Por Paola Aléale.paola@diariouno.net.ar
A las 0.50 del lunes 19 de mayo, Nicolás Pedernera (61), enfermo de cáncer, comenzó a quejarse por un fuerte dolor en el pecho. Vivía a pocas cuadras del hospital Arturo Illia, de La Paz. Sus familiares llamaron al servicio de emergencia, fueron atendidos y les dijeron que les enviarían una ambulancia. Pero 25 minutos después seguían esperando.
Volvieron a llamar. La misma persona que los atendió primero, respondió que la emergencia nunca llegaría al domicilio. ¿La explicación?: la unidad de traslado no tenía combustible y al chofer no lo habían autorizado a cargar. Le ofrecieron enviar un móvil policial. Entretanto, Nicolás Pedernera se sentía cada vez peor. A la 01.35 llegó el móvil policial, sin médico, sólo con un policía que no habría querido tocar al enfermo para ayudarlo a subir. Uno de los hijos de Nicolás lo tomó en brazos y caminó con él, en un acto desesperado contra la muerte. Cuando el padre comenzó a ahogarse, debió detenerse y allí fue alcanzado por el agente, que ahora sí ayudó a subirlo al vehículo policial. Pedernera llegó a la guardia del Arturo Illia y a los pocos minutos falleció. El tristísimo relato es la versión de Héctor Pedernera, uno de sus hijos. Desde el Ministerio de Salud la respuesta fue pedirle a la directora del hospital, Claudia Terranova, que diera un paso al costado, por manejar con “negligencia e impericia” la gestión. De hecho, fue el propio gobernador Francisco Pérez quien le exigió a la médica su renuncia. Además adelantaron que mejorarán el sistema de salud del departamento. También el intendente Gustavo Pinto (UCR) dio su versión. “A mi viejo me lo mataron” “De la bronca impotencia y calentura que tenía en un principio, lo dije: a mi papá me lo mataron”, contó el hijo, quien deambula desde el lunes tratando de buscar respuestas. Sin embargo quiere mantener la calma para recordar de la mejor manera a su padre, un tranquilo vecino paceño. El hombre, además de haber trabajado en la construcción, era muy querido por su desempeño en el club del departamento como árbitro de fútbol. Si bien su diagnóstico era muy desalentador, ya que padecía un cáncer pulmonar avanzado, sus hijos querían que tuviera una buena calidad de vida en el transcurso de su enfermedad. Por eso se lo llevaron con un alta voluntaria a su casa, hace un mes y medio, por sugerencia de las médicas que lo atendían en el Illia. “Mi papá se deprimía en el hospital, por eso nos sugirieron que lo lleváramos a casa y nos prometieron que si sentía mal recibiría asistencia inmediata”, cosa que no sucedió. El hijo contó que Nicolás Pedernera había ingresado en dos oportunidades al hospital Illia durante su convalecencia para ser estabilizado y luego regresaba a la casa. Esta vez no sucedió así. No llegaron a asistirlo, aunque la ex directora del hospital dijo que sí había recibido atención. La negligencia del hospital quedó plasmada en el pedido de disculpas que el chofer de la ambulancia les hizo cuando se enteró de que el hombre al que no pudieron ir a buscar había fallecido. “Basta de quedarnos callados, la gente de La Paz está resignada a que nadie va a hacer nada por nosotros, pero no puede ser así, no hay que acostumbrarse a este maltrato”, afirmó Héctor Pedernera, a quien la voz se le entrecorta por la impotencia y la pena. Lo de La Paz es la punta del iceberg Lo que ocurrió en el hospital de La Paz Arturo Illia es la punta del iceberg de varios problemas que padecen los nosocomios de las zonas más alejadas de esta capital. Pero esas falencias no sólo las sufren los hospitales regionales. No hay que olvidar lo que dijo el propio ministro de Salud, Matías Roby, cuando asumió y fue a operar a los quirófanos del Hospital Central, el principal centro sanitario del Oeste argentino. “Es como si los médicos operaran con cuchillo y tenedor, tal el nivel del instrumental. Y los quirófanos no se pintan desde hace 18 años”, reveló Roby. El ministerio asumió que hubo un error El subsecretario de Gestión de Salud, Oscar Renna, aseguró que “lo que pasó en el hospital de La Paz es inaceptable. A ningún paciente le pueden decir que una ambulancia no sale porque no tiene combustible. Pero tenemos que profundizar los hechos y para eso estamos realizando una investigación administrativa”, explicó. El funcionario no pudo asegurar si la ambulancia realmente no tenía combustible y por eso el chofer no se dirigió a la casa de Pedernera. Esto es lo que tratan de dilucidar. “En esta situación lo primero es pedirle disculpas a la familia”, señaló. Renna confirmó la renuncia de la directora y dijo que podría haber más sanciones. Acerca de la situación en la que se encuentra el hospital, Renna aseguró que si bien pueden faltar insumos, las condiciones para atender las urgencias están dadas. Otro que dio su versión sobre lo sucedido fue el intendente del departamento, el radical Gustavo Pinto. Aseguró que él fue al lugar el lunes a la madrugada a constatar los motivos por los cuales no habían enviado la ambulancia a auxiliar a Nicolás Pedernera. Dijo que la explicación que le dieron fue idéntica a la que recibió la familia: que la ambulancia no tenía combustible. Además aseguró: “El ministro de Salud, Matías Roby, sabe que el hospital no es efectivo, que no hay insumos, que faltan profesionales y que la atención es mala”, remarcó el jefe comunal. También opinó que por la cantidad de accidentes en la ruta 7 el hospital de La Paz ya debería atender situaciones de mediana y alta complejidad.
CoincidenciasLa familia. Los parientes de Nicolás Pedernera aseguran que el caso no tiene explicación y que las explicaciones de las autoridades sólo les generaron indignación.
El misterio. Desde la cartera de Salud provincial dijeron que no hay ningún justificativo para lo ocurrido con Pedernera y que están investigando las responsabilidades administrativas.