea 3 de colectivos, de donde fue despedido por colaborar con el sindicato de micreros.
Ese día de diciembre ambos fueros secuestrados. Ella estaba embarazada de ses meses y se sabe que sus captores la mantuvieron viva hasta que dio a luz.
Décadas después se supo que tuvo un varón en el asilo Monseñor Orzali (ex Casa Cuna), pero aún no se ha podido dar con él. Aún hasta hoy, la madre de Walter, María Domínguez, sigue buscando a su nieto.
Mientras tanto, las abuelas y el resto de los organismos de derechos humanos los siguen buscando.