Juan Pablo Garcíagarcia.juanpablo@diariouno.net.arEl sábado 28 de octubre de 2006 la vida de Franco Minotto cambió para siempre. Esa tarde, en la cancha de Los Tordos, Marista y Mendoza RC jugaban el encuentro que definiría el torneo oficial de la Unión de Rugby de la categoría M15 (menores de 15 años) y el capitán del conjunto tricolor sufrió una lesión cervical que lo dejó cuadripléjico. El lunes último, 10 años y medio más tarde, Franco se recibió de abogado, un objetivo cumplido que también seguramente significará un cambio importante en su vida."A los 15 años me lesioné y después de 4 meses de rehabilitación en el FLENI, en Buenos Aires, volví apenas moviendo un poco el cuello. Hoy pude cumplir el objetivo de recibirme y estoy ansioso por empezar a trabajar. Sé que me va a hacer bien", explicó Franco en su casa del barrio Dalvian, donde convive con sus hermanos Renzo (24) y Bianca (20), ambos estudiantes, y sus padres, Carlos (médico) y Patricia Gómez (docente).-¿Qué festejaste más, recibirte o el triunfo de River en el superclásico del domingo?-Las dos cosas. Fueron dos lindas alegrías. Soy fanático de River y aunque rendía al día siguiente, por dos horas más de estudio no me iba a perder el clásico. Siempre dicen que en la última materia es difícil que te bajen, pero estaba nervioso. Rendir mal hubiera sido un bajón.
-¿Sos de ir a la cancha?-Me gusta el fútbol y aunque yo soy de River, voy bastante a ver a Godoy Cruz. El problema es que cada vez se hace más complicado y a veces se te van las ganas de ir. El otro día cuando vino River, había que ir a las 6 de la mañana a buscar las entradas y cuando llegamos nos dijeron que ya habían entregado todas. Es como que no les importa mucho la gente. En el Malvinas hay rampas, pero algunas, si no vas con alguien, es complicado subirlas. Lamentablemente uno se acostumbra a que pasen esas cosas. Al Monumental he ido varias veces y está mejor organizado, los accesos son mejores y es todo más cómodo.-¿Y a la Bombonera?-No he ido, no creo que sea bien recibido... Ja, ja...-¿Estuviste con los jugadores y el técnico de River?-Sí, hacía tiempo que quería conocerlos, sobre todo a Gallardo que para mí es el mejor DT de la historia de River. Yo en la época anterior de Ramón era muy chico, pero el Muñeco es un genio. Cuando vinieron la última vez reservé una mesa en el hotel para ir a tomar la mediatarde y estar adentro cuando lleguen. Al final llegaron como a las 21.30, pero con muy buena predisposición y me saqué fotos con todos.-Más allá de la cancha de fútbol. ¿Encontrás dificultades en otros lugares?-Hace unos días fui al Poder Judicial a rendir para unas vacantes que había para discapacitados. Cuando llegué había que bajar como 20 escalones. Imaginate, con la silla de ruedas era imposible. Las barreras más comunes son las arquitectónicas. En la zona del centro hay más rampas y está un poco mejor, pero la calle Arístides Villanueva, por ejemplo, es un desastre. Tengo un amigo del club que es concejal y siempre le digo que mejoren esas cosas. Ahora que están arreglando la calle Arístides ojalá que la mejoren en ese aspecto.-¿Que te gustaría para tu carrera de abogado?-Me gusta el derecho penal tributario. Ahora me presenté en un concurso en la Justicia federal y siempre que hay vacantes me presento. Tengo ganas de empezar a trabajar y confío en el que algo va a salir rápido.-¿Te imaginabas hace 10 años que hoy estarías recibido de abogado?-No. Yo terminé el colegio Maristas en el 2008 y me tomé un año sabático porque la verdad no sabía para donde disparar. Empecé la carrera en el 2010 y la llevé bastante bien. Son 5 años y la terminé en un poco más de 6, que es más o menos lo habitual, y con un buen promedio, de 8,20. La dificultad más grande que tuve es que me cuesta escribir, puedo, pero tardo el doble que los demás. Al principio, los primeros dos años iba con un acompañante que me ayudaba en todo, pero después ya iba solo y siempre había alguien para ayudarme. La gente de la Universidad de Mendoza se portó muy bien conmigo. Desde el principio me apoyaron en todo, pusieron rampas, adaptaron el ascensor y me ayudaron todos, desde los directivos hasta los empleados o los profesores. También, por supuesto, mis compañeros y amigos, aunque en general era de estudiar solo para tener más libertad con mis tiempos.-¿Como es tu vida hoy?-Cuando salí del FLENI, hace 10 años, apenas podía mover el cuello y he recuperado movilidad en los brazos y algo en las manos. Eso me permite manejar una computadora o el teléfono. En cuanto a la rehabilitación trabajo con un kinesiólogo que viene a casa 3 veces por semana y hago algunos ejercicios con un aparato que me permite pararme. Estuve viendo algo en Buenos Aires y hace poco me contactó una chica por las redes sociales para decirme que en China hay gente con una lesión similar a la mía que está tratándose. He estado muy metido con el estudio, pero ahora con más tiempo voy a averiguar del tema.-¿Cómo es la relación con el club Marista?-Buena, la mejor. Voy bastante seguido a ver los partidos. Por ahí me agarran épocas. Hubo un par de años que no fui casi nunca y ahora, últimamente, he ido bastante. Pero mis amigos de siempre son los del rugby, los que jugaban conmigo en la camada '91 de Marista. Ya muchos dejaron, pero otros están en primera, como Gustavo Artigas, el Osito (Agustín) Gómez y Fran (Francisco) Frúgoli.-¿Te gusta ver rugby?-Además de ir a Marista veo por televisión a los Jaguares o a Los Pumas. También estoy en contacto permanente con la FUAR (Fundación Argentina de Rugby), que es una entidad que creo la UAR para ayudar a los lesionados. Lo que antes hacía la Fundación Rugby Amistad. Trabajan muy bien, nos dan un subsidio mensual y están siempre atentos a todas nuestras necesidades. Somos 29 chicos lesionados, pero de Mendoza soy el único. Cuando estaba en el hospital, unos días después, internaron a un chico que hacía BMX y tenía la misma lesión. Otro que tuvo un problema similar, pero en la zona lumbar, y unos días antes que yo, a Juan Nimo, que es de Neuquén. Nos hicimos amigos en el FLENI. Él se accidentó corriendo en motocross y ahora hace de todo, hasta corre en autos.El cierre fue afectuoso y con un minuto para recordar que en diciembre del 2006 Diario UNO publicó un suplemento especial para recaudar fondos en su ayuda: "En ese momento yo estaba en Buenos Aires desconectado de todo, pero me lo mandaron y lo tengo guardado".
