Las prendas de ropa desaparecieron de las manos de Mitch, padre de la difunta cantante Amy Winehouse, como agua entre los dedos. Los fans, asombrados, se llevaron remeras, joyas, anteojos y hasta una guitarra de la diva del soul que abandonó este mundo el pasado sábado por causas aún desconocidas.
"Son algunas camisetas de Amy. Esto es lo que ella hubiera querido", decía quebrado el hombre, mientras este viernes entregaba como recuerdos las prendas que fueron su fallecida hija.
Las musculosas blancas y rojas que Winehouse utilizó en distintos conciertos manchaban a la multitud que esperaba calma obtener alguno de esos fantásticos regalos frente al antiguo departamento de la estrella en Camden, al norte de Londres.
"Por favor, sigan escuchando su música y que Dios bendiga a Amy Winehouse", exclamaba un Mitch feliz por el amor que los fanáticos le siguen prodigando a su pequeña que padeció hasta el final los daños de las drogas y el alcohol.
"Estaba en una senda de autodestrucción. A pesar de que estaba luchando hasta el extremo y pensó que había prevalecido, fue demasiado lejos. Ella era una niña frágil. Creo que fue demasiado para su cuerpo y ella sucumbió", señaló al Daily Mail el rabino que ofició el funeral de la artista y que había hablado con ella de su propio final poco antes de su muerte.
Por su parte, el doctor Julian Spinks -que había revisado personalmente a la artista un día antes del trágico deceso y la había encontrado en perfecto estado de salud- reconoció a ese medio que "alguien que pasa tantos años consumiendo algo y de repente deja de hacerlo radicalmente puede quedarse inconsciente, con un fuerte riesgo de dejar de respirar y morir".
"Los médicos le habían aconsejado reducirlo gradualmente, pero Amy le contestó que podía hacerlo de esa forma -era todo o nada- su cuerpo no resistió el shock y Amy acabó por fallecer", dijo Mitch, padre de Amy, al periódico The Sun.
A pesar de las especulaciones, todavía no se conocen las causas que provocaron el pasado sábado 23 de julio el deceso de la joven de voz única. Más cuando un guardaespaldas había despedido a una Amy desintoxicada por la noche y la encontró muerta en su cama al día siguiente, sin rastros de haber consumido estupefacientes o de haber tomado bebidas etílicas.

