ver más

La botella de varietales no es muy pedida por los clientes y tampoco es ofrecida por los mozos de los restoranes. El INV solicitó un aumento del 40%.

A pedido del INV el vino turista, que se vende a $25, pasará a costar $35

Por Sara Gonzálezgonzalez.sara@diariouno.net.ar

El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) le ha elevado un pedido al secretario de Comercio de la Nación, Agusto Costa, para llevar a $35 el valor la botella de vino turista que obligatoriamente deben tener disponibles para la venta todos los restoranes del país.

Desde hace un año y medio se vende a $25 la botella de los varietales y a $20 la del vino genérico, cuando arrancó el plan de reeditar la comercialización del vino turista en los restoranes, estrategia que buscaba alentar el consumo de vino, igual que se hizo en la década del ‘80.

El pedido busca recomponer mínimamente el margen de rentabilidad que hoy tienen las bodegas que acordaron ofrecer su producto para este plan, que ha quedado licuado por un inflación anual cercana al 30%. De todos modos, pese a la actualización de precios, el plan no ha funcionado como se esperaba y nunca se popularizó en los restoranes.

Para el presidente de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Mendoza (AEGHA), Fernando Barbera, el programa no funcionó porque no estuvo bien aplicado. “La idea es buena pero no fue bien implementada. Ofrecer un vino de $25 en un restorán que tiene platos de $70 para arriba no es atractivo para el cliente que va a buscar un vino un poco más caro y además es antieconómico para el dueño del restorán”.

“Al propietario no le conviene. En mi caso yo cumplo con la ley, tengo disponible el vino turista y tengo los carteles correspondientes ofreciéndolo, pero el personal del restorán no lo promociona. Lo que me pasa a mí es lo que mismo que le pasa al resto de los negocios”, amplió el dueño de La Marchigiana. “Para que se logre el objetivo de alentar el consumo de un vino a bajo costo hay que ofrecerlo al segmento de locales gastronómicos donde verdaderamente se compite con la cerveza, es decir, en pizzerías, comedores y bodegones. Ahí se debe apostar con el programa”dijo luego.

“En los restoranes convencionales casi no se consume cerveza y el cliente va dispuesto a pedir una bebida de mayor precio. Por ejemplo, en mi local se venden 1.000 botellas a la semana de vino, contra un cajón y medio de cerveza por semana y tan sólo 12 botellas de vino turista por mes”, añadió Barbera. “Si el programa estuviera dirigido a los locales gastronómicos donde se consume cerveza se cumpliría con el objetivo de alentar el consumo y apoyar a las bodegas chicas para que puedan vender más”, cerró.

MÁS LEÍDAS