El gran rival de Cobos, por ahora, es el propio radicalismo. Precandidato a presidente por un frente que une a otros presidenciables, tiene a otro radical entre ellos: Ernesto Sanz.
El diputado nacional y precandidato a presidente también se refirió al hecho de que dos presidenciables sean de la UCR y a su relación con Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
Cobos admitió que aún hay una parte del radicalismo que lo resiste

Justamente, el ala que apoya a Sanz, no le terminan de perdonar a Cobos su alianza con el kirchnerismo y el ex vicepresidente lo sabe.
Según señaló el mendocino en una nota a Página 12, esa desconfianza disminuyó con el paso del tiempo: “Fue en algún momento; hoy por hoy eso está superado aunque, si tengo que ser sincero, algo puede quedar”, explicó Cobos, en una entrevista hecha en el despacho de Patricia Giménez, la también diputada nacional por Mendoza.
Cobos, en la entrevista, volvió a tocar el tema de la famosa resolución 125, que llevó a que su relación con la presidenta, Cristina Fernández, se quebrara definitivamente, para luego volver a su candidatura presidencial.
En ese sentido admitió que es raro que hayan dos candidatos radicales a la presidencia que son de una provincia comandada por el kirchnerismo y agregó: “¿Sabe qué nunca hubo un candidato presidencial mendocino? Bordón nació en Rosario”, aseguró, evitando hablar de Sanz.
La relación con Néstor y CristinaCobos, aún hoy habla bien de su relación con Néstor Kirchner y lamenta el rompimiento con Cristina Fernández.
“El recuerdo llega hasta la campaña electoral con Cristina Kirchner y un viaje a Viena, en el que le tocó compartir horas de running en cinta con el entonces presidente Néstor Kirchner. “Ahí por lo menos le ganaba”, bromea. Dice que cuando mira hacia atrás, prefiere ver las cosas buenas, como la relación “sincera” que llegó a armar con Kirchner cuando él era gobernador, luego de superar algunos choques iniciales. Está convencido de que no fue su culpa que las cosas terminaran como terminaron. Que cuando fue lo de la 125 agotó “todas las instancias” antes de dar su voto no positivo, que en una madrugada lo convirtió en ídolo para una parte de la población y en traidor para otra. El viaje de vuelta a Mendoza en que la gente lo paraba en el camino para saludarlo, las remeras con sus frases, sus altos niveles de popularidad, todo aquello de a poco fue quedando en el pasado. “Tampoco era mi intención mantenerlo”, asegura ahora”, explica la nota del matutino porteño.