La pandemia de coronavirus hizo realidad una práctica laboral tan pregonada como postergada en los tribunales de Mendoza: el uso de la documentación digitalizada en remplazo de los formularios y escritos impresos en papel, cada vez más difíciles de acumular, más caros y antihigiénicos.
A la fuerza, para evitar la propagación del COVID 19. Fue así que la Justicia provincial y los Tribunales federales comenzaron a exigir, y con más fuerza desde esta semana, a partir de la reapertura total de los edificios, que toda nueva documentación que los abogados y peritos deban presentar deberá ser remitida exclusivamente en formato digital. Hasta fotos del papeleo se les acepta.
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Otra limitación conexa para evitar la propagación del virus: los tribunales ya no prestan los expedientes que estaban en trámite desde antes de la pandemia: los abogados solo pueden leerlos y fotografiarlos en la mesa de entradas del juzgado.
La Justicia también aplica un nuevo protocolo de trabajo con cada uno de los expedientes que recupera porque habían sido prestados a los abogados antes del comienzo del aislamiento.
En lugares ya determinados y alejados del área del tribunal, esas causas son desinfectadas y aisladas durante tres días. Para matar cualquier posibilidad de portación del virus de COVID 19. Y de cualquier otro agente dañino e invisible.
"Digitalizamos todas las actuaciones nuevas para evitar cualquier posibilidad de contagio", aseguró Alejandro Gullé, Procurador de la Corte, titular del Ministerio Público Fiscal y jefe de los fsicales.
Coincide con Gullé el secretario de superintendencia de la Cámara Federal de Mendoza, Gonzalo Gassull: "Parte de los protocolos que venimos aplicando en los tribunales federales es la presentación digitalizada de las nuevas actuaciones en lugar del papel".



