Por Enrique Pfaabpfaab.enrique@diariouno.net.ar
El último deseo del Libertador ya comenzó a hacerse realidad

“Creerá Ud. que mi alma encuentra un vacío que existe en la misma felicidad. ¿Sabe Ud. cuál es? Pues el no estar en Mendoza. Ud. se reirá. Hágalo. Pero le protesto que prefiero la vida que seguía en mi chacra, a todas las ventajas de la culta Europa”, confesó José Francisco, el menor de cinco hermanos, en una carta desde el exilio al capataz de su chacra de Los Barriales.
El Libertador de América añoraba desde Francia a su Tebaida. Si bien en su testamento dejó sentada la prohibición de pompas y fanfarrias en sus funerales y “desearía que mi corazón fuese sepultado en Buenos Aires”, también es cierto que escribió más de una vez que hubiera deseado terminar su vida en Mendoza. Pero en 1823, tras la muerte de su esposa, Remedios, declarado conspirador por el gobierno de Rivadavia y apenado por las divisiones intestinas, decidió exiliarse en París. Partió del puerto de Buenos Aires el 10 de febrero de 1824 y ya no regresó.
Una parte de sus deseos se cumplió en 1880, cuando sus restos fueron repatriados y ubicados en el mausoleo realizado por el escultor francés Carrier Belleuse, que está en la nave lateral derecha de la Catedral de Buenos Aires. El 17 de agosto de 1947, se descubrió sobre la derecha del frente de la Catedral una lámpara votiva, con una llama eternamente encendida como símbolo de su espíritu. Al pie se puede ver la leyenda: “Aquí descansan los restos del Capitán General Don José de San Martín y del soldado desconocido de la Independencia. ¡Salúdalo!”.
Ayer el departamento San Martín, la Tebaida del General, inició el camino para cumplir finalmente ese deseo frustrado del Libertador: el 17 de agosto del año que viene se encenderá una antorcha en esa lámpara y esa llama encenderá una lámpara en lo que es hoy el museo Las Bóvedas. Ayer el departamento fue declarado formalmente “Tierra Elegida”, en un concurrido acto en el Centro de Congresos y Exposiciones Francisco, y que fue presidido por el intendente Jorge Giménez y el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús.
El acto tuvo como eje que todos los sanmartinianos puedan firmar un gran libro, como compromiso para revalorizar toda la ciudad como tierra elegida del General y que cada uno vuelque sus deseos sanmartinianos. Contó con la presencia de Granaderos y de la Banda Talcahuano, del RIM 11.
Las actividades se iniciaron a primera hora frente a la histórica escuela primaria San Martín, luego se izó el pabellón nacional frente a la comuna y se colocaron ofrendas florales en el monumento de la plaza principal.
Potenciar el conocimiento de la historia es la consigna Ayer se creó formalmente el Consejo San Martín, Tierra Elegida, conformado por la Asociación Sanmartiniana, historiadores mendocinos y de la ciudad de Palmira, hacedores culturales, el gobierno municipal y el Instituto de Formación Docente.
El objetivo es potenciar el conocimiento de la historia sanmartiniana del departamento, su relación con el prócer y su directa vinculación entre ambos. “Como es muy difícil traer los restos del general hasta nuestra ciudad, vamos a tratar de traer su espíritu para que conviva con nosotros”, dijo ayer la diputada provincial Cristina Pérez, quien promovió la iniciativa en la Legislatura. “El año que viene serán los Granaderos los que traerán a pie, desde Buenos Aires, la llama votiva del general”, acotó.
Las tierras de Mi Tebaida, como denominaba el general San Martín a su chacra, les fueron cedidas al Libertador en 1816, después de que él mismo las solicitara para “que se fomenten, se pueblen y cultiven los que hay en el inmenso espacio a la parte norte del Retamo”.
A las 50 hectáreas, se le sumaron otras 200 para su hija Merceditas, pero el general las cedió al Ejército.
►"Estamos en los 200 años de San Martín como gobernador de Cuyo. Él nos eligió para armar su ejército, fue generador de ideas y de unión entre los pueblos cuyanos” (Marizul Ibáñez, de Cultura).
►"Muchos vecinos han hecho mucho muchos años para mantener vivos la memoria y el ejemplo de don José. Nos debíamos una acción como esta” (Jorge Giménez, intendente de San Martín).