Las causas de un pedido de prisión domiciliaria de un interno de 27 años llamaron la atención por ser un caso único en las cárceles de Mendoza. Se trata de un interno que es intersexual, es decir que tiene características sexuales masculinas y femeninas, y decidió identificarse como hombre. Este año descubrieron que tiene un avanzado cáncer de útero para lo que necesita cuidados paliativos que no puede recibir en el penal.

El complejo caso se resolvió esta semana, y el juez Sebastián Sarmiento le otorgó la prisión domiciliaria para que reciba los cuidados necesarios para afrontar su enfermedad, luego de analizarse diversos informes ya que se trata de un caso único de un hombre intersexual en las cárceles de Mendoza.

El joven de 27 años tiene una condena unificada de 10 años y medio por diferentes delitos como robo agravado por el uso de arma de fuego, amenazas, robo simple, abuso de armas y usurpación.

La primera vez que quedó preso fue en el 2014, cuando fue condenado a 3 años. En el 2017 volvió a ser detenido y lo condenaron a 6 años y 8 meses, pero en 2018 le dieron prisión domiciliaria, la cual incumplió y escapó.

En 2019 fue recapturado y regresó al penal Boulogne Sur Mer, y en mayo del 2020 se le hizo la unificación de pena a 10 años y medio por diferentes causas, y terminaría su condena en enero del 2025.

Lleva cumplidos 6 años y 7 meses, y le quedaban 5 meses para pedir su libertad condicional.

Su salud

Estaba alojado en el penal Boulogne Sur Mer hasta que en enero fue internado en el Hospital Central. Primero pensaron que tenía una infección urinaria, pero los tratamientos no dieron resultado, por lo que le hicieron diferentes estudios.

Intentaron ponerle una sonda, pero no pudieron, y optaron por otra alternativa más invasiva para drenar su orina, y requiere cuidados y atención diaria. Además comenzó con problemas renales por lo que debieron hacerle diálisis.

Le realizaron estudios más exhaustivos y constataron que tiene un avanzado cáncer de útero que tiene comprometidos a otros órganos como vejiga y uréteres.

Ante el delicado estado de salud de esta persona, que siempre se identificó como hombre, y a pesar de su poco común condición en sus genitales, pidió por medio de su defensor que le dieran prisión domiciliaria.

Un informe médico explicó detalladamente su condición, en el cual indica que su enfermedad es crónica, progresiva, incurable y terminal, y que el único tratamiento que puede recibir es paliativo para aliviar las molestias que puede tener, pero no para curar sus patologías.

Además, al tener problemas renales a partir de esta enfermedad, no puede recibir quimioterapia ni ningún otro tratamiento.

Por todas estas condiciones de salud del joven de 27 años, los especialistas indicaron que no sería bueno que esté en la cárcel lo que le queda de vida ya que no es el lugar adecuado y no contaría con las condiciones mínimas que necesitará de confort.

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