Verónica Cangemi regresa a su país con el proyecto de la Orquesta Barroca Argentina ya consolidado y preparado para ofrecer tres conciertos: este martes a las 20.30, en el teatro Independencia; el jueves en la Casa Bianchi (San Rafael), y el 2 de octubre

La soprano mendocina que canta en su tierra

Por UNO

Con sangre mendocina y alma cosmopolita, Verónica Cangemi vuelve a presentarse en su tierra. Lasoprano cuya voz trasciende fronteras regresa a su país con el proyecto de la Orquesta Barroca

Argentina ya consolidado y preparado para ofrecer tres conciertos: este martes a las 20.30, en el

teatro Independencia; el jueves en la Casa Bianchi (San Rafael), y el 2 de octubre en el museo

Fernández Blanco, en Buenos Aires.

Con entrada gratuita –ya se pueden retirar en las respectivas boleterías con el límite de una

por persona–, el espectáculo prevé obras de los compositores barrocos Händel y Vivaldi de la mano

de Cangemi y su ensamble de 19 músicos argentinos que viven en el exterior.

"Era mi idea que la gente no pague, que sea un evento realmente cultural y popular. Y espero

poder hacer más conciertos la próxima vez, porque al ser libre mucha gente se queda contenta pero

mucha no porque no consigue entradas", contó la cantante lírica reconocida mundialmente.

Verónica está en Mendoza desde el primero de setiembre, disfrutando de pasar el tiempo con

sus familiares y seres queridos, y ensayando, claro. Pero en agosto estuvo en Austria, grabando el

disco de la obra inédita Ottone in villa, de Vivaldi, de la que también participó en la versión de

ópera escénica.

En una cordial visita a la Redacción UNO Multimedia, recorrió su pasión por el barroco, que

será el estilo protagonista del concierto del martes.

–¿El concierto será similar al de tu visita anterior?

–Es similar al anterior porque la estructura de las presentaciones que hago consiste en hacer

lo que no se hace tanto aquí, como son los conciertos de música barroca. Y la diferencia es que la

orquesta está conformada por todos músicos argentinos que viven en el extranjero, bueno, casi

todos, porque hay uno que vive aquí en Mendoza. Son artistas que cruzo en distintas producciones y

conciertos que hago con las diferentes orquestas barrocas europeas.

–Antes fue el anuncio, ¿ahora ya funciona de manera estable la Orquesta Barroca Argentina?

–Claro, antes fue como el preproyecto para saber cómo funcionaba. Y me quedé muy contenta.

Gracias a tanta gente que me ha ayudado y apoyado en este camino pudimos concretar una orquesta

barroca argentina con músicos de aquí que viven en países como Francia, Suiza, Bélgica, Brasil y

más. Y trabajaría de forma estable, con dos oficinas, una en Europa y otra en Argentina, que

coordine las fechas de los 19 músicos que integran el conjunto para las distintas presentaciones.

–¿Qué vamos a escuchar este martes?

–El repertorio es completamente barroco, 1600 y 1700, tiempo de Händel. Así que habrá

fragmentos de óperas händelianas como Alcina, Giulio Cesare y Ariodante. Y la segunda parte tendrá

óperas inéditas de Vivaldi, porque acabo de grabar el disco y ni siquiera existen los libros en el

mundo. El disco va a salir a la venta el próximo año. Arias de la ópera Ottone in villa, Griselda,

La fida Ninfa y Orlando Furioso.

–¿Por qué tanto tiempo sin que se editara nada de todo esto?

–Hay mucho por editar de Vivaldi todavía. Este grupo de gente de la Casa Naïve, que empezó a

investigar toda la ópera de Vivaldi que está en la biblioteca de Torino, descubrió mucho pero toma

tiempo pasar los manuscritos. Y Vivaldi compuso tanto que falta todavía, se está grabando la obra

completa: óperas, oratorios, conciertos, sinfonías...

–¿Por qué elegís el barroco para cantar? ¿Es menos exigente?

–No es fácil. Se supone que es un repertorio menos exigente para las cuerdas vocales por la

orquestación, por la cantidad de músicos. Eso le permite al cantante más posibilidades de ser como

un instrumento más en cuanto a los matices. En el clásico, la que acompaña al solista es una

orquesta sinfónica enorme. Por eso la exigencia vocal en el barroco es un poco menor, pero no

quiere decir que no se tenga que tener una gran técnica y un virtuosismo. Para cantar barroco hay

que tener un gran virtuosismo de coloratura, mucha capacidad natural y una formación musical

importante.

–¿Cómo surge tu estrecha relación con este período?

–Hace 20 años, cuando empecé mi carrera en Europa, mi manager me dijo que teníamos que

programar una carrera y hacer de mí un nombre. "Yo creo que tu voz se adapta perfectamente para que

seas un nombre en el mundo con la música barroca, debido a tu musicalidad", me dijo. Me pareció que

tenía razón y se estaba poniendo de moda la ópera barroca en el teatro europeo. Y me fue bien.

Además, empecé a investigar más y a querer más este repertorio. Fue algo que se construyó. Me gusta

mucho la escritura, la armonía, el período y la estructura.

–¿Por qué ofrecerle al público de hoy música de hace tres o cuatro siglos?

–La idea es que en nuestro país se hace poco, es el repertorio que más me gusta. Tengo

experiencia sobre eso y lo que quiero es brindar mi experiencia. Y lo hago en mi tierra porque

quiero centralizar un poco la actividad de la orquesta y la música barroca aquí, y no en Buenos

Aires. Quiero que la gente pueda venir acá.

–Aunque no estés en una ópera, aplicás teatralidad en tus interpretaciones, ¿por qué?

–El aria es un pedacito sacado de un contexto enorme. Lo interesante de hacer un concierto es

poder expresar con lo mínimo lo suficiente para que el público entienda. Sin ninguna expresividad

corporal no se podría entender nada. La ópera es un conjunto de todas las artes.

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La soprano mendocina Verónica Cangemi.
La soprano mendocina Verónica Cangemi.
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Verónica Cangemi desplegando su voz.
Verónica Cangemi desplegando su voz.
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Verónica Cangemi desplegando su voz.
Verónica Cangemi desplegando su voz.