La Coca vuelve al cine, después de 14 años, con Mis días con Gloria, policial que hoy se estrena en las salas locales. En esta entrevista la Coca habla de sus escenas osadas, frases célebres, las cirugías y las chicas de hoy. ¿Irías a v

¿Verías la película de Isabel Sarli?

Por UNO

"En este policial que dirigió Juan José Jusid está Luis Luque como el asesino a sueldo, NicolásRepetto como el policía corrupto, Isabelita, mi hija, es la novia de Luque y yo soy Gloria, una

mujer que vuelve a su provincia a arreglar cosas porque está muy enferma. Más o menos ése es el

argumento. Tiene mucho suspenso, como todos los policiales. Pero el final no te lo voy a contar".

Quien habla es nada menos que Isabel Coca Sarli, monumento vivo al erotismo nacional, que vuelve a

la pantalla grande después de 14 años con la película Mis días con Gloria, que hoy se estrena en

Mendoza

Con 75 años y una lucidez perenne, al igual que su imagen en el imaginario colectivo

masculino, la Coca, en esta entrevista, habla de la nueva cinta, recuerda a Armando Bo y, entre

otras cosas, desmitifica la famosa frase "Chupe, chupe, que es trabajo".

–¿La película iba a ser sobre usted?

–Cuando conocí a don Alberto Rodríguez Saá, él dijo que sería interesante hacer una película

sobre mi vida, y que Isabelita podría representar mi juventud. Pero dije que mientras yo viva, una

película sobre mi vida, no. Después que hagan lo que quieran. Así que se pensó en un policial. Nada

más.

–¿Le gustó su rol dramático?

–Sí, estuvo muy bien. Es un papel adecuado a mis años de hoy en día. Ya no soy la muchacha

de las películas de Armando. Juan José Jusid es un buen director, buena persona. Sólo que tarda más

que Armando. Armando era muy rápido para filmar. Está bien que la película era difícil, pero...

igual.

–¿Y trabajar con su hija Coqui?

–Yo no tengo escenas con Coqui, sólo un plano en el final en el que ni habla conmigo. Digo

cuatro palabras y chau. Y no la vi filmar, porque ella no quería que yo fuera a la filmación. Sería

por timidez, no sé. Pero no quiso y yo me quedaba en el hotel.

–¿Será su heredera en la pantalla?

–Y no sé, Dios dirá m'hijo, Dios dirá cuál será su futuro. Pero en esta película está muy

bien.

–¿Cómo ve a las sex symbols argentinas actuales? ¿La han desplazado?

–Estas muchachas, que hay muchas y lindas, no aspiran a ser Isabel Sarli. Aspiran, creo, al

trono de Moria, porque todas quieren ser vedettes. Yo soy mujer de cine. Una mujer que haya surgido

así todavía no hay.

–¿Su trono sigue intacto?

–Bueno, vamos a ver qué pasa con la Isabelita. Pero de todas esas chicas, que casi todas son

rubias y muy parecidas, de ahí no va a salir. Las que están en lo de Tinelli quieren ser vedettes,

mujeres de teatro con plumas.

–Y se esculpen con bisturí...

–Bueno, es la vida moderna, hoy en día el reino es de los cirujanos plásticos. Hoy no

hay mujer fea, todo se arregla. Antes, si no tenías, perdías. Y en mi época la gente no iba a los

gimnasios como ahora.

–¿De tantas películas, tiene alguna anécdota que recuerde con cariño?

–Tengo muchas, y muy lindas. Esta es mi película 33, así que imaginate.

–¿Era tímida para los desnudos?

–Sí, siempre fui muy tímida, retrasaba esas escenas lo más posible.

–¿Tomaba whisky para animarse?

–Bueno, el último tiempo, cuando se hicieron desnudos un poco más audaces. Entonces

tomaba un poquitito de whisky como para decir: "Tomo energía, me visto un poco de audacia". Pero

eso fue allá por el '70, antes no, yo no tomaba nada. Y el whisky solo no me gusta, tiene que ser

con un poco de Coca.

–¿Después del desnudo número 20 no superó la timidez?

–No, nunca. Siempre fue lo mismo. Dejaba para el final las escenas audaces y Armando me

decía: "Bueno, Coca, hay que filmarlas porque hay que terminar la película, hay que hacerlas". Y él

decía que si yo no hacía un desnudo defraudaba a mi público, como si Sandro o Palito no cantaran.

–¿Y qué me dice de la famosa frase "Chupe, chupe, que es trabajo"?

–¡Esa no existe! No existe. Algún hijo de puta la inventó. Perdón por la expresión,

pero así lo tengo que decir. Imaginate: con planos medios con un actor, y con planos cortos en los

que Armando ponía sus manos para las caricias, cómo voy a decirle: "Chupe, chupe, nomás". No, no.

Un " HDP" (sic) inventó eso, y es raro, porque trabajé siempre con actores muy respetuosos, buenas

personas. Así que no sé de dónde salió. La que sí es verdadera es: "¿Qué pretende usted de mí?".