Para los ansiosos que no están dispuestos a “maratonear” una serie, en esta nota les propongo varios filmes, estrenados a fines de marzo, para entretenerse al menos por un par de horas.
He incluido Milagro en la celda 7, estrenada en la primera quincena de marzo, que en este período de reclusión se ha convertido en un verdadero fenómeno entre los espectadores argentinos de Netflix.
Estas son mis sugerencias. ¡Que las disfruten!
El Hoyo
La película española, estrenada el 20 de marzo en la plataforma Netflix, se ha convertido en un verdadero fenómeno, siendo la película más vista en España, Estados Unidos y una de las más visualizadas en nuestro país. Las redes multiplican los debates acerca de su final, lo cual ha acrecentado la curiosidad por verlo.
En la primera escena de esta ópera prima del director Galder Gaztelu-Urrutia, vemos que Goreng (Iván Massagué) se encuentra con un hombre mayor, Trimagasi (Zorion Eguileor), quien le explica cómo funciona “el hoyo” en el que están, algunos por haber cometido crímenes, otros por propia voluntad. En este lugar sólo se trata de sobrevivir y, por ello, la comida es el eje de este edificio, del cual desconocen la cantidad de pisos que tiene.
Lo que sí se sabe es que los que están en el primero disfrutan de un verdadero banquete y lo que sobra, va descendiendo por una plataforma a los siguientes pisos, con lo cual, a los que están en los niveles inferiores, no les llega nunca comida y es allí donde la supervivencia se logra dejando muy atrás cualquier rasgo de humanidad.
Con muchas lecturas posibles, el director afirma que “No es una crítica contra los de arriba o contra los de abajo. Es una exposición de una realidad, nos hacemos preguntas nosotros mismos como autores y queremos compartirlas con el espectador para contribuir a una especie de reflexión sobre el reparto de la riqueza”.
Con imágenes de violencia explícita que pueden resultar perturbadoras para algunos, la plataforma digital la califica como apta para mayores de 18 años.
Una película atractiva, original, que tuvo muy buen desempeño en diversos festivales internacionales y que se convierte en una reflexión de cómo en circunstancias extremas, el hombre suele dejar paso al animal.
Hogar
El 25 de marzo se estrenó también en Netflix este filme de los directores españoles David y Alex Pastor, donde la obsesión de un hombre por conseguir aquello que él considera que merece, lo lleva a cambiar su vida y la de su entorno de maneras impensadas.
Se trata de un thriller que descansa en la sólida actuación de Javier Gutiérrez (Campeones), quien en la ficción también es un Javier, pero muy diferente. Se trata de un publicista que hace tiempo está sin trabajo y por ello pierde el lujoso departamento que comparte con su esposa e hijo. Dejar atrás ese hogar, es un punto de quiebre para Javier, quien comienza a desarrollar una obsesión por Tomás, el hombre que junto a su mujer y su pequeña hija, ocupan el piso que antes le pertenecía.
Con un guion atrapante, Hogar es una bien construida película que consigue mantener la atención del espectador.
Midsommar: el terror no espera la noche
Estrenada el 19 de marzo en Amazon Prime, esta cinta es la segunda del director Ari Aster, quien ya había sorprendido al mundo con su original ópera prima, Hereditary (El legado del diablo), donde ya había demostrado su enorme capacidad para manejar climas emocionales.
Esto lo profundiza en esta película que, curiosamente, surgió de una ruptura amorosa que el mismo Aster sufrió. Por eso el planteo inicial nos muestra a Dani (Florence Pugh, la misma de Mujercitas), una joven profundamente perturbada tras sufrir una devastadora tragedia familiar.
En el medio de esta crisis, Christian (Jack Reynor), su novio, cansado de la relación, posterga la ruptura por el terrible momento que atraviesa su pareja y termina invitándola a un viaje a Suecia, que en principio iba a hacer solo con algunos amigos.
Así es como la pareja y sus amigos terminan en un remoto lugar en medio de una extraña comunidad, con roles y reglas muy determinadas, que se prepara para su festival de verano.
Lo que en principio parece ser un paraíso acogedor, se transformará paulatinamente en un infierno para los jóvenes, que tratan de adaptarse incluso ante las situaciones más extremas. Mientras tanto Dani, hace su propio camino para tratar de procesar el dolor de sus últimos meses y enfrentar la realidad de que su pareja se ha terminado.
Intensa, original, perturbadora, Midsommar es el testimonio de un cine de terror que no se priva de un excelente diseño de producción, buena fotografía y un desapego absoluto a los personajes esquemáticos del género.
Curtiz
Estrenada el 25 de marzo en Netflix, la ópera prima del director suizo-húngaro Tamas Yvan Topolánszky es un homenaje a otro director, húngaro también: Michael Curtiz, que hizo historia en el cine al legarle películas extraordinarias, pero que es recordado sobre todo por Casablanca, protagonizada por Ingrid Bergman y Humphrey Bogart.
Precisamente el filme desarrolla cómo fue el proceso de filmación de Casablanca, en medio de las presiones para que se convirtiera en un medio de propaganda en medio de la Segunda Guerra Mundial, cuando para Curtiz la suya era una historia de amor y, como el artista que era, no estaba dispuesto a tolerar las intromisiones de un enviado del Gobierno que quería cambiar el guion y el destino de sus personajes.
La película también se enfoca en cómo sobrellevaba Curtiz las presiones de su propio círculo familiar en ese momento y retrata su mal carácter a la hora de sentarse en la silla del director.
Filmada en blanco y negro, la estética es también un homenaje a Casablanca, con planos de una belleza conmovedora, que parecen contar la historia de Curtiz en su propio lenguaje.
Para quienes disfrutaron de Casablanca es una película obligada, pero para quienes aún no lo han hecho, les recomiendo ver primero el clásico y después Curtiz, para sumergirse de lleno en la vida de un realizador que merecía este homenaje.
Milagro en la celda 7
Estrenada en el cine el año pasado y en la primera quincena de marzo en Netflix, fue en este período de cuarentena donde se convirtió en la más vista en los hogares argentinos, con recomendaciones boca a boca que no paran de crecer, éxito que se ha replicado también en otros países, desde México a Nigeria.
Este filme turco –remake de una producción coreana de 2013- narra la historia de Memo (Aras Bulut Iynemli), un joven con una discapacidad intelectual que vive con su pequeña hija Ova (Nisa Sofiya Aksongur), de seis años y su abuela (Celile Toyon Uysal). Memo es acusado de un crimen que no cometió y allí comienza el drama que padecen padre e hija, al ser injustamente separados.
Memo va a parar a un cárcel con todo lo que eso significa para un hombre que no comprende cabalmente lo que sucede a su alrededor, mientras que su hija, que ya ha perdido a su madre, no quiere ahora perder a su papá.
La cinta del director Mehmet Ada Öztekin remite inmediatamente a otra película, Mi nombre es Sam, que en 2001 protagonizaron Sean Penn y Dakota Fanning, con resultados en cierto punto semejantes. Los guiones de este tipo de películas suelen ahondar en golpes bajos, con el objetivo de provocar emoción en el espectador, son “películas de llanto”, que descansan en estos golpes de efecto más que en la solidez de sus actores o del guion.
Esto estaba presente en cierta medida en la película norteamericana, pero se multiplica en la producción turca, filmada con códigos más de sus famosas telenovelas que cinematográficos, con escenas donde la intensidad emocional se extiende con una música que invita a sacar los pañuelos.
El desarrollo de los personajes es uno de los puntos más flojos, porque quienes en un primer momento se erigen como antagonistas de Memo, terminan siendo más buenos que Heidi, evolución que puede justificarse en largas temporadas de telenovelas, pero que en el cine es inverosímil y simplón.
Una película cuyo éxito tal vez se explique por asimilación a sus famosas producciones televisivas, pero que no pasa de ser un filme efectista y olvidable.
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