Javier CusimanoEnviado Especial a Chile
Ni el impuesto del 35% a las compras frenó a los que optaron por viajar al vecino país, aunque se cuidan de gastar demasiado. Hay muchas familias y también grupos de adolescentes. Galería de fotos.
El impuesto del 35% a las compras no impidió que los mendocinos llenaran las playas de la V Región

La concurrencia de mendocinos a las playas de la V Región chilena sigue siendo elevada. Según datos de la Cámara de Comercio y Turismo local ingresaron a Chile desde el 1 de enero unos 1.700 argentinos –la mayoría de Mendoza– por día, y las expectativas están puestas en que este número siga subiendo a partir de la próxima semana.
Pasadas las celebraciones de Navidad y Año Nuevo comenzaron a consolidarse las reservas hoteleras. En esta ciudad balnearia, los grupos de jóvenes y las familias argentinas se cuentan por miles, pese al impuesto del 35% a las compras con tarjeta de crédito y a las variaciones en los tipos de cambio. En suma, estas desventajas económicas no pudieron contrarrestar la cercanía de la costa del Pacífico con Mendoza (unos 400 kilómetros) el buen tiempo, la belleza del sol, el mar, la arena y la equiparación de precios a la hora de pagar comida.
Cada uno disfruta a su modo, algunos descansando sobre una reposera, otros aprovechando el aire fresco para realizar largas caminatas, trotar, pasear al perro,andar en patines o bicicleta, tirados sobre una toalla o saltando olas a la orilla del mar, leyendo un libro o jugando al tejo, a la paleta o al vóleibol. Los visitantes que eligieron la V región como destino de sus vacaciones, se divierten todo el día. Divididos en paradores, la costa concentra sectores en los que hay mayor actividad deportiva. Principalmente hay rugby, fútbol y en menor medida surf. Algunos espacios se caracterizan por una mayor afluencia de adolescentes, con música a todo volumen, bebidas frutales, alcohol y el despliegue de cuerpos perfectos, trabajados en el gimnasio u operados.
Hay también en la cercanía del océano helado, familias de picnic, con sombrillas, mate y sánguches, jugando con la arena, en silencio, contemplando la horizontalidad del mar que se eleva hasta el infinito, conversando, o bien chusmeando sobre personajes de la farándula en las revistas más populares.
Este año pareciera ser que la consigna tácita, es compartir experiencias sin gastar demasiado.“Muchos mendocinos por todos lados como siempre para esta fecha, pero para desgracia de mi negocio con poca plata para gastar en gustos extras”, contó Germán Fuentealba, un vendedor caminante de comida casera. La misma percepción dejó en evidencia Pierina Abella, moza de una cafetería bar ubicada en la playa: “Hay igual cantidad de argentinos, pero más precavidos a la hora de comprar”, dijo.
Sin embargo las oscilaciones del dólar y el peso chileno no afectaron directamente a los precios en alimentos que se mantienen parecidos a los de la provincia. Un almuerzo en un restorán de mediano nivel con bebida incluida cuesta de 60 pesos (argentinos), en adelante dependiendo del menú. La comida rápida cuesta la mitad y hay ofertas para todos los gustos. Un dato a tener en cuenta es que en el balneario los comerciantes dejaron de recibir pesos argentinos de forma masiva aunque la mayoría de las transacciones se realizaron con tarjeta. Para el que no cuenta con el plástico a mano, la única opción que le queda para pagar es la plata chilena o los dólares. En las casas de cambio reciben un peso argentino a 46 chilenos, para la compra y a 53 chilenos para la venta.
En cuanto a la seguridad, los índices de accidentados y los conflictos han disminuido en comparación con temporadas anteriores, detalló sobre este aspecto Francisco Robledo, guardavida en el denominado “cementerio”. El lugar es apodado así por los reñaquenses para referirse a la ola de turistas provenientes del otro lado de la cordillera. “Los mendocinos se creen la muerte, es decir los mejores”, es vox populi. Con mate en mano Robledo especificó que “los extranjeros se están portando bien por ahora, pero siempre hay alguno que se termina zafando. En veranos anteriores hemos tenido que ir a rescatar a más de uno del agua después de haberse tomado un fernet o una cerveza. Espero que se mantenga la misma armonías que reinó durante estos días”, sentenció riéndose.
Al atardecer la movida juvenil se prepara para continuar la jornada en los After Beach que se impone como opción de encuentro previo a la cena y la salida a algún boliche o pub. Se trata de pequeñas fiestas organizadas por empresas que aprovechan la caída del sol para vender bebidas espirituosas o tragos coloridos, acompañados de música y lindas mujeres promocionando sus productos. En cambio para los que fueron en familia la caída del sol es un buen momento para aprovechar las actividades organizadas por el gobierno de la ciudad. Se viene la 32ª Feria Internacional del Libro de Viña del Mar y ya puede disfrutarse esta misma semana, la tradicional muestra de artesanos provenientes de 14 países en el parque Potrerillos de la Quinta Vergara, entre otras opciones.