ver más

De putas y locas

Editado por [{"idCMSUsuario":"72","nombre":"Lucila Tosolino","email":"ltosolino@uno_com_ar"}]

Hace algunas semanas la viceintendenta y presidenta del Consejo Deliberante de Paraná emitió una frase en medio de una sesión que desató la furia dentro de su bloque: "No me acosté con nadie para llegar acá, pese a ser mujer", dijo enumerando algunos de sus méritos. Una desconcertante forma de decir que sus congéneres sí lo hicieron, y un pesar explícito que le da la espalda a 100 años de lucha femenina por ganar espacios de participación política.

Etienot apenas volvió a hacer referencia a lo ocurrido en el recinto, pero las idas y vueltas que ocasionaron sus dichos durante algunos días ocuparon espacios en la sección política de los medios locales, que lejos de detenerse en la discusión previa trataron el episodio en clave de guerra de vedetongas XL.

El nivel de las declaraciones de la edil, bajo y desconcertante, le hacen el juego a ese machismo que disfruta de ver mujeres que se destruyen entre ellas, el machismo que se esfuerza por narrar cada intercambio entre mujeres en los recintos como una pelea de señoras de batón con olor a pis de gato. Qué se dijo antes y qué se dijo después parece no importarle a nadie, y así ganan ellos, de nuevo. Los que creen en la mujer en política siempre que sea con fines decorativos.

Hace algunos días, durante la sesión legislativa donde el FR y el FPV lograron imponer su proyecto para modificar Ganancias, la diputada nacional Silvia Lospennato (PRO) hizo una furiosa intervención, luego de que Graciela Camaño pidiera cerrar el debate, Lospennato calificó a la oposición de antidemocrática y demagoga, sin embargo, poco se habló del contenido del reclamo de la diputada de Cambiemos; fue el tono y sus gestos -algo exagerados, teatrales- de lo que se ocupó la opinión pública.

Después vinieron las burlas, los memes, las imitaciones, la ridiculización en las redes sociales que, cuando se trata de mujeres, no conoce de grieta ni de banderas políticas. Así Lospenatto ganó un extra round en algunos programas de tele y radio, donde se la escuchó casi pidiendo perdón por haber levantado la voz desde su banca.

Malena Galmarini y Victoria Donda trabajan juntas en darle impulso a la ley de paridad de género en la provincia de Buenos Aires, sin embargo, en 2015, a la referente del Frente Renovador y a la diputada de Libres del Sur les tocó verse involucradas en un triángulo amoroso perfecto: la esposa malhumorada y la compañera de trabajo con tetas grandes, ambas disputándose el amor de un galán con cara de nabo. Porque así castiga el patriarcado a las mujeres que se resisten a la sumisión, ubicándolas en el rol de locas y putas, ocupadas en rencillas amorosas y sin nada que hacer en política.

Cada tanto hay un sketch de los hermanos Sofovich oculto en la agenda de los medios nacionales. Cuando el hombre grita es un tipo de carácter, decidido, digno de respeto por su valentía; sin embargo, una mujer vehemente será tildada de loca, falta de sexo, inestable, representa un desequilibrio que no conviene.

Una mujer enojada siempre será una molestia en el entorno cultural machista en el que nos toca vivir, donde se condenan los grafitis que deja el Encuentro Nacional de Mujeres año tras año, pero se naturalizan los destrozos y los muertos que ocasiona el Encuentro Semanal de Hombres semana tras semana, antes, durante y después de cada partido de fútbol en todo el país.

Históricamente las mujeres han sido apartadas de la participación social; aún hoy, en la carrera de ejercer liderazgos, a la mujer se le exige ser tres veces más brillante que un hombre promedio para ser escuchada como un par. Elegir representantes que estén a la altura de esa lucha y que no sientan ningún pesar por ser mujeres es un compromiso nuestro.

 Embed      
 Embed      
Foto UNO/Archivo
 Embed      
Malena Galmarini y Victoria Donda, juntas en el Colegio de Abogados de San Isidrio.

FUENTE: borrar

MÁS LEÍDAS

Temas relacionados