Existen miles de variedades de rosas a lo largo y ancho del planeta, pero en este artículo nos enfocaremos en la rosa virginiana, que es una planta silvestre que se da con facilidad en el este de Estados Unidos. A continuación, te contamos cómo cuidar esta especie de rosal para que estalle de flores en el jardín de casa.
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La rosa de Virginia es un arbusto leñoso, caducifolio y perenne de la familia de las rosáceas. Es originaria del este de Estados Unidos y crece en lugares como Maine, Connecticut, Massachusetts, Nuevo Hampshire, Rhode Island y Vermont. Su crecimiento se da rápido y puede alcanzar alturas de hasta 1,20 o 1,80 metros.
Esta planta arbustiva tiene flores de color rosa claro, rosa oscuro, con un centro amarillo. Tienen cinco pétalos y un aroma especialmente agradable. Su floración se da entre junio y agosto, mientras que la planta cambia de color en otoño. Posee unos tallos con numerosas espinas ganchudas.
A este rosal de Virginia le gusta el sol pleno o la sombra parcial, los suelos arcillosos, arenosos, ácidos o neutros, porque se adapta fácilmente. Además, tolera la sal, por lo que se convierte en una planta ideal para cultivar en zonas costeras. Atrae polinizaodres, mariposas, abejas, pájaros cantores y otras especies.
¿Cómo cuidar el rosal o rosa de Virginia?
Como indicamos anteriormente, esta planta se puede adaptar a diversos ambientes y suelos, pero de igual forma, deberías tener en cuenta estos consejos:
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- Exposición al sol: la rosa de Virginia necesita exposición al sol para crecer saludable y producir flores coloridas.
- Riego: no es necesario regarlas con agua abundante, pero tampoco debes olvidarte y dejar que se sequen. Por el contrario, el exceso de riego, hace que se reproduzcan hongos y otras plagas.
- Suelo: prefiere lugares húmedos y bien drenados, pero puede crecer en diversos suelos.
- Poda: luego del paso de la temporada de floración, se recomienda podar para mantener la forma y la salud del rosal.


