Ofrece su corazón

Por UNO

Por Carolina [email protected]

En sus seis discos transmite una dulzura especial, y en el en vivo demuestra que su armonía no es una pose estratégica para la fama. Esa mujer cara de niña, de lacios cabellos, menuda y de facciones delicadas, se pasea por el escenario con la convicción de que la cumbre no la marea. Sus cinco Grammy Latinos y un sinfín de premios y distinciones en el mundo de la música de habla hispana quizás sea un aliento para ella. Pero su mejor reconocimiento es la acojida del público en cada ciudad que visita, con acordeón, guitarra o teclado al hombro, al interpretar sus pegadizas melodías.

Nacida en Tijuana, México, hace 42 años, Julieta Venegas regresa a Mendoza después de haberse mostrado tan natural como cualquier mortal, cuando paseó en marzo pasado por las calles y supermercados de Capital, antes de pisar el escenario del teatro griego para la primera repetición de la Vendimia, y sensibilizar a la masa con sus canciones pop hechas de “limón y sal”, a fuerza de paz y amor.

Ahora, con su séptimo álbum a punto de salir (Los momentos) y en el barco de un tour veraniego que tocará la costa chilena durante enero, la cantante y compositora vuelve a la tierra del buen vino para celebrar la Fiesta de la Cerveza.

–Tenés una relación especial con Mendoza, que no se inició en la Vendimia, en marzo pasado. Dos músicos mendocinos han estado cerca tuyo: Horacio Chicho Gómez y Sol Pereyra...–Sí, es cierto. Chicho estuvo con nosotros durante la gira del Unplugged, es un súper músico. Y Sol toca en mi grupo desde entonces. Ella es genial y toca varios instrumentos, además de hacer coros, es una gran amiga.

–Ellos, Sol y Chicho, han lanzado sus carreras solistas, con discos nuevos este año. ¿Los has escuchado? ¿Podrías darme una opinión? –El de Chicho no lo he escuchado, pero el de Sol sí y me encanta, creo que ella esta dando pasos muy sólidos como compositora y como cantante. Le tengo mucha fe a su carrera, además lleva años tocando, así que se lo merece.

–Esta semana la has dedicado a shows en pos de causas nobles, como el derecho de los niños (en México) o la lucha contra la violencia de la mujer (en Cuba). ¿Cuánto creés que aporta que un artista de tu peso a nivel internacional se sume a estas iniciativas? ¿Qué fue lo que más te movilizó aceptar ser embajadora de Unicef? –Creo que llega un momento en la vida de cualquier artista en donde te das cuenta que es importante también dar algo de tu trabajo para los demás. El camino que haces como persona y como artista es siempre cambiante, y es necesario para mí también poder hacer estas cosas. La niñez y la violencia hacia las mujeres son temas que me preocupan, y al saber que hay algo que puedo aportar, aunque sea mínimo, con mi presencia, mi opinión o simplemente mi apoyo, lo hago con gusto.

–¿Cuánto creés que influye en lo musical tu compromiso social? –No lo sé, a mí todos los temas, sean políticos, sean sociales o artísticos, me tocan por las emociones, mi única forma de tocar estos o cualquier tema es por ese lado. El compromiso que siento viene por un lado más personal que artístico.

–Contame acerca de Los momentos, disco que lanzarás en febrero próximo. Tiene invitados como la chilena Javiera Mena o Natalia Lafourcade ¿Por qué decidiste incluir un DVD? Más allá del propósito artístico, ¿en la inclusión de extras como un DVD existe una necesidad de mercado tras la caída en las ventas de discos, o no lo sentís así?–Hay varios invitados en el disco, Natalia hace coros en varias canciones y toca la guitarra en una. Están Ceci Bastida y Marian Ruzzi. También están Ana Tijoux y Rubén Albarrán de Café Tacuba, en una canción que se llama Vuelve. Para mí hacer una sesión en vivo es otro paso en el camino de presentar el disco, a mí me encanta ver sesiones, y fue un reto hacer una versión simplificada de este disco, que es más electrónico que los anteriores.

–Al respecto, ¿es cierto que abandonás el acordeón en este próximo CD? ¿Por qué? ¿Cuál es ahora tu búsqueda compositiva y melódica? ¿Cuánto influyó en este material la llegada al mundo de tu pequeña hija, Simona? –Sí, es cierto, quedó un poco de lado el acordeón, no fue un elemento crucial cuando estaba escribiendo el disco, y ahora que lo vamos a tocar no toco el acordeón más que en dos canciones, que me parece que lo va a tocar alguien más en el grupo. Desde que empecé a escribirlo se perfiló como un disco más de teclados que de instrumentos acústicos, cuando mis dos últimos discos habían sido muy acústicos. Es sólo buscar otros timbres, y me encantó volver a usar más teclados.

–¿Adelantarás parte de ese material en Mendoza, ya que el single Tuve para dar estaría disponible a mitad de mes, ¿no?–Aún estamos viendo si llegamos a presentar alguna canción nueva en Mendoza. ¡Y sí! Ya sale el sencillo este martes, ¡estoy feliz!

–¿Cómo vivís la situación de violencia en tu país, México? ¿Y cómo creés que se combate esa crisis? En esa relación, ¿cómo ves a la Argentina en este momento? ¿Qué se percibe de nuestro país afuera?–La violencia en México la vivo con mucha tristeza, han sido años muy difíciles en mi país, es inevitable que algo de esa tristeza se cuele en mis canciones. Argentina siempre lo he visto como un país muy fuerte, de gente que no se deja nada, pero con muchas crisis, como en México. Espero que todos salgamos adelante.

–¿Cómo fue la experiencia de formar parte del documental En busca del sonido del viento II, filmado en la Patagonia argentina? Siempre te has interesado por los pueblos originarios y aquí te acercaste a la cultura mapuche.–Me encantó hacerlo, la Patagonia es hermosa (sólo conozco la argentina) y conocer algo de la cultura mapuche, sus costumbres y su filosofía de vida, y hasta su relación con la música, fue increíble.

–Después de haber obtenido cinco premios Grammy Latino, ¿cómo fue homenajear en esta edición a la Personalidad del Año, Caetano Veloso?–No canté, porque cuando me integré ya no había lugar para cantar, pero cuando me propusieron presentar el evento acepté sin pensarlo, porque quería ser parte de un homenaje a alguien que admiro tanto, y que ha sido una gran influencia en mi vida. Caetano es un genio.

–A los 42 años, y con casi la mitad de esa vida dedicada a la música, ¿qué futuro vislumbra Julieta Venegas: un cambio de timón, seguir el mismo y laborioso camino, o con la experiencia a cuestas te tomás la carrera sin tanto vértigo y más equilibrada a los placeres familiares?–No lo sé, la verdad, no tengo prisa de nada, y por suerte disfruto mucho lo que hago, sé que soy una afortunada y todos los días agradezco el poder dedicarme a la música, y poder compartirla con los demás.

–Aunque sin intenciones de hacer terapia, te pregunto: ¿alguna vez pensaste en correrte de la música? ¿Qué lugar le das a Gustavo Santaolalla en el álbum personal de tu ruta musical?–No se me ocurriría otra cosa para hacer. Y Gustavo ha sido un gran aliado para mí, un amigo, una influencia, y también inspiración.

De micheladas y fotografías

–Esta vez volvés a Mendoza para la Fiesta de la Cerveza. ¿Qué preferís más: el vino que se celebra con Vendimia o la cerveza? O te quedás con el tequila...–¡Me gusta todo! Aunque la cerveza me gusta mucho como la preparamos en México, como michelada, que le ponemos salsas y sabe riquísima. El vino me encanta también, pero con la comida picante que consumimos mucho en México va muy bien un tequila.

–Viniendo de una familia de fotógrafos (su hermana Yvonne es su fotógrafa y su padre es reconocido en Tijuana por su carrera fotográfica), ¿cuál es tu relación con ese arte?–Me encanta la fotografía, pero vivir entre fotógrafos te acostumbra a decirles que tienen que guardarlas, a veces, para vivir el momento.

El programa

HOYUltramandaco (rock mendocino)

La Jarillera (rock y blues mendocino)

Los Alfajores de la Pampa Seca (rock y blues mendocino)

Celtic Undergorund (música celta electrónica)

Cierre a cargo de Vilma Palma e Vampiros (Buenos Aires) y Julieta Venegas (México)

MañanaDon Giovanni (rock pop local)

John Bow (rock y funk mendocino)

Laforá (rock mendocino)

La Bolivian (rock, swing, foxtrot mendocino)

Cierre a cargo de Babasónicos (Buenos Aires)

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