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Las Bóvedas, en Rodeo del Medio, alberga historias que incluyen a personajes y momentos cruciales. Allí se filmó la primera película color y la última del estudio mendocino Film Andes, con guión de Di Benedetto

Casona de Pedro Molina: allí cenó el Ejército antes de partir hacia el cruce de Los Andes

Por UNO

Hay algunos lugares mágicamente estratégicos, donde han confluido personajes y momentos que han sido claves en la historia y que aún lo son. Las Bóvedas, la gran casona que fue de don Pedro Molina, es uno de esos espacios. A la vera de lo que hoy es la Ruta Provincial 50, casi en el cruce con el Acceso Este y todavía dentro de Rodeo del Medio, allí se sucedieron varias situaciones estrechamente ligadas a la historia mendocina. Desde una última cena de la oficialidad del Ejército de los Andes antes de emprender el cruce de la cordillera en enero de 1817, hasta la filmación de la primera película a color y la última del mítico estudio mendocino Film Andes, cuyo guión fue escrito por Antonio Di Benedetto, adaptando una novela de Abelardo Arias. Curiosamente esa película sirvió para que, muchos años después, la Municipalidad de Maipú pudiera reconstruir la casona, que estaba en ruinas. Es monumento histórico nacional desde 1998.La casa comenzó a ser construida en 1798 por don Pedro Molina, cuatro veces gobernador de Mendoza.Allí, en enero de 1817, posiblemente la noche del día 8, se realizó una gran cena y baile para la oficialidad del Ejército de los Andes. Algunos registros indican que el general José de San Martín llegó allí a las 21, acompañado por su esposa Remedios y su amiga María Josefa Morales y que, a fuerza de sinceridad, iba a ser mucho más que una amiga para el Libertador.San Martín visitaba la casa de los Molina con frecuencia. Según dice, siendo gobernador, elegía ese sitio como lugar de descanso. Incluso años después, ya exiliado en Francia, el General le pide a su capataz Pedro Advíncula Moyano que saque de su casa de la chacra de Los Barriales los muebles que allí se encuentren y se los mande a Molina para que los guarde para que se conserven en buen estado.En esa cena de 1817, los oficiales y la alta sociedad mendocina se reunieron en la casona, mientras la servidumbre y parte de la tropa del Ejército, lo hacía en las caballerizas y también disfrutaban de un asado con cuero y baile con guitarras.Cuentan que los más animados eran Mariano Necochea y Juan Lavalle. Incluso este último conoció allí a Dolores Correa, parienta de los dueños de casa, con quien luego entabló un romance que se transformó en matrimonio tiempo después. En algunas cartas cruzadas entre los oficiales se da cuenta de esta velada, que fue recordada por bastante tiempo.La casona de Pedro Molina pasó después a su hijo Luis y este, a su vez, se la heredó a su hijo Javier, que se casó con Adela Videla Correas, matrimonio del que nacieron varios hijos. La hija menor fue Carolina Molina de Baca, que no tuvo descendencia pero que durante muchísimos años vivió allí y protegió y mantuvo la propiedad.Mientras doña Carolina vivía en esa casa, que se filmó allí gran parte de Álamos talados, la última película que surgió de Film Andes y la primera a color hecha en Mendoza.Curiosamente esa película sería muy útil muchos años después para reconstruir la casona que ya estaba en ruinas.Álamos talados fue la novela del escritor nacido en Córdoba Abelardo Arias publicada en 1942. La obra obtuvo el Primer Premio de Literatura de Mendoza, el Primer Premio Municipal de Buenos Aires y el Primer Premio de la Comisión Nacional de Cultura.Años después, con guión del propio Arias y de Antonio Di Benedetto, fue llevada al cine con el mismo título y bajo la dirección de Catrano Catrani. En el elenco se destacaron los nombres de José Luis Suárez, Lilian Araya, Ubaldo Martínez, Emilio Guevara, María Isabel Alberdi, Pepita Meliá, Aldo Braga y Dora Norby.Si bien los registros dicen que gran parte de la filmación fue en San Rafael, también hay muchas locaciones en Rodeo del Medio y gran parte de la historia transcurre en la casa de Las Bóvedas. Lo extraño es que hay muchas fechas distintas registradas y, mientras en algunos sitios se indica que fue filmada en 1955, otras sostienen que fue estrenada en 1960.Además se indica que fue la primera película a color filmada en Mendoza y la última realizada por Film Andes, la empresa cinematográfica mendocina. Sin embargo, en el historial de la compañía se sostiene que la última fue Surcos en el mar, rodada un año después, en 1956.La restauraciónLo cierto es que las imágenes de esa película fueron determinantes para poder reconstruir la casona que, después de la muerte de Carolina Molina de Baca comenzó a deteriorarse irremediablemente y quedó reducida casi a polvo.Ya lista para el remate, la Municipalidad de Maipú la recuperó. En 1998 el solar fue declarado Monumento Histórico Nacional pero la restauración recién pudo comenzar a concretarse en 2008 y aún hoy continúa, en una tarea casi artesanal y en donde se emplean los mismos materiales con los que fue construida.Como siempre ocurre en estos casos, más allá de la voluntad estatal siempre se requiere de la pasión de alguno. En este caso el apasionado es Rubén Peruzzi, un rodomedino que ya en 1985 había logrado organizar una ONG para rescatar la casona de Lucila Barrionuevo de Bombal, hoy uno de los principales atractivos históricos y culturales de la zona y que para ese entonces también ya estaba en ruinas.Con un trabajo abnegado, meticuloso y casi obsesivo, Peruzzi logró capacitar al personal municipal para que, como albañiles a la antigua, aprendieran a trabajar el adobe y todas las técnicas constructivas de los siglos XVIII y XIX.Ahora la mayor parte de la casona ha recuperado su esplendor y es un atractivo turístico y aún se continúan con los trabajos de restauración de las áreas de servicio, las caballerizas, el parque y se espera también colocar las rejas de cierre.

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