Mendoza Domingo, 29 de julio de 2018

Buscá tu orientación, como Mercedes y Camila

Es la herramienta más recomendada por especialistas para que los jóvenes se conozcan y sepan qué estudiar. Sobreinformación, no tener fuente laboral y temor al fracaso son las inquietudes. Desalientan el uso de apps

Camila Giaquinta y Mercedes Viotto tienen 17 años, van al mismo colegio y disfrutan a pleno de las últimas actividades previas a su egreso. Como la mayoría de los de su edad, también comparten inquietudes y hace unos meses se preguntaron lo mismo: "¿Qué voy a estudiar?". Ambas encontraron la respuesta acudiendo a un proceso de orientación vocacional hecho con una profesional.

Por su demanda y sus métodos aggiornados a las épocas, esta herramienta sigue siendo clave para que los jóvenes elijan una carrera universitaria o terciaria, en tiempos de sobreoferta y mucha información, como también de incertidumbre laboral, según los especialistas. En primera persona"Me di cuenta de que quería estudiar algo que ya me gustaba, que es Inglés, pero no lo había pensado como carrera", relató Mercedes, que se decidió por el Traductorado de Inglés.

Camila, que se proyecta como una comunicadora social, afirmó que le sirvió para descubrir cuestiones suyas. "Me gustaron los tests de inteligencia y ver que con lo numérico no me iba muy bien, pero sí con las palabras. Al principio se siente frustración, porque son varias sesiones y vos creés que en poco tiempo te van a decir que es tu carrera perfecta. Entonces hubo filtros para ver a cuáles quería estudiarlas pero también trabajarlas", sumó esta joven.

Con respecto al tiempo que demanda, abocados al tema afirmaron que requiere de entre 8 y 15 sesiones, porque recién en esa instancia los chicos realizan un proceso de autoconocimiento y pueden decidir, lo que, advierten, no pasa con las herramientas digitales, como las apps o los test virtuales. Voces especializadasQue hay mucha oferta educativa y de información, lo que demanda que alguien "intermedie", es lo que destacan desde el equipo de profesionales del programa de Orientación Vocacional de Capital, con 25 años de trayectoria. Este convoca por año a 240 chicos de toda Mendoza.

"Lo que intentamos es primero hacer un proceso de autoconocimiento, que ellos vean intereses personales, aptitudes, personalidad para llegar a la información de carreras ya sabiendo un área", resumió Mónica Vicchi, directora de Educación, área de la que depende la propuesta.

"Mirarse hacia adentro hace que puedan elegir desde su deseo y no a partir de la sobreoferta. Para recortar esa cantidad de información si no hay mediadores es más confusa que la ausencia de opciones. La secundaria no está preparándolos, no sólo por las currículas, sino porque falta un puente para agudizar la búsqueda", cuestionó Fernando Telli.

Entre los mecanismos que utilizan trabajan de forma grupal, individual y con los padres. Al final hacen un panel de profesionales para un acercamiento a la salida laboral.

"Los jóvenes hoy tienen un pensamiento bastante crítico y ellos perciben de los adultos la incertidumbre laboral, les preocupa, les angustia y son preguntas que van surgiendo de ellos mismos", contó Gimena Quiroga acerca de la importancia de tener trabajo.

"Otra inquietud es que necesitan desidealizar la realidad y contactarse con lo que hace realmente cada profesional", agregó Carina Aráoz.

Con respecto al rol de los padres notan que no influyen en qué carreras deben elegir sus hijos, pero sí tienen sus incertidumbres y se vinculan a la comunicación con sus hijos. "Se está reescribiendo su rol como una generación intermedia entre la vieja y padres más simétricos. Ellos consultan en esto cómo llegar mejor a los jóvenes y si meterse u opinar, o no hacerlo", detalló Telli.

En lo que respecta a resultados, los profesionales psicólogos o psicopedagogos aseguran que los procesos de orientación vocacional siempre son exitosos porque el espacio sirve para que los jóvenes se piensen. "Algunos eligen, otros se van con opciones y otros descartan las que no les gustan", señalan.

En el caso de la propuesta de Capital, el programa tiene un valor de $1.068.

Saliendo de la órbita pública, de forma independiente la atención de algún profesional puede costar desde $3.200 hasta más de $6.000, considerando que el costo promedio de una sesión en Mendoza hoy es de $400.

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