Espectaculos Sábado, 28 de julio de 2018

Verónica Cangemi, la diva de la ópera

La soprano cumple 25 años de carrera y los celebra el 31 de agosto en el Colón. Vida, anécdotas y secretos de la mendocina que enamoró al mundo con su voz.

Verónica Cangemi.

Por María Echegaray

Son pocas las figuras mendocinas que no necesitan presentación alguna, que son aclamadas de país en país sin importar su procedencia, que provocan admiración y halagos con la sola mención de su nombre, que son aplaudidas de pie cada vez que dan muestra de su talento, que son ovacionadas una y otra vez a medida que pasa el tiempo.

Parece difícil de creerlo; sin embargo, hay una mujer cuya vida ha sido así, cuya carrera ha estado marcada por el trabajo duro y la dedicación, dejando a su paso una estela de éxitos y triunfos: Verónica Cangemi.

La soprano mendocina que comenzó como cellista con tan sólo siete años se convirtió en una artista de renombre internacional. Formada entre Argentina, Londres y España, siguiendo los pasos de su mentora, la soprano inglesa Heather Harper, logró conquistar los escenarios más importantes del mundo de la ópera, como Alla Scalla de Milan (Italia), Coven Garden (Londres), Carnegie Hall(New York), Ópera de Washington, Opera Nacional de Tokio, el teatro Colón, entre otros.

Pero Verónica no es una soprano más. La diva mendocina de la ópera barroca ha sido dirigida por los directores más prestigiosos del mundo como Zubin Mehta, Claudio Abbado, Jean Chistophe Spinosi, y como si esto fuera poco ha compartido escenario con estrellas de la talla de Plácido Domingo, José Carreras, Cecilia Bartoli, Roberto Alagna, entre otros.

Un currículum que para cualquier mortal sería soberbiamente apabullante pero que para una perfeccionista como Cangemi no es suficiente. Es que a pesar de llevar más de 25 años en la música, más de 36 discos propios, y premios por doquier, Verónica sigue sorprendiendo al mundo con su talento presentándose actualmente en las principales ciudades europeas como París, Florencia, Munich, Madrid, Lisboa, Graz, Amsterdam y muchas más.

Este 31 de agosto es el turno de la Argentina. La soprano estará celebrando su 25 aniversario con la ópera Peleas y Melisande, de Claudes Debussy, en el teatro Colón, escenario donde debutó en 1993 como Zerlina en Don Giovanni.

A un mes de su vuelta al teatro argentino, Verónica diálogo con Escenario en un entrevista cargada de anécdotas y recuerdos, viajes por el mundo, personajes famosos y la personalidad fuerte de una mujer dueña de su destino.

-¿Cómo pasaste de ser cellista a ser cantante de ópera?

-Por mi mamá; ella era cantante de ópera y mi sueño siempre fue seguir sus pasos, ella fue mi única maestra, quien me guió en todo este camino. Llegó un concurso internacional de canto, y mi madre me anotó, recuerdo que me dijo "con el talento que tenés vas a ser una cellista toda tu vida o vas a convertirte en una artista internacional".Así me presenté sin ninguna intención, terminé ganado el primer premio y me fui directo a Londres.

-Pegaste el gran salto sin escalas.

-Sí, no hubo paradas. Estudié primero en Londres y después en Alemania con Aldo Baldini. Él fue quien me preparó para el concurso Francisco Viñas en Barcelona, el concurso que lanzaría mi carrera internacional. Allí entré con estrella, lo gané y fue en ese momento que mis managers, que estaban en el jurado, me descubrieron. En un abrir y cerrar de ojos ya estaba cantando en los principales escenarios de Europa. Siempre digo que me fue llevando el camino, fue el destino lo que me pasó, las cosas se fueron dando cuando tenían que ser.

-¿Te costó adaptarte?

Cuando llegué a Londres nunca había tomado un metro en mi vida, recuerdo que tardé una hora y media en llegar a un lugar al que se llegaba en veinte minutos. Tuve la suerte de conocer a Leonor Luna Anchorena, una mujer que me tomó bajo su ala y que me llevó por cada lugar del mundo enseñándome su historia, su cultura, las reglas del arte. Así fui formándome hasta que empecé a querer y amar el trabajo que hacía, una vez más una cosa fue llevándome a la otra sin tomar conciencia.

-¿Cuál es el secreto de tu carrera exitosa?

-Paciencia, tiempo y entender cada cosa que digo para poder hacérselo entender al público también, sentir lo que digo y transmitirlo. Yo estudié italiano, francés y alemán así que cada vez que canto en algún idioma siento lo que digo y puedo transmitirlo. Esta fue una decisión personal, para mí es muy importante lo que uno dice y cómo lo dice, y si bien hay muchas artistas que cantan sin saber, sin poder interpretar la letra, yo elegí no hacerlo. Es parte de mi sello.

-Así es como llegaste a ser la número uno en los teatros más importantes del mundo...

-Así y con una estrategia. En Europa buscan con cinco años de anticipación, entonces un día me senté con mi manager y tracé un plan. Lo que yo quería era tener una satisfacción personal, estar en los principales teatros del mundo pero no con un rol secundario, decidí entonces buscar repertorios que estuvieran de moda, en ese momento era el barroco y eso me dediqué. Otro factor importante es que tuve una gran formación, absorbí cada consejo que me dieron, cada enseñanza y eso me hizo lo que soy hoy.

-Si bien has tenido una carrera llena de logros, los sacrificios también han sido parte de tu vida...

-Totalmente, fue una vida sacrificada, yo elegí ser soprano y a la vez tener una familia, me dedicaba a estudiar, cantar y ocuparme de mis dos hijos. Armaba las valijas, y los llevaba conmigo de un lugar a otro, buscaba niñera, me mudaba. Para mí es fundamental ser mamá sobre todo para poder entender muchas de las cosas que estoy cantando. La madurez personal es fundamental en la carrera.

-¿Cómo es la Verónica soprano?

-Como soprano soy demasiado perfeccionista, exigente conmigo misma a otro nivel y muy segura de lo que hago. No subo a un escenario sino estoy 100% lista.

-¿Alguna vez cancelaste una presentación?

-Sí. Recuerdo una experiencia que tuve con Zubin Mehta, uno de los mejores directores del mundo, me contrató para cantar en China en una ópera muy importante, tres meses antes me dio miedo y le dije que no, que no estaba preparada. Muchos años después me dijo que me felicitaba por esa actitud, por haber reconocido que no estaba lista y desde allí mi carrera dio un salto y comenzamos a trabajar juntos. Por eso siempre antes de hacer algo si no voy a hacerlo a la perfección no lo hago.

-¿Y la Verónica mujer?

-Soy supersensible, necesito besos, abrazos, cariños. Adoro a mis hijos, soy muy madraza, fiel a mis queridos amigos y de muy bajo perfil, completamente diferente a mi personalidad como soprano.

-¿Cómo es tu presente?

-Los 50 son el mejor momento de una mujer, hay otra madurez, otra tranquilidad, estoy disfrutando de mi carrera más que nunca. Siempre digo que si volviera a nacer sería cantante de ópera, no me arrepiento de nada en mi vida, fui artista internacional, tuve dos hijos que incluso hoy siguen mis pasos, compartí escenario con los más grandes, qué más puedo pedir.

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