Por Enrique Pfaabpfaab.enrique@diariouno.net.ar
El CUIL es lo único diferente si se trata de personas de distinto sexo. Los casos saltan al hacer algún trámite.
El tema de los DNI mellizos es casi imposible de solucionar

Encontrar varios Carlos Pérez o José López en la guía telefónica no es ninguna hazaña. Es más: encontrar a alguien que se llame igual que uno puede resultar curioso y producir una modesta y efímera conmoción, pero no mucho más que eso. En cambio descubrir que hay otro fulano que tiene el mismo documento que uno dispara una serie de ideas preocupantes. De movida uno se imagina sumergido en una serie de maniobras conspirativas, casi de espionaje cinematográfico. “Hay alguien que se está haciendo pasar por mí”, piensa el tipo inmediatamente. Ni qué hablar si ese descubrimiento ha surgido después de que, cuando iba a pedir un crédito, le informaron que estaba en el temido Veraz, a pesar de que el hombre jamás le quedara debiendo ni al quiosquero. O cuando fue a tratar de jubilarse y le contaron que ya se había jubilado dos años antes.