Hace una semana escribí una nota en la que contaba que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, hizo un llamado de atención a los integrantes de la mesa provincial de Cambiemos por los "problemas de cartel", de protagonismo y de toma de decisiones políticas que existían. A Frigerio le habían llegado incluso expresiones de preocupación de otros integrantes de esa mesa por lo que se expresaba en un grupo de WhatsApp que comparten los dirigentes de esa alianza, cuyo contenido había empezado a filtrarse a algunos periodistas.

Una de las protagonistas principales de este culebrón era la presidenta del Concejo Deliberante, Josefina Etienot. Frigerio trató de contener las peleas y le explicó a la doctora Etienot que ella debía acompañar al intendente Sergio Varisco en su gestión, más allá de que Varisco sea radical y no del PRO. Se entiende que esta actitud es la prudente al menos en el inicio de la gestión, luego, cuando la pelea por el 2019 se largue de lleno, se verá qué hacer. Frigerio intentó que Josefina entendiera que por ahora debe pensarse en la elección legislativa de 2017.

Lo ocurrido ayer en el Concejo es la muestra no solo de que lo consignado en esa nota era cierto, sino también de que la situación institucional es complicada. Si bien es cierto que no se trata del primer viceintendente que se enfrenta a su compañero de fórmula (la relación entre Gastón Grand y Blanca Osuna no era buena, aunque nunca llegó a estos niveles de escándalo), lo dicho ayer por la titular del cuerpo deliberativo rompió muchos códigos de la política.

Se entiende el asombro de quienes no conocen la explosiva personalidad de la viceintendenta, especialmente porque en la campaña destacaban que Cambiemos tenía un equipo de gobierno. Ahora da la impresión de que el deseo de figuración y de independencia política de Etienot no encajan en ese equipo; sin que ello deba entenderse como un argumento en favor del intendente.

La situación remite entonces a las decisiones tomadas en el armado de las listas. Allí la responsabilidad de Frigerio es innegable, la de Varisco también. ¿Qué trayectoria política avalaba a Etienot para ese cargo? ¿Qué garantías tuvieron los arquitectos electorales de Cambiemos para darle semejante responsabilidad? Son preguntas que hoy llegan tarde, que sirven de poco.

A 10 meses de gobierno, hay varias ciudades donde queda claro que la alianza era solamente electoral. Los casos de Chajarí, donde el viceintendente renunció; de Victoria, donde el vice y el intendente están enfrentados a muerte, entre otros. O los casos de muchos concejales que se han ido de los bloques oficialistas también dan cuenta de que los métodos de construcción política de Cambiemos no eran distintos a los que tanto criticaron en campaña.

Va a ser interesante conocer la explicación de los principales referentes de Cambiemos acerca de lo ocurrido en Paraná. Ayer muchos preferían hablar de la "inestabilidad emocional" de la presidenta del Concejo; pero está claro que reducir la cuestión a este aspecto es una simplificación.

Sería interesante analizar el método para la confirmación de las listas. Concejales, viceintendentes y legisladores provinciales que llegaron sin la trayectoria política requerida; por ser amigos, socios comerciales, conocidos o simplemente el único que había para poner, son los que ahora ponen en jaque la gobernabilidad en diferentes sectores.

Hay quienes comienzan a notar que no todo es nuevo en Cambiemos, y que de lo viejo, en algunos casos se eligió lo peor.

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