El pianista, cantante y compositor Alejandro Lerner habló con Escenario de su gira “A dos pianos”. Este martes estará con su referente Armando Manzanero en el Bustelo, en un show presentado por Radio Nihuil.

Palpitando primavera con Lerner-Manzanero

Por UNO

Himnos, emblemas del bolero y la balada romántica como Por debajo de la mesa,

Inolvidable o

No hace falta que lo digas, que han viajado por el mundo en distintos ritmos, estilos,

idiomas y gargantas, llegan este martes a Mendoza en la voz de sus creadores originales, que

repasarán lo mejor de su extenso repertorio: Armando Manzanero y Alejandro Lerner.

"¡Qué lindo! ¡Qué bueno poder concretar después de un tiempo algo tan deseado!", exclamaba

Lerner cuando le recordábamos que en una entrevista del año pasado nos contó que ya estaba por

definirse la gira "A dos pianos", con su ídolo y amigo Armando Manzanero. Y así fue. Los planetas

se alinearon y ahora el argentino y el mexicano andan recorriendo escenarios de América con un

espectáculo íntimo, único, imperdible, que este martes por la noche pasará por Mendoza.

El concierto, presentado por

Radio Nihuil, será el martes a las 22, en el auditorio Ángel Bustelo. Los precios

de las entradas van desde los $100 hasta los $320 y pueden conseguirse en Nevada (Las Heras 419,

Ciudad), en el Casino de Mendoza (San Martín y Brasil, Godoy Cruz) y en Le Club (San Martín 950,

Ciudad).

Lerner describió este encuentro como "un sueño cumplido"

–¿Por qué ese deseo de tocar juntos estuvo contenido tanto tiempo?

–Soy amigo de Manzanero desde hace años. He grabado en cuatro de sus discos, hemos estado en

conciertos juntos en México, en Estados Unidos. Nos une una profunda amistad y gran admiración y

cariño. Siempre tuve el sueño de armar una gira a dúo. No solamente un encuentro sino una gira

compartida con él a dos pianos y ahora pudimos ponernos de acuerdo con los tiempos y la voluntad

que siempre estuvo. Estamos con mucha felicidad preparando este espectáculo.

–¿Cómo se da la reunión de sus respectivos públicos?

–Creo que va a ser un encuentro multigeneracional porque lo que une a la gente es el

repertorio. Habrá personas que se sientan identificadas con temas míos de distintas épocas y

personas de otras generaciones que han tenido a Armando Manzanero como su referente romántico.

–¿El show gira en torno a un eje minimalista?

–Es un show centrado en lograr un momento íntimo entre los dos pianos, pero hay una banda de

acompañamiento también. Habrá luces que tienen que ver con la estética del concierto y también

estoy produciendo algunas imágenes personales y documentales que tengo de encuentros que he tenido

con Manzanero en distintos momentos de nuestras vidas. Aparte, musicalmente, va a ser un

espectáculo muy rico. Con dos pianos y una banda grande de excelentes músicos y un despliegue de

luces. Pero sobre todo hay que agregarle la diversión que implica un encuentro entre dos amigos

compositores. Para mí Manzanero es quizás el compositor más importante del momento y de la

historia.

–¿Es un sueño cumplido tocar con él?

–Absolutamente. Es un sueño que estoy por cumplir. Y ya estoy pensando en cuál va a ser el

próximo. Pero esto definitivamente es algo que yo quería hacer hace muchísimo tiempo.

–Manzanero dice que para sus canciones encontró la fórmula que le da resultado y no busca nada

nuevo, ¿vos también la encontraste?

–Yo estoy en otra etapa. Manzanero tiene un recorrido de casi 60 años de carrera. Yo voy por

la mitad, llevo nada más que 30. Todavía me falta mucho por hacer, por aprender y por descubrir.

Tengo que expandir mis facetas como músico. Ahora estoy estudiando mucho piano, jazz, armonía y

estoy incorporando eso en lo que estoy haciendo. Después las canciones van apareciendo, no puedo

asegurar cómo van a aparecer ni en que estilo van a estar. Eso tiene que ver con una actitud

espontánea con la creatividad y por supuesto con el lenguaje que uno tiene. Pero Manzanero, claro,

con 60 años de carrera y 800 canciones ya puede definir que tiene un modelo, y encima es uno que le

ha dado un prestigio increíble.

–¿Cómo se conocieron?

–Manzanero llamó al aire una vez que yo estaba en un programa de televisión en México. El

había escuchado canciones como Todo a pulmón o No hace falta que lo diga y me dio su padrinazgo

artístico. Eso fue hace como 20 años atrás. A partir de eso quise conocerlo personalmente y ahí

nació una amistad y un afecto que nos llevó a tocar juntos, grabar juntos, estar juntos en

infinidad de momentos personales. Fue creciendo el asunto en una especie de familiaridad que nos

une.

–¿Te acordás del primer tema que escuchaste de Manzanero?

–Me acuerdo de una vez que escuché

Esta tarde vi llover y después la volví a escuchar por gente como Tony Bennett o Bill

Evans, que en inglés le pusieron

Yesterday I heard the rain y también hay versiones de Elvis Presley y Frank Sinatra.

Imaginate la admiración que me provoca poder tocar y estar al lado de una persona que tiene esa

carrera.

–¿Qué se siente que tus canciones las interprete tanta gente?

–Hay versiones de Todo a pulmón en todo el mundo, y también otros temas que los han hecho

con versiones de cumbia, rancheras y otras cosas. Son cosas que se dan naturalmente por intérpretes

que están buscando material y de pronto se sienten identificados con algo que uno compuso. Después

pasan cosas como encuentros de composición, cuando he trabajado con Carole King o Gino Vanelli. O

cuando he trabajado como productor con Paul Anka, Celine Dion, Tom Jones, y mucha gente de los

Estados Unidos que me ha permitido aprender mucho más.

–¿Eso retroalimenta la popularidad del compositor, como le sucedió a Manzanero con Luis

Miguel?

–Siempre que una canción tiene más posibilidad de ser expuesta te da un empujoncito. Pero no

deja de ser creatividad tuya y es irrepetible. Eso que escribiste vos, lo escribiste vos. Y eso

siempre es un aliciente.

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Manzanero y Lerner
Manzanero y Lerner
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