Es muy común que siempre a la hora de premiar una película las figuras que reciben las distinciones o felicitaciones sean los actores. Pero que los actores hayan interpretado ese papel y desarollado ese rol tiene un gran trabajo detrás. Uno de los partícipes necesarios más importantes en la historia del cine argentino es Felix "Chango" Monti.
Es que el hombre de 80 años ha sido director de fotografía de casi 20 películas entre las que se destacan las ganadoras del Oscar: La historia oficial y El secreto de sus ojos. El responsable de la estética y calidad de un filme, en donde resalta la iluminación, ópticas, encuadre, composición, textura, y todo lo relacionado a la filmación, es una pieza fundamental en el rompecabezas que significa rodar una película.
Por este motivo, "Chango" Monti es uno de los baluartes de la historia del cine argentino. Mendoza recibió la visita estelar cuando participó del cierre del rodaje de El robo del siglo. Este filme que narra la historia del asalto al Banco Río de Acassuso, dirigido por Ariel Winograd, estuvo el pasado lunes y martes rodando las últimas escenas en Potrerillos.
Esta fue la primera vez que "Chango" vino a rodar un largometraje a la provincia, aunque ya había estado en la creación de distintos comerciales. Uno de los artífices de la historia del cine argentino habló en exclusiva con Diario UNO.
-Acaba de terminar el rodaje de una nueva película...
-Por suerte sí, estamos muy felices. Ahora quedan las estructuras de edición, unión, sonido, color, hasta llegar a la copia final.
-¿Qué me puede decir de esta película (El robo del siglo)?
-Me gusta mucho, es una película que no es algo simple, porque trata algo humanamente muy interesante que es esa capacidad de creación, esa lucha del anti reglamento de los "ladrones". No me toca juzgarlos sino que convivimos durante este tiempo con su mundo. Fue un trabajo muy cercano en lo emocional, que trata de no esconder nada, pero tampoco ocultar sus emociones. Todo eso nos hace llevar un trabajo muy unidos, en un grupo que está construyendo una historia muy interesante.
-¿Se sigue sorprendiendo a la hora de montar una historia?
-Toda película es distinta. Cada película entrás y es una especie de enamoramiento, relaciones nuevas, búsqueda de comprensión de cosas y encontrar cosas que nunca se habían encontrado. En cada proyecto que comienzo me pasa esto.
-¿Cómo fue el rodaje de La historia oficial?
-Salir de una larga noche que fue la Dictadura. Nos costó un gran esfuerzo a (Luis) Puenzo y a nosotros para construir La historia oficial. Se construyó durante el proceso. Fue peligroso, recibimos amenazas, siempre existió una presión que duró mucho tiempo después.
-¿Cuál es la película que más recuerda?
-La película que más me llegó fue Yo, la peor de todas, una que trabajé con María Luisa Bemberg. Estuve muy unido a ella, construyendo todo en un estudio y trabajando casi 6 meses en el libro y filmación. Fue la que más me comprometió y más elementos me dejó.
-¿Cómo se adaptó a la incursión de la tecnología?
-Fue fácil porque son elementos que ayudan y solamente trajo cambios en la captura, no en la esencia. No me traen conflictos sino solamente adaptarse a los nuevos sistemas.
-¿Qué sintió al ver que La historia oficial y El secreto de sus ojos obtuvieron el Oscar?
-Los premios son caricias, pero no fui a ninguna de las dos, me aterrorizan los espectáculos de ese tipo.
-Desde la experiencia... ¿qué cambio encuentra en su primer rodaje a este?
-Cambian las formas externas, la metodología de trabajo, la relación entre una estructura de producción. Era diferente una película producida por un estudio grande, a una aventura económica como es el cine actualmente. Uno va caminando y va encontrando nuevas estructuras, formas de expresarse. La casi timidez del principio con el tiempo se van tranquilizando.


