Mendoza Miércoles, 7 de febrero de 2018

De todos los confines despiden a Liliana Bodoc

Nacida en Santa Fe, pero mendocina por adopción, la autora falleció el martes, luego de participar en la Feria Internacional del Libro en Cuba. Repercusiones de su muerte.

Hace muchos años nos juntamos en la casa de una amiga -Patricia-, varias de las que por entonces compartíamos la carrera de Letras. Allí estaba "la Lili", que nos contó que su primer libro Los días del venado -el primero de la llamada Saga de Los Confines, que luego se completaría con Los días de la sombra y Los días del fuego- estaba en la etapa de edición y corrección. Nosotras, que desandábamos las páginas de tantos escritores, teníamos a una de ellos allí sentada. Ni las más imaginativa ni temeraria de ese pequeño grupo podía imaginar que "la Lili" Chiavetta se convertiría en Liliana Bodoc, una de las plumas más intensas y personales de la literatura argentina y latinoamericana.

En ese momento, ella relataba con asombro las correcciones que tenía que hacerle a su primera obra y todas suponíamos que esa instancia debía ser muy difícil para un escritor que dejaba tanto de sí en lo que escribía. Pero ella, con la humildad y la tranquilidad que tenía, aceptaba comentarios, sugerencias y se abría a un nuevo aprendizaje. Era un nuevo viaje que emprendía y lo hacía con el corazón y los ojos bien abiertos. Y lo hizo hasta el final.

---> Así la recordó Ciruelo

Ese final llegó en la madrugada del martes, a raíz de un paro cardíaco, cuando regresaba de Cuba, en donde había participado en la Feria Internacional del Libro, viaje que había compartido con el secretario de Cultura, Diego Gareca; el coordinador de Ediciones Culturales de Mendoza, Alejandro Frías; el escritor Andrés Cáceres y el historietista Chanti.

Y si bien ella había nacido en Santa Fe, se consideraba de Mendoza y todos la considerábamos mendocina. Ya que su muerte fue un golpe sorpresivo, es un pequeño consuelo que haya sido en su tierra.

---> Emotivas palabras de Rodolfo Braceli

Los días del venado creció al abrigo de la popularidad, del boca a boca de los lectores y de los premios, como el otorgado a la mejor obra literaria juvenil de la Fundación El Libro, en la Feria del Libro de Buenos Aires de 2000, o la mención especial de The White Ravens otorgada por el International Board on Books for Young People (IBBY) en el año 2002. El libro fue incluido en la lista de honor del Premio Andersen en 2000, uno de los más prestigiosos de la literatura infantil y juvenil.

Los otros dos volúmenes siguieron contando con el favor del público y éstos y los que siguieron después fueron traducidos a varios idiomas, como el alemán, el francés, el italiano o el japonés.

---> La gran tristeza de Rep

En sus novelas como Diciembre Súper álbum o Sucedió en colores demostró que no sólo estaba capacitada para escribir obras de gran aliento, como la primera trilogía, sino otras más breves o cuentos que fueron modelando su estilo colorido y una prosa profundamente poética.

Algo que la distinguía era el particular afecto que sentía por sus lectores. Ya consagrada, no ponía objeciones para ir a dar una charla a chicos de alguna escuela y era fascinante ver cómo lograba llegar a ellos, como fluía la comunicación, cómo lograba cautivarlos. Por estas horas, los que disfrutaron de los particulares universos que ella creó han inundado las redes sociales con mensajes y fotos. Muchas de ellas muestran la letra de Liliana, dedicándoles un determinado libro: ninguna de las dedicatorias es igual. Ella escribía para cada uno de ellos, los distinguía entre todos, porque se tomaba el tiempo de verlos.

---> La feria del libro de Mendoza, dedicada a ella

Sus obras habían llegado también al teatro y en una de las últimas entrevistas que le hice, ante la inminencia del estreno de la adaptación de El espejo africano, ella afirmaba todo lo que esta obra le había regalado: "Este ha sido un libro que me ha dado enormes alegrías y que más allá de mi comprensión, no para de venderse, no paran de leerlo. Ahora me da esta alegría de verlo plasmado en esta obra, en un teatro precioso como el de La Plata y con actores profesionales", contaba en mayo del año pasado.

A los más pequeños también les dedicó su escritura y, por ejemplo, no dudaba en sumarse a nuevos emprendimientos que le parecían importantes. Eso fue lo que pasó con la mendocina Ediciones Bambalí, que publicó Un mar para Emilia.

Tampoco nuestra máxima celebración le resultó ajena, ya que suyo fue el guión de Postales de un oasis que late, en el 2015, donde en varios fragmentos era su voz la que se escuchaba en off relatando la historia que había escrito.

---> Imperdible charla TED de Bodoc

Seguía pendiente llevar al cine Tiempo de dragones, su otra obra concebida como una trilogía, de la cual llegó a publicar el segundo volumen. La concebía "como mínimo en una trilogía y quiero ser extremadamente cuidadosa, porque me voy a meter con un tema que antes no había hecho, que son los viajes en el tiempo, que quiero mantener en el ámbito poético, porque es mucho más flexible", reflexionaba.

Cuando decía que iba a ser muy cuidadosa era muy cierto, porque era minuciosa en su trabajo, a tal punto que bocetaba, como lo hacen los artistas plásticos, los puntos clave de sus novelas. "Siempre boceto la historia y no me despego de eso, más allá de que lo vaya modificando", decía.

Afortunadamente, los reconocimientos a su trabajo literario fueron tanto en su tierra como a nivel nacional e internacional. Este diario en varias oportunidades la destacó como una de los mendocinos del año. En 2004 la Fundación Konex le otorgó el Diploma al Mérito y en 2014 el Premio Konex de Platino. En mayo de 2016 la Universidad Nacional de Cuyo la distinguió como Doctora Honoris Causa, sin olvidar que había cursado la carrera de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de esa casa de altos estudios.

Había recibido además la distinción Domingo Faustino Sarmiento, que otorga el Senado de la Nación, pero como tenía que viajar a Cuba el acto se pospuso y lamentablemente no llegó a recibirlo. Lo mismo sucederá con la próxima Feria del Libro en Mendoza, que ya se le había comunicado que estaría dedicada a ella y que ahora se convertirá en un justo homenaje a su enorme talento como escritora.

Compañera eterna

Ella recibía los premios con cierta timidez -lo que siempre me recordaba que en la facultad se ocultaba entre los últimos asientos del aula-. Me gusta pensar que la vieja Kush, uno de los sabios personajes de la Saga de Los Confines, le susurró esto al oído cuando la muerte vino a buscarla: "Ven, Wilkilén, siéntate a mi lado... Voy a contarte de una que a partir de esta noche será mi hermana y compañera eterna. No te asustes cuando escuches su nombre ni la culpes por hacer lo necesario. ¿Conoces a alguien a quien le agrade comer manzanas que pendan años y años de los árboles? Tampoco lo conozco yo. Y, dime, ¿cómo nacerían manzanas nuevas si las que ya cumplieron con lo suyo no dejaran sitio en las ramas? ¿Quién le enseñaría a quién? La hermana muerte carga con una tarea que todos comprenden pero pocos perdonan. Sin ella, los hombres no mirarían al cielo en las noches claras. Tampoco cantarían. Sin ella no existirían el suspiro ni el deseo. Sin ella nadie en este mundo se ocuparía de ser feliz".

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