Mendoza Jueves, 29 de marzo de 2018

Afirman que es una Semana Santa "contra la legalización del aborto"

Desde el Arzobispado de Mendoza dijeron que "la defensa de la vida será el concepto que se repetirá en todas las celebraciones".

"La defensa de la vida será el concepto que se repetirá en todas las celebraciones de esta Semana Santa", se dijo desde el Arzobispado de Mendoza.

Tendrán como eje la carta que hicieron conocer los obispos de Mendoza el pasado domingo de Ramos, en donde se metieron de lleno en la polémica por el aborto y dijeron que "no defender y cuidar la vida del niño por nacer encerraría una gran contradicción".

El padre Leonardo Di Carlo, que ha oficiado de vocero de la Iglesia mendocina en los últimos tiempos, sostuvo ayer que "no hay un lema esta Semana Santa, pero si hay una idea, un lineamiento general, que será tomada por cada párroco, y es la defensa a la vida, y que expresa la postura sobre el tema del aborto".

Bajo el título "Por amor cuidamos la vida" y con las firmas del administrador apostólico Sede Vacante, monseñor Dante Braida, y el obispo auxiliar de Mendoza, monseñor Marcelo Mazzitelli, la carta está fechada para el domingo de Ramos y dice que "conmemoramos este domingo el 'día del niño por nacer, debido a que nos recuerda el día en que María concibe a Jesús, a quien dará a luz luego de nueve meses de gestación".

En la carta se cita un comunicado de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, titulado "Respetuosos de la vida", en donde proponen "un diálogo sincero y profundo... Sin descalificaciones, violencia o agresión", sobre la polémica del aborto.

Los responsables de la Iglesia en Mendoza sostuvieron que "reconociendo la vida humana como un don, cobra la dimensión de misterio, reconociéndola como sagrada. Por ello desde la fe, para quien se reconoce discípulo de Cristo, no defender la vida y no cuidarla encerraría una gran contradicción".

Además se sostiene puntualmente sobre la gestación que "El fruto de la concepción es un ser humano. En el vientre de la madre crece la vida de un ser único, irrepetible y distinto de todos los demás. Eso sí: particularmente indefenso, por eso confiado al cuidado de su madre y de la entera familia humana. Cada niño por nacer nos importa a todos. Vale por sí mismo, aunque no puede hacer oír su voz. Por eso, el aborto jamás podrá ser considerado un derecho... La ley civil debe tutelar específica y claramente la vida naciente. No puede dejar de señalar al aborto como un grave delito contra el ser humano". El concepto es parte de una carta pastoral escrita por monseñor José María Arancibia en marzo de 2012, cuando todavía era el jefe de la Iglesia en la provincia.

Pese a ello reconocen que el embarazo "en ciertas situaciones que constituyen verdaderos dramas, la vida humana puede volverse en una vida no deseada, pero se deben proteger las dos vidas: la de la madre y la del hijo, sin dejar de acompañar tales situaciones".

Luego afirman que en "el cuidado de la vida, en todas sus etapas, hay una insustituible responsabilidad del Estado. Pero también se tiene que destacar nuestra responsabilidad y caridad como cristianos" y exhortan a "un compromiso total a favor de la vida".

La carta, en frases

"El anuncio de la vida humana nueva (...) no siempre es causa de alegría. Hasta llega a convertirse, en ciertas situaciones, en una vida no deseada, a veces, por ser fruto de experiencias traumáticas de violencia sobre la mujer, o por gestarse en situaciones de vulnerabilidad y angustia por fuertes condicionamientos sociales, lo que constituye verdaderos dramas. El corazón de muchos hermanos y hermanas que han pasado por este drama, debe ser acogido con ternura".

"La respuesta a esta realidad no puede ser la violencia a un ser indefenso. No se puede buscar la salida generando otro drama, se debe buscar una solución abrazando y acompañando a cada protagonista, a la vida humana que va creciendo y a la mujer que sufre tal situación. En este sentido se trata de proteger las dos vidas: la de la madre y la del hijo (...)".

"No basta que como cristianos digamos que estamos a favor del derecho a la vida. Si no nos comprometemos a utilizar todos los medios para cuidarla y promoverla en todas las etapas de su desarrollo, esta expresión se convertiría en un discurso vacío y hasta hipócrita".

"En nuestras comunidades debemos sentirnos interpelados para ver qué estamos haciendo en favor de embarazos que necesitan contención y apoyo, de la niñez que debe tener garantía de una nutrición adecuada para no ver hipotecado su desarrollo neurológico, de una niñez-juventud que, sin horizontes de oportunidades, se ve cautiva de la mafia del narcotráfico y de la delincuencia. Ver qué estamos haciendo ante quienes no tienen trabajo, por ejemplo, o ante la necesidad de acompañamiento a nuestros mayores que, muchas veces, se encuentran solos y abandonados".