La actriz Megan Fox hace lo que sea por su hijo. Está dispuesta a rechazar contratos millonarios que supongan volver a mostrar su cuerpo semidesnudo. Lo hace para evitar posibles imágenes que pueda ver su pequeño.
La joven de 26 años asegura que ser madre ha cambiado sus prioridades y que será más exigente a la hora de elegir papeles. No quiere que su hijo sea objeto de bromas o traumas por sus desnudos en fotografías y películas.
Ahora sólo quiere estar en casa con su hijo y apenas vuelve al gimnasio para recuperar su figura dos meses después del parto. Aunque sí ha pedido ayuda a una enfermera dos días a la semana porque se encuentra sola tras los problemas con Brian Austin Green, su marido.


