Espectaculos Jueves, 3 de mayo de 2018

Estreno: El terror se vive en un barrio porteño

Aterrados. En un género no tan explotado en nuestro país, el director Demián Rugna presenta esta cinta donde misteriosos sucesos son los protagonistas.

El cine de terror argentino es un género que creció en los últimos años, con películas populares y estilos diversos. Prueba de ellos es Aterrados, la nueva película del realizador Demián Rugna.

Con Maxi Ghione, Norberto Gonzalo, Elvira Onetto, George Lewis y Agustín Rittano como protagonistas, la nueva película del director de Malditos sean! y No sabés con quién estás hablando se estrena esta semana.

Aterrados narra una historia fantástica ambientada en un barrio del conurbano bonaerense, donde de repente cosas muy extrañas empiezan a suceder: objetos que se mueven, apariciones sobrenaturales y cañerías que hablan son los primeros indicios de que lo paranormal se hizo presente en ese lugar.

Un comisario y un especialista en fenómenos paranormales, junto con otros especialistas, forman un grupo de investigación que vivirá una verdadera escalada de terror en esta película que -según afirmó su director, Demián Rugna- surgió hace más de 15 años, cuando tuvo (o creyó tener) una aparición en su propia casa.

-¿Cómo surgió la idea que le dio forma a "Aterrados"?

-Una vez prendí el velador para ir al baño y me pareció ver el pie de una persona que se escabullía. En base a esa impresión hice un corto hace 15 años llamado Tienen miedo. Fue mi segundo corto y aunque era demasiado casero siempre le gustó a la gente, entonces me di cuenta de que había una película posible ahí, a la que luego le di forma de largometraje en torno a esta misma historia.

-¿Cuál es el tema de la película y por qué te interesó ponerlo en escena?

-El miedo es lo central de la película, mi propuesta es invitar al espectador a reconstruir los acontecimientos junto a los investigadores, incomodar al espectador al tiempo que tenga la necesidad de saber qué es lo que está sucediendo.

-¿Cuáles son las preocupaciones humanas, narrativas y estéticas que te motivaron?

-La búsqueda siempre fue hacer una película de terror, netamente de miedo. Es paradójico, pero Aterrados llegó en un momento en que ya casi me estaba alejando del género, luego de Malditos sean! me costó bastante que un productor se interesara en mis guiones o en mí, y me fue muy difícil aceptar que después de esa película no pudiera tener continuidad como director. Desilusionado empecé el camino de hacer cortos abordando lo fantástico, pero con un perfil mucho más divertido y absurdo. Mi ultima película, No sabés con quién estás hablando, es un claro ejemplo de esto, donde me río un poco del género y sólo me interesaba divertirme y hacer divertir.

-¿Cómo fue el proceso de escritura, rodaje y producción de la película?

-La película fue escrita hace mucho, incluso la había escrito para otra persona, pero quedó en la nada, el guión quedó cajoneado como suele suceder. Ahí apareció Fernando Díaz, que ya conocía el guión y le gustaba mucho y me insistió sobremanera para presentarlo al concurso de Blood Windows. Acepté presentarlo y ganamos. El rodaje fue muy cómodo y tranquilo, Fernando me cuidó bastante, evitó involucrarme en el manejo de la producción como suelo hacer en mis películas, eso me permitió enfocarme en dirigir.

-¿Cómo ves el panorama del cine nacional?

-El cine argentino tiene una gran diversidad junto con una riqueza artística y técnica superlativa. Hay buenas y malas películas como en todo el mundo, pero para quienes no saben el modelo del cine es vanguardia y un ejemplo a nivel mundial. Pero el panorama a futuro está complicado como todos sabemos, vamos en un camino de vaciamiento y recorte tan feroz como innecesario (para quienes no saben que el Incaa se autofinancia con recursos que no afectan al Estado), donde seguramente irá decretando la muerte del cine nacional como hoy lo conocemos y dará paso a otro cine, uno pensado por empresarios y no por cineastas.

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