Mendoza Domingo, 24 de junio de 2018

Dalfovo y un homenaje al maestro

A las 20. El intérprete lírico mendocino le rinde tributo al prestigioso tenor, de extensa trayectoria en Mendoza Alberto Caparotta, en el teatro Plaza

Mendoza tiene varios maestros en distintos rubros, ya sea Leonardo Favio en el cine, Joaquín Lavado (Quino) en la historieta, Julio Le Parc en la escultura y pintura, Victor Legrotaglie en el fútbol o Liliana Bodoc, mendocina por adopción, en la escritura. Por supuesto que en esa lista se pueden agregar varios nombres y, como en todo, depende de los gustos de cada uno.

En la música también puede haber varios maestros pero en esta ocasión la persona elegida es Alberto Caparotta, quien nació en Rosario pero, al igual que Bodoc, es mendocino por adopción. El prestigioso tenor de extensa trayectoria, quien ha representado a Mendoza a través de su voz en todo el mundo, será homenajeado esta noche por el tenor, y uno de sus alumnos, Franco Dalfovo.

La cita es esta noche, a las 20, en el teatro Plaza de Godoy Cruz, en el marco del ciclo de producciones que pondera el arte local y nacional.

Una puesta en escena de primer nivel será el exquisito marco de un merecido homenaje, en vida, al gran Maestro, en la voz de uno de sus más destacados alumnos, como lo es el intérprete lírico Franco Dalfovo.

En este recorrido por grandes clásicos, habrá lugar para momentos donde la risa y la emoción se apoderen del público. En una noche que se anticipa llena de sorpresas, la vigorosa voz de Dalfovo abordará arias de óperas, canzonetas y otros géneros.

El artista estará acompañado por un espectacular montaje donde también brillaran los bailarines de tango de la Compañía Mala Junta, intérpretes de danza contemporánea y bailaoras de esencia gitana que, junto a varios tenores invitados brindarán un concierto increíble sobre las tablas, para deleitarse, disfrutar y conmoverse en familia.

Escenario habló con el maestro Alberto Caparotta, quien recordó grandes momentos de su carrera y resaltó el talento de Dalfovo.-¿Es difícil aceptar un homenaje?-Primero quiero pedirles perdón a quienes quisieron brindarme un homenaje en el año 2014 y no acepté. Me pareció entonces que era inflar más mi ego inmerecidamente. Hoy es distinto porque me lo ofrece una persona muy querida para mí y además estoy enfermo y eso nos pone más sensibles.-¿Te acordás los primeros pasos de Franco en el canto?-Por supuesto, llegó acompañado de su tío un día desde Santa Rosa a mi escuela de la calle Salta para aprender a cantar. Posteriormente luego de unas clases, viajaba solito, sus padres lo ponían en el ómnibus y yo lo recibía en la terminal. Cuándo terminaba su clase, cerca del mediodía, lo acompañaba y lo depositaba en el ómnibus que lo llevaría de regreso a su hogar.-¿Qué recuerdos tenés de él?-Lo recuerdo alegre, bromista con sus maestros y compañeros, pues no se salvaba nadie de sus chanzas, y así continuó durante toda su carrera. Recibió tantos retos que un día, hace unos años, le preguntaron por mi temperamento y respondió: "no sé a mi me cagaba a pedo todos los días" (risas).-¿Y cómo alumno?-Fue brillante y eso lo atestigua la soprano María Elena Guiñez, cantante chilena que compartió cartelera con María Callas, siendo posteriormente docente del Teatro Municipal de Santiago de Chile. A través de mi hija Miriam, soprano del mismo teatro, Franco fue escuchado por esta profesional. Guiñez lo hizo vocalizar ascendiendo hasta el DO agudo, terror de muchos tenores, pero él pidió que siguieran subiendo y así llegó hasta el DO sobreagudo. Asombradísima esta profesional le confesó que jamás había oído una nota como ésa en un tenor.-Rompió todos los esquemas...-Claro, entonces ella le ofreció clases gratuitas y el posterior ingreso al Teatro Municipal de Santiago de Chile. Luego su carrera profesional estuvo permanentemente en alza y ha trascendido nuestras fronteras provinciales e internacionales.-¿Cuáles son los primeros recuerdos que tenés de tu carrera ?-(piensa) Cientos y cientos. El cantar como solista en el teatro griego Frank Romero Day, en el estadio Malvinas Argentinas, en el teatro Independencia, realmente Mendoza me ha brindado mucho y eso me llena de orgullo y alegría. Después también haber podido actuar en el teatro Colón fue algo especial. Muchos conciertos en Uruguay, Cuba y España fueron muy importantes y los atesoro en mi.-¿Qué te llevó a enseñar canto?-Toda mi familia se dedica a esto. Entonces decidí con mi hermano Rubén, mis hijos y sobrinos crear la compañía mendocina de espectáculos musicales que codirijo con mis hijas Miriam y Rosana. Con esta compañía realizamos comedias latinoamericanas, italianas y zarzuelas. Éstas últimas tuvieron tanta aceptación que tras realizar 320 funciones ininterrumpidas, todos los sábados sin excepción en el Centro Catalán, se nos conoció como Abanico de Zarzuelas en lugar de Compañía de Comedias Musicales de Mendoza.-¿Cómo nació el Coro de Tercera edad?-Eso nació en 1985 preocupado de que gente mayor de 40 años no era aceptada en coros. Entonces creé el Coro de Tercera Edad, el primero de este tipo en todo el país. Luego, con el primer concierto que dimos, desde Buenos Aires nos pidieron la película y fue el puntapié para hacer otros coros de este estilo en todo el país. -Y eso también desembocó en Cantoterapia...-Claro porque también pasó que había mucha gente que era rechazada porque no eran afinados o su voz no era adecuada para estar. Entonces, junto con mi hijo Fernando y Tato, que hoy junto con su esposa Cecilia son los actuales directores, creamos esta escuela y la registramos en PAMI. Mucha gente que le gusta cantar viene y la pasa excelente además de aprender.

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