¿Qué tan moderno puede ser un ascensor en tribunales?

El Poder Judicial de Mendoza presentó la Red Argentina de Lenguaje Claro en noviembre último. La consigna era concreta: que a partir de entonces se pronunciaría, oralmente o en sus escritos, con palabras sencillas para que todos pudieran comprender cada mensaje. Si hasta uno de los magistrados de aquella mesa académica criticó que la prensa escribiera o dijera "Palacio Judicial" en vez de "tribunales. Porque acá, y ustedes pueden comprobarlo -dijo alzando los ojos al techo- no estamos en ningún palacio". Entonces hubo aplausos y gestos de asentimiento. Sin embargo, esta semana, el Poder Judicial cayó en su propia trampa. Y fue como el perro que se muerde la cola.

La mula vuelve al maíz

Claro está que los cambios no suceden de un día para el otro. Ni de un año para el siguiente. Pero son las pequeñas acciones las que pueden motorizar el futuro que queremos. Por ejemplo, un cartel que anuncie ASCENSOR EN REPARACIÓN sería más claro y contundente para el entendimiento y la comprensión que la cartelería de "ASCENSOR EN MODERNIZACIÓN" colocada sobre uno de los elevadores en todos los pisos del edificio de tribunales.

Risitas delatoras

Me di cuenta de tan curiosa leyenda este jueves mientras estaba en fila para abordar alguno de los otros dos ascensores. Algo llamaba mi atención. Eran las risitas cómplices de tres abogados. Algo pasa, decía mi olfato: a las 8.20 nadie sonríe en los tribunales. ¿Vio eso?, me indicó uno de los letrados con el índice apuntando a un cartel de fondo azul. ASCENSOR EN MODERNIZACIÓN, leí, y no me quedó otra que acotar que acaso ese sea el espacio destinado a los eufemismos.

¿Vendrá con botones?, ironizó una letrada haciendo gala de un humor negrísimo. Y el colega acotó: Ojo, no vaya a ser que cuando vuelva a funcionar se nos aparezca un señor sentado en un banquito de madera y presione los botones de los pisos a los que queremos ir..., aludiendo a cómo funcionaban antiguamente los elevadores en ciertos organismos estatales.

Ojalá tenga máquinas de café incorporada, pensé y decidí que tanto despropósito imaginativo sería perjudicial para la salud.

Despacio por las piedras

Más allá del lenguaje claro claramente omitido esta vez en la cartelería membretada por la Suprema Corte de Justicia, el funcionamiento de los elevadores es uno de los temas que puso en pie de guerra al Colegio de Abogados en la Suprema Corte.

Pero no solo en la reunión de fines de 2018, cuando protestó por problemas en la atención a los afiliados, sino históricamente y por diversos motivos: fallas de funcionamiento, caídas accidentales -en el edificio de San Martín 322 hubo algunos memorables-; o directamente salidas de servicio, lo que obligó a dejar el alma y el físico en esforzadísimas trepadas por escaleras.

Y final

Otra rareza de los letreros: revelan los número de expediente y de licitación pública y el nombre de la empresa a cargo de la tan mentada "modernización". ¿Será una forma muy sutil de avisarle al público -o al Colegio de Abogados- quiénes son los verdaderos responsables de que los montacargas funcionen o no?