Mendoza Miércoles, 28 de noviembre de 2018

Así sobrevivió Walter Moreno dos días perdido en la montaña en Cacheuta

Dos semanas después de lo ocurrido, se reencontró con Nena, una de las perras que lo acompañó en su peor momento.

Agradecido. Así se siente Walter Moreno con las más de 80 personas que se organizaron para buscarlo por los cerros de Cacheuta, entre la Patrulla de Rescate, guías, familiares, amigos y otras personas que se sumaron para ayudar. Después de pasar dos días perdido, sin abrigo ni alimentos, contó cómo sobrevivió a la montaña junto con dos perros.

Los más preciado para Walter en ese momento fue la compañía de los canes a los que él llamó Chiquito y Negra. Salieron con él desde el comienzo de la travesía hacia el cerro Ponderado, hacia donde fue con un grupo de amigos corredores.

Ya recuperado, y luego de haber visitado y hablado con la mayoría de las personas que colaboraron en su búsqueda, le faltaba un reencuentro muy importante para él.

Para eso fue a Cacheuta a visitar a su casa a Nena, a la que él había llamado "Negra", la perra que lo acompañó en el peor momento, y en especial para agradecerle a sus dueños, Marisol y Gabriel. Lamentablemente, hasta el momento no sabe dónde está "Chiquito".

El momento fue emotivo. Entre todos los presentes, Nena fue directo a Walter, a quien olió y no quedan dudas de que recordó los momentos que pasaron juntos perdidos en los cerros.

Foto: Soledad Segade / Diario UNO
Foto: Soledad Segade / Diario UNO

Fue junto con su esposa Silvia, quien quiere compartir todo el tiempo que pueda con Walter antes de volver a la rutina.

Él aseguró que Silvia y sus dos hijos de 28 y 29 años, fueron sus pilares para pasar dos días y dos noches en medio de la montaña. Dijo que la contención de ellos, como la de otros familiares, fue lo más importante en todo este proceso.

Dos días perdido

Como lo hace todos los fines de semana, Walter salió hacia la montaña con sus amigos para entrenar. A las 12 del mediodía tenían que estar de regreso.

Como Walter tiene buen ritmo y resistencia para correr, se adelantó al grupo y en un momento, cuando quiso regresar, se equivocó de sendero.

"Estaba totalmente desorientado, tenía las nubes abajo y ya había perdido contacto con los chicos", recordó y explicó que no sabía si seguir por temor a que le pasara algo debido a que no veía nada, y quedó atrapado en una zona de saltos, cerca de un arroyo.

Sabía que sus amigos no estaban lejos, pero a pesar de gritar y usar el silbato que llevaba, nadie lo escuchó.

A partir de ese momento se preocupó por buscar un lugar seguro para él y para los perros que seguían cada paso que daba, aunque por momentos lloraban, quizá presintiendo el peligro del lugar.

"Traté de ver todas las alternativas sin que yo ni ellos se lastimaran", dijo Walter Moreno, de 53 años, quien hace actividades de montaña para recargar energías luego de la rutina de oficina de toda la semana.

Sin mucho para protegerse él ni a sus compañeros, pasó la primera noche parado para no dormirse. Dijo que se movía todo el tiempo para entrar en calor ya que solo tenía un pantalón corto, una remera y un impermeable.

Los tres se pusieron al resguardo de una roca grande por la lluvia y por las piedras que se desprendían por el agua que las arrastraba.

Lo único que había llevado ese día era un litro de agua y dos bolsitas de cereales livianos, las que compartió con Chiquito y Nena. Una parte la comieron el lunes en la tarde, otro poco a la noche, y lo último que les quedaba lo terminaron el martes a la mañana.

"Se te cruza todo por la cabeza y aparte el error que cometés. Siento un poco de culpa en todo esto, hay que reconocer cuando uno se equivoca. Fuimos a divertirnos y terminó en algo inesperado que fue responsabilidad mía. No sé por qué me pasó esto, no entiendo por qué tomé esa decisión, no me explico", sostuvo Walter quien se preguntaba "por qué los perros estaban al lado mío todo el tiempo. Pero por eso estaba tranquilo, sentía que alguien estaba, que me estaban cuidando, que una solución iba a haber".

Contó que el lunes no se terminaba más. Además del cansancio que tenía y la lluvia que no daba tregua, no podía hacer nada.

La segunda noche fue más dura. Ya no podía saltar para entrar en calor y el frío con la lluvia se hacían cada vez más intensos. Solo durmió 5 minutos durante el día recostado en una piedra, en un momento "ventana" que paró de llover y asomó el sol un rato.

El rescate

El lunes a la mañana sintió voces, aunque muy lejanas. Walter sabía que lo estaban buscando, pero a pesar de gritar con todas sus fuerzas, no lo escucharon.

El martes se repitió la situación. Escuchó las voces de quienes lo buscaban y gritó más fuerte que el día anterior pidiendo ayuda, pero en un momento solo quedó silencio. Creyó que los había perdido de nuevo, pero no dejó de gritar, hasta que un guía llamado Lucas hizo contacto con él. "Verlo me volvió el alma al cuerpo, fue un alivio", aseguró.

"Sobreviví porque tengo ganas de vivir, porque todavía no termina lo mío, y por eso sigo", reflexionó Walter.

Agradecido

Una y otra vez repite lo agradecido que está a todas las personas que participaron en su búsqueda. Destaca los valores y la solidaridad de la gente. "El trabajo que hacen los guías, la Patrulla de Rescate, es muy poco reconocido los riesgos que toman, dejan de lado muchas cosas para hacer este tipo de trabajo y está muy poco divulgado. Pocos saben lo que hacen", aseguró.

Va a regresar

Lejos de amedrentarse, Walter Moreno aseguró que regresará a ese lugar donde quedó desorientado y sobrevivió dos días.

Por supuesto, dijo que lo hará con otra preparación y no solo, sino en grupo, con precaución y con otra cabeza. "No me quedó miedo de subir a la montaña, el único miedo es que me vuelva a pasar lo mismo".

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