La banda rosarina Dios salve a reina se presentó el domingo en el teatro Plaza y dejó a los fanáticos de la banda londinense fascinados con su dinámica performance. Tocaron los mejores éxitos con gran virtuosismo. Videos.

El mejor tributo a Queen pasó por Mendoza

Por UNO

Por Selva Florencia Manzur

Freddie Mercury hablaba en la canción Who wants to live forever sobre el propósito de querer vivir para siempre. Lo que no imaginó, tal vez, es que él y su banda londinense lo harían, ya que a casi 20 años de su muerte (que se cumplen en noviembre) una banda argentina lleva sus canciones por escenarios de todo el mundo y los representa de la mejor manera: con un show impecable, desde lo sonoro hasta lo interpretativo.

Dios salve a la reina volvió a tocar en Mendoza el domingo y colmó el teatro Plaza con las mágicas palabras de Mercury y esos inolvidables sonidos que, seguramente, marcaron la vida de varias de las 500 personas que no quisieron perderse de escucharlos en vivo.

El grupo, formado por Pablo Padín, Francisco Calgaro, Matías Albornoz y Ezequiel Tibaldo, ejerce magistralmente su función de banda tributo al cumplir la siguiente triada: suenan como Queen; se parecen a Queen y le dan a los fanáticos lo que buscan, y eso es, las mejores canciones de los aclamados británicos.

Con puntualidad inglesa, los músicos se subieron al escenario e hicieron estremecer a los presentes con Under pressure, Another one bites the dust y Bicycle race, sólo para empezar. Desde el comienzo, la voz y el virtuosismo de Padín demontraron que su interpretación de Mercury no tiene par. Por algo es que en varios países los consideran la mejor banda tributo a Queen que existe.

Somebody to love, Love of my lif y Radio Ga Ga también se escucharon en la sala de Godoy Cruz, mientras los aplausos y reconocimientos a los artistas iban sonando más fuerte. Quizás, en algunos puntos el sonido del grupo se debería haber escuchado un poco más fuerte, pero no eso no impidió el disfrute global del show.

Para cuando llegaron Bohemian rhapsody y We will rock you, la gente ya tenía ganas de saltar de sus butacas, pero ese momento no llegó sino hasta que los músicos se retiraron de escena, cerca de las 22.40. Tras unos segundos, los rosarinos volvieron al escenario para despedirse con versiones efectivas de Friends will be friends, Don´t stop me y We are the champions, que terminaron con un Padín convertido en una reina, con capa y corona. La gente, a esta altura, estaba parada y bailando en sus lugares.

La banda gustó tanto, que minutos después de decir “Good evening” (ya que lo poco que hablan, lo dicen en inglés) tuvieron que regresar para tocar un tema más. Fueron varios, entonces, lo que se volvieron cuando casi estaban en la calle, para no perderse esa última pizca de magia que demostró, en Mendoza, que Queen sigue vigente.