LAS COIMAS K Martes, 28 de agosto de 2018

Valenti, el hombre de Pescarmona, pidió ser el nuevo "arrepentido"

El exvicepresidente de IMPSA está imputado como partícipe de una asociación ilícita por supuestos "pagos ilegales" a ex funcionarios.

El empresario mendocino Rubén Valenti, mano derecha de Enrique Pescarmona y ex vicepresidente de la emblemática IMPSA, rompió el silencio tras veinticuatro días de detención por el escándalo de los cuadernos de las coimas K. Declaró durante siete horas y al cierre de la audiencia, en la que participó su defensor, le pidió al fiscal Carlos Stornelli que lo considere como el 15° arrepentido de este proceso penal que involucra a empresarios, ex funcionarios y a la mismísima ex presidenta Cristina Kirchner, por pagos y cobros millonarios a cambio de obra pública.

Está previsto que Valenti reanude este miércoles la indagatoria, pero su máxima expectativa radica en si el juez Claudio Bonadio lo anota en la nómina de imputados-arrepentidos y alivia su situación procesal. De ser así, se abriría para el hombre fuerte de Pescarmona la posibilidad de recuperar la libertad aunque seguiría afectado al proceso judicial.

Al mismo tiempo, según especialistas, se complicaría la situación de Pescarmona, quien no aparece mencionado directamente en los cuadernos del chofer Centeno y que desde que estalló el escándalo de detenciones, imputaciones y allanamientos no ha dicho ni una palabra al respecto. Jamás.

Ni siquiera la semana pasada, cuando, desde su banca en el Senado nacional, Cristina Fernández de Kirchner acusó al empresario, poco antes de definirse los allanamientos a sus tres propiedades, de haber pedido y recibido asistencia del Estado nacional para pagar los sueldos de su compañía (Repros) durante el kirchnerismo para sorprender, años más tarde, presentándose a repatriar bienes radicados en el exterior, lo que se conoció como "blanqueo de capitales".

Valenti, quien vive en el barrio Santa Ángela de Godoy Cruz, es el imputado número 18 en comparecer en el despacho de Stornelli. Ayer lo hizo por segunda vez, para declarar y pedir protección y una acusación morigerada a cambio de información sensible para investigar la causa. Vuelve hoy a los tribunales de Comodoro Py trasladado desde el penal de Marcos Paz, pero con un perfil muy distinto de la primera vez, durante los primeros días de este mes, a poco de haber sido detenido en el aeropuerto internacional de Ezeiza, de regreso de sus vacaciones por Asia. Aquel día, tal como recomiendan los abogados, el número 2 de IMPSA se negó a prestar declaración indagatoria para alcanzar un doble objetivo: hacer uso del derecho constitucional de no declarar y al mismo tiempo tener acceso al expediente judicial en manos del tándem Stornelli-Bonadio.

Valenti fue descripto en los cuadernos de Centeno como el empresario que le entregaba a Roberto Baratta, número dos de Julio De Vido, bolsos con dinero -U$S2,8 millones figura en la causa- y cajas de espumante Lagarde.

Otra instancia judicial desvela por estas horas a Valenti, quien fue relevado por IMPSA a poco de haberse conocido la versión de Centeno: la Cámara Federal de Apelaciones debe resolver por estas horas su pedido de ser excarcelado. Al mismo lo dotó de argumentos verosímiles, como problemas de salud que podrían agravarse en prisión.

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